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2009. Independiente
Cómo olvidar a Tongas, el magnánimo robot que acompañaba a Roberto Nicolini en el entrañable “Pipiripao”. Así es, la parada de este grupo compuesto por seis músicos poseedores de una muy buena calidad interpretativa, corresponde a una propuesta conceptualmente lúdica; una volada con los extraterrestres que llama a imaginar que son seres provenientes del espacio exterior -específicamente del planeta Aminoplis- que llegaron a invadir la tierra con la finalidad de conquistar a los terrícolas con su música.
Sindicados quizás injustamente como los hermanos menores de Sinergia y Chancho en Piedra, Tongas es una banda que posee más de diez años de trayectoria y que durante 2009 presentó ésta, su segunda placa, titulada “Encuentros Cercanos del Peor Tipo”, una verdadera muestra de inspiración compositiva y eclecticismo musical, que puede ser considerado como una de los destacables del rock chileno del año recién pasado.
A diferencia de las agrupaciones anteriormente mencionadas, las cuales desde ciertas perspectivas pueden ser similares, es pertinente establecer de entrada que lo de Tongas es música extrema, entretenida, histriónica y juguetona, pero a fin de cuentas radical y no muy fácil de digerir. Rock, funk, ska, metal, jazz y algunos ritmos pachangueros por ahí, son algunos de los estilos que se entrelazan en cada de sus canciones.
Es por lo anterior que quizás su primer single, la pegajosa ‘Capitán Jugo’ que abre el disco, pueda resultar un tanto engañosa, ya que la placa resulta mucho más “lúdicamente” densa en su integridad. Cortes como ‘Graphonopolis’ y ‘Degenereitor’’ son una muestra de la personalidad de su sonido, muy exclusivo para el medio local pero a lo mejor no tanto en el contexto internacional, puesto que en algunos momentos es inevitable no instalarlos estilísticamente en la línea de Mr. Bungle y Fantômas.
Los guiños espaciales y futuristas junto con la iconografía robótica son una constante en todo el disco mediante los samples entre los temas, lo que unido a las raras mezclas musicales; los vientos e inesperados cambios rítmicos como se puede apreciar en ‘Krostituto’ y en la demencial ‘Colación’, enlazan y proporcionan coherencia al concepto que también va acompañado con disfraces y una particular puesta en escena.
Canciones como ‘El Trato’, ‘Baile’ y ‘Tristes Cuartos’ ponen de manifiesto la versatilidad rítmica del grupo y, de sobremanera, la capacidad vocal de su cantante, lo que reafirmado con el fiato de cada uno de los elementos que componen la banda proporcionan todo lo necesario para que se perciban como una agrupación que está en muy buen pie para las ligas mayores.
Claro está que la que la principal arma con la que cuentan estos extraterrestres: General Tuko en voz; Gatto en la guitarra; Crepa en bajo; Quentin en los teclados, Marmota en saxo y Ogro en la batería, para conquistar el mundo, son sus ganas de olvidarse de las formas y cuadramientos musicales para enfocarse en crear libremente los sonidos que a ellos les gustan y que disfrutan tocando en vivo… a lo mejor una premisa bastante incomprendida para el grueso de los habitantes de este planeta llamado tierra.
Cristián Jara Bizama
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