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2008. Independiente
Han pasado dos años desde que Crisálida nos presentara su segundo disco “Alas” en la Sala Arena, ante un despliegue escénico y musical de tal magnitud que los perfilaba como “LA” banda de metal progresivo del momento. En su oportunidad, recuerdo haber comentado “qué más podría esperarse de una banda que parecía estar llegando al límite de su potencial”. Crisálida parecía por fin, estar dejando el capullo y abría sus alas hacia un mercado que, aunque pequeño, debía necesariamente, doblegarse ante su reinado.
Pocas bandas en Chile poseían la cantidad de condiciones humanas y rudimentos musicales como para llegar a hacerles mella. Sin embargo, la tarea no era fácil, y normalmente esa lucha entre creación, estilo y creatividad en pro de la vigencia se puede transformar en una batalla en que las bajas se sienten en el seno del propio ensamble. De hecho hubo cambios en el equipo: un joven Felipe Troncoso tuvo la difícil y titánica misión de tomar el sitial en las teclas, samplers y secuencias dejado por un histórico de la banda, el experimentado Manuel Soto y el bajo volvió a las manos después de 10 años a otro histórico, el eximio Rodrigo Castro cuyo regreso se siente y se agradece a la banda por el carisma y musicalidad que aporta en su interpretación.
El resto del ensamble sigue conformado por la cada vez más profesional Cinthia Santibáñez, hoy día una de las voces más increíbles de la escena rockera chilena; una mujer que conoce a sangre el pulso y la personalidad de la banda (¡y vaya si lo conoce!); Rodrigo Sánchez en batería, quizás uno de los más certeros, precisos y completos bateristas actuales del género y la acostumbrada maestría de Cristián Carrillo en guitarras.
“RACO” fue grabado y mezclado en el Estudio Tarkus con el hoy mítico músico, ingeniero y productor Juan Ricardo Weiler nuevamente en los controles, al igual que su antecesor. Se nos vienen algunas interrogantes a la mente: ¿Se notarán los cambios en el equipo? ¿Será este disco mejor al anterior?
Crisálida 2008, versión “RACO” comienza con un loop de sintes, y a los pocos segundos la banda nos recuerda que estamos ante sus dominios. “Déficit Global” es un tema pesado y denso, pero donde lo armónico de los arreglos priman por sobre el virtuosismo de sus ejecutantes. “¿Queda espacio para aprender?” se pregunta esta canción en una de sus estrofas y parece que la banda aprendió sus propias lecciones, ya que el tema se hace amigable y de fácil escucha no perdiendo por ello su potencia. La voz de Santibáñez es el escenario ideal para comprobar la evolución de la banda, ya que la comparación es inevitable (y casi necesaria) con “Alas” de 2006. Disco que abría con la canción homónima, poderosa en donde los integrantes demostraban de entrada que con ellos no se jugaba, pero que hacía inmediata referencia a una de sus influencias como Dream Theater.
“Indigo”, el segundo tema nos lleva a territorios casi inexplorados por la banda: una canción casi ambient, que logra cautivar desde su intro de teclados; la voz roza entre la elegancia y la pulcritud de sus fraseos. Se agradece la influencia Cocteau Twins, Blackfield y The Gathering en el arreglo. La banda logra un ambiente no conocido por nosotros antes: nueve minutos de puro placer y que da paso a “Libre Albedrío”.
Tras la desaparición de Santibáñez es el momento del increíble instrumental “Corporatocracy”, cuyos diálogos de fondo son traducidos como proyecciones visuales que la banda nos regala. Sánchez hace gala del increíble manejo de tiempos, texturas y matices y sus, ahora, dirigidos, desarrollan un tema lleno de tensiones y respiraciones sin dejar de lado la fluidez en la ejecución. Es el momento para que Cristián Carrillo nos demuestre por qué es uno de los mejores guitarristas de nuestro país también. Por momentos me recuerda “Signify” de Porcupine Tree.
“Desterra” continúa este viaje y nos sorprende cada vez más la inteligencia de la propuesta; es la conjunción perfecta con el tema que le antecedía; la base de teclados son el colchón perfecto para la voz de Cinthia y la sutileza de las cuerdas son el marco perfecto a la base “untempo” de Sánchez. Otra de mis favoritas. Una intro de “nordlead” nos adentra ahora en el territorio de “Raco, Viento del Sur”, el tema que da título a la propuesta Crisálida 2008. Una canción poderosa con una base sólida en arreglos, un increíble trabajo entre guitarra y teclados y una destacada propuesta lírica. Un gran momento del disco con la banda tocando en su momento quizás más inspirado.
En honor a la verdad, “RACO” está interpretado por una nueva vieja banda; el nuevo ensamble además de sólido está consolidado y el flamante disco representa una propuesta generosa en arreglos pero con mayores texturas, ambientes, letras y diseño que el anterior. Un gran evolución y un gran paso en la carrera de la banda.
Se me vienen algunas reflexiones a la mente y recuerdo cómo Robert Fripp definió el progresivo cuando le preguntaron por su concepto: “Disciplina” dijo él (tanto así que lo plasmó en un disco). Creo que hoy es la palabra justa con la que podría definir este trabajo: músicos disciplinados que concibieron un tremendo disco que limita muchos estilos: ambient, neo prog, post rock y metal. A mi parecer, el mejor disco chileno del género en 2008.
Cristián Céspedes M.
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