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2007. Escarabajo
Si hablamos de 2007 a nivel de música criolla, sin duda que nos referimos a un año en que el rock nacional se tomó las calles con una completa colección de elepés para los más variados gustos. Hubo promesas, confirmaciones, descubrimientos y apareció una camada de jóvenes músicos, que en promedio no superan los 25 años, que plantean un refresco para la música pop-rock chilena y su relación con lo popular, con lo masivo (si es que es posible hablar de “masivo” en estos tiempos de total segregación y proselitismo del arte nacional).
Dentro de ese grupo, Fother Muckers, banda compuesta por Cristóbal Briceño en la voz, el bajista Simón Sánchez, el guitarrista Héctor Muñoz y los bateristas Gonzalo Núñez y Martín del Real (guitarra de Teleradio Donoso), se posiciona como una de las apuestas más interesantes de un grupo bastante heterogéneo, en el que podemos encontrar a los mismos Teleradio Donoso, Primavera de Praga, Adrianigual y otros.
El elemento diferenciador de Fother Muckers radica en dos partes. Primero, la voz de Cristóbal Briceño, que se nutre tanto de elementos británicos (una poderosa influencia de los “fab four” y David Bowie) como de músicos nacionales, al estilo de verdaderos “crooners” como Buddy Richards o el maestro del bolero, Lucho Gatica. La expresividad y profundidad de su garganta lo coloca al frente de Fother Muckers y buena parte de la música del grupo pasa por, precisamente, su interpretación vocal.
El otro pilar del conjunto descansa en las manos de Héctor Muñoz, que hace suya la máxima de utilizar los elementos precisos, descollando por solos increíbles, llenos de feeling más que de técnica. Mucho del sonido “retro” del grupo radica en lo que Muñoz realiza, en su pasión por el rock de la vieja escuela, casi invocando a Chuck Berry o a Buddy Holly.
Esas son las bases del debut discográfico de Fother Muckers, titulado “No Soy Uno” y editado el año pasado. Si bien hay un amalgama de diversas influencias, tanto nacionales como angloparlantes, Briceño y compañía logran, a lo largo de los catorce temas que componen el elepé, dar rienda suelta a su propia creatividad, en una búsqueda permanente y llena de detalles de lo que se denomina “sonido propio”.
En ese sentido, ‘A la primera’ es un corte a destacar por encontrar su propio camino en medio de diversas fuentes de inspiración y un botón de muestra exacto del sonido de Fother Muckers y sus claves: unas guitarras que, por momentos, se escapan a mundos propios y una interpretación vocal enorme, que llena el espacio y comanda muy bien lo que hace el grupo; ‘Uno sino mil’ y la notable ‘Ríos color invierno’, son la muestra perfecta de los diversos estilos que maneja Fother Muckers, en un track acústico, sutil, delicado, algo que se está haciendo un elemento común de esta nueva generación de músicos nacionales.
Con la co-producción de Álex Anwandter, líder de Teleradio Donoso y también productor del excelente debut de Adrianigual, “Baila baila canta”, “No soy uno” destaca por un sonido impecable, algo que demuestra al nivel que quiere apostar Fother Muckers para el futuro y que ayuda una enormidad a diferenciar las diversas estructuras sonoras e interpretaciones que nos plantea la banda, ya sea de lo acústico e íntimo como la mencionada ‘Uno sino mil’ a la rockera y poderosa ‘Fueron’, donde Héctor Muñoz se luce.
Un gran debut, cuyo único pecado es no capturar la energía que la banda entrega en sus presentaciones en vivo. Ahí, es posible dejarse seducir completamente por la propuesta de Fother Muckers. Y si bien “No soy uno” fue catalogada como una de los grandes discos iniciáticos del año pasado, también es certero destacar que mucha de la potencia que exhibe el colectivo en sus presentaciones, sobre todo la energía de Héctor Muñoz, se notan algo apagadas. Sin embargo, eso es sólo un punto menor de un debut fantástico, que se nutre del rock más clásico, tanto nacional como extranjero, para dar rienda suelta a un lenguaje propio que va en franco ascenso.
Felipe Kraljevich M.
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