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2009. EMI
Cuando se habla de “súper-banda”, se asume la unión de músicos provenientes de diversos y exitosos proyectos, que graban un disco, salen de gira, y por lo general culminan todas sus entrevistas con la frase “esto no es un proyecto, esta es una banda con todas sus letras”. Desde esa perspectiva entonces, 7 Worlds Collide no es una súper-banda, sino un súper-proyecto.
Comandados por el veterano Neil Finn (de Crowded House, y ex Split Enz, para lo más adentrados en el asunto), este colectivo vio la luz por primera vez a comienzos de la década, a través de presentaciones en vivo, que el 2001 se llevaron al formato físico, y que su razón de ser estaba en los fines caritativos destinados a lo recaudado por los shows y el álbum. Esa tirada traía entre los nombres destacados a Johnny Marr, Eddie Vedder, Ed O’Brien, Phil Selway y Lisa Germano.
Para este nuevo capítulo en la interrumpida historia de esta unión de súper-amigos, Vedder se marginó para concentrarse en el trabajo junto a Pearl Jam. Pero el ex The Smiths y los representantes de Radiohead siguieron involucrados. Más aún, se sumó a la lista Jeff Tweedy y un par de escoltas de Wilco, por lo que esta magna colaboración tiene mucho a qué ponerle atención. Siendo semánticamente precisos, el término “colaboración” es lo que más valor le agrega a “The Sun Came Out”, porque no es que estos grandes músicos hagan un par de participaciones y chao. El mérito de Finn, director de orquesta, radica en saber encantar a todos estos egos y hacerlos trabajar unidos, compartiendo instrumentaciones, e incluso créditos en las composiciones.
El objeto de la atención entonces son las canciones (que vienen por docenas… dos, en este caso), pero también los detalles, y hasta los créditos track por track. Pero siendo este un disco doble, no iremos tanto al detalle, y vamos a lo más destacado (o destacable).
Cualquier melómano compartirá conmigo que no hay nada que despierte más atención que un tema firmado por dos músicos cuyos caminos no se cruzan muy seguido y que la mezcla puede arrojar alguna sorpresa. Ese es el caso de la apertura del LP, ‘Too Blue’, responsabilidad de Johnny Marr y Jeff Tweedy, juntos, aunque al final el sonido y la mano derecha del inglés tiñan con su encanto todo el tema.
Tweedy se involucró en el disco por el mismo tiempo en que Wilco preparaba su aplaudido homónimo. Con eso en mente, no extrañará entonces que uno de sus aportes (quizás el mejor) sea su carta ganadora ‘You Never Know’, el único track de todo “The Sun Came Out” que vio la luz también en “Wilco (The Album)”. La versión es casi calcada, pero la mezcla es distinta, además de incluir la guitarra bien sucia de Neil Finn. Temazo, en el disco que la pongan y en la versión que sea. El otro aporte de Tweedy en término compositivos es un corte llamado ‘What Could Have Been’, bonita balada que cierra de excelente forma el primer disco. Y convengamos que su aporte instrumental se hace sentir con fuerza en varias otras ocasiones.
Los Finn están muy presentes en el trabajo, y además de Neil, está su hermano Tim (compañeros en Split Enz y Crowded House), su hijo Liam y su señora Sharon. Y sus participaciones, diversas, también lucen más de una vez. En la livianita ‘Little By Little’, tenemos un buen ejemplo de un trabajo en familia bien hecho (y lo mismo para la hermosa ‘Riding the Wave’). Aunque todos los aplausos de los Finn por separado se los lleve la fenomenal ‘All Comedians Suffer’, un tema que ya quisiera Tweedy haberlo escrito (tanto, que le pone una ruidosa guitarra para acompañar la causa).
Retomemos los créditos compartidos. Aquí es donde O’Brien y Selway comienzan a tomar vuelo. Es bueno escuchar a los dos Radiohead participando de canciones más orientadas al pop, ratificándonos que su sensibilidad melódica sigue intacta, independiente del estilo que trabajen. ‘Learn to Crawl’ reúne a Ed con Marr en la composición, y el resultado es escalofriante. Lo mismo ocurre con la adictiva ‘Bodhissatva Blues’, una extraña mezcla entre Beck y McCartney, y que le otorga todo el espacio del mundo a que las eléctricas de O’Brien, Marr y Tweedy se diviertan todo lo que quieran.
También contamos aportes solitarios muy destacados de, por ejemplo, Johnny Marr. Su canción, llamada ‘Run in the Dust’, lo muestra obviamente en el camino sonoro que uno puede predecir, pero que también juega con la sicodelia del under británico de fines de los 60 (guiado por el ritmo poco ácido e imperturbable de Selway). Por parte de Phil, hace 2 aportes en que incluso canta, sin desteñir en lo más mínimo. ‘The Ties That Bind Us’ y ‘The Witching Hour’ son sorprendentemente íntimas, ajenas a toda maquinaria, y que pasan incluso por melosas. Sin ser ninguna de las dos canciones de esas inolvidables, su atractivo melódico (en especial en la segunda) invita a oír su futuro atrevimiento solista.
Marcan presencia en “The Sun Came Out” una serie de músicos desconocidos para el oído masivo, pero no por eso no rescataremos el valor de ciertas pistas de escucha (casi) obligatoria. ‘Black Silk Ribbon’ (con el desgarrador violín de Germano) como estandarte; la cálida ‘Girl, Make Your Own Mind Up’; esa gema paradisíaca titulada ‘Reptile’ (firmada por la misma Lisa Germano, acompañada en coros por casi una decena de “esposas de”, y Jeff Tweedy y su hijo, y que es también una de las mejores de todo el disco); las radiales ‘Duxton Blues’ y ‘Long Time Gone’; la wilcoesca ‘Over & Done’; o la muy adulta ‘Don’t Forget Me’.
En fin. “The Sun Came Out” tiene casi de todo. Hasta un momento más a la Radiohead y bien maquinado llamado ‘3 Worlds Collide’. Aún así, la orientación es hacia oídos más delicados, en busca de caricias y alegría. Y esa cosilla pop, bien hecha, tiene su lado encantador e irresistible.
Quizás el pecado mayor de esta oferta supervisada por Neil Finn sea la duración de todo el trayecto, que pueden hacer tediosa la experiencia. Pero ya familiarizado con las amables melodías que repletan el álbum, todo aquel peligro se esfuma poco a poco. No es una obra maestra, solo una gran colección de canciones y, en algunos casos, históricas colaboraciones. Nada despreciable para estos súper-amigos que tienen bien ganado su calificativo.
Juan Ignacio Cornejo K.
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