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2007. Independiente
Pocos trabajos tienden a ser tan perfeccionistas y pulcros como este, sin duda que Magnolia no dejó nada al azar, ya que en “Cien años después” notamos la perfecta definición de un blues elaborado con claras influencias del pop y rock latino. Esta placa es su segunda producción, en el que el desarrollo de gráficas y por sobre todo, una excelente fidelidad del sonido, demuestran que los semifinalistas del concurso internacional de composición ISC, están para cosas grandes. Cómo no, si la correcta ilación de los temas, lascivas líricas y melodías elaboradas con un profundo carácter intimista, hacen de este disco una muy buena recomendación para aquellos que buscan de un blues poco ortodoxo.
El disco abre con ‘Algo en tu piel’ una propuesta rock bastante interesante apoyada por el solo de Christian Orellana, guitarrista de Vintage Blues. Notamos de inmediato una melosa voz a cargo de Cochiblues, quien pone la marca registrada de un sonido que ya los identifica. El Blues no podía estar ausente con ‘Me provocas’, una letra bastante directa que en más de alguna ocasión provocó alguna molestia por quienes no están acostumbrados a escuchar franquezas, creo que ese sería uno de los plus de la banda, donde más allá de tener una propuesta musical interesante, son capaces a través de ésta, expresar muchas de las cosas que normalmente no se dicen por una cortesía mal interpretada.
‘Japanese Woman’ sigue una línea común con el track anterior, pero con innovaciones del pop. ‘Debo reconocerlo’, una balada que habla de la nostalgia, la pérdida del amor y el sentimiento, evoca la persona al no estar cerca del ser amado, algo que podría sonar blues, pero no lo es, tampoco una power ballads, simplemente es el sonido de Magnolia, que con mucha actitud y honestidad proponen temáticas que para algunos significaría una “decadencia mamona de radios FM”, pero con la actitud rock y la esencia Blues de la banda, es imposible apresurar un juicio de tales características…saben como poder transmitir un mensaje que es lo más importante.
‘Somoamigo’, es el hit, una demostración de la capacidad creativa de la agrupación, con una letra acotada a la hermandad y la buena onda de un par de amigos. Es la referencia ideal si quieres pasarlo bien, ya que los 2 minutos y medios de tema, la empinan como el single perfecto, que no abusa del pegajoso “Somoamigo o no somoamigo?’, y que su facilidad de seguirla, logra una mayor retención en la mente cuando escuchas el disco por primera vez, por un lado es muy positivo, por otro, puede ser arriesgado, ya que con el tiempo se podría convertir en un hit de temporada.
‘Fuimos’ lejos lo mejor del álbum, un riff con características medias Soda Stereo y una letra que refiere al recuerdo de una antigua relación amorosa y el poco dominio que tiene una persona sobre la otra en la actualidad. La alucinante ‘Como enredadera en sol (Victor Jara)’, un discurso que escapa de una actitud política, sino que tributa al hombre que figura dentro de los anales de la música chilena, como el gestor de un nuevo movimiento acallado por los “justicieros” de la dictadura militar. ‘Declaración política’ suena como una más de los Tres, un rock vanguardista, donde encontramos una cantidad de arreglos que no deja vacíos que nos mantiene pegado hasta la última nota del cierre.
‘Cien años después’ fue la canción con cual la banda participó en el concurso mundial de composición, llevado en USA, donde el jurado estaba compuesto por personajes ilustres de la talla de Bruce Iglahuer, mandamás de Alligator Records, John Mayall, Chris Tomas King (bluesman innovador), entre muchos más. Lograron posicionarse dentro de los treinta mejores del mundo, siendo los únicos que estaban dentro de la preselección que cantaban en nuestra lengua…una distinción más que ganada, ya que las propuestas bien elaboradas son ampliamente reconocidas y agradecidas por quienes disfrutamos de buena música. Magnolia ha dejado la vara muy alta para las demás agrupaciones que incursionan en el sonido de la música del alma, habrá que ver si de una buena vez por todas, hemos encontrado el gancho comercial para que las nuevas generaciones se interesen por esta música, algo así como el efecto Jonny Lang… y podamos crecer tanto en cantidad como en calidad…pero por lo menos Magnolia dio el primer paso.
Claudio Ibarra
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