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2008. BTS
La escena del metal contemporáneo, dentro de sus variopintas ramas en Chile, en los últimos cinco años, ha experimentado una proliferación en su oferta, tremendamente interesante, absorbiendo la correspondiente evolución que ha asimilado el hard rock en el globo. Raza es uno de los casos particulares, que cae como anillo al dedo, a la hora de citar referentes en el ala moderna de dichas corrientes subterráneas. Con un trayecto plagado de altos y bajos, 12 años en las pistas, este ahora quinteto, ha tenido que llevar el peso de la mochila del nu-metal, una escena con la que cultivaron una proximidad, en al menos, una década, por mera agenda y familiarización con un espectro mayoritario de su audiencia, siendo que su propuesta era bastante más que ese gastado sonido.
“Alóctono”, lanzado hace casi cinco años, mostraba un grupo completamente comprometido con la tradición latinoamericana. Dirigidos por el ímpetu de los primeros A.N.I.M.AL y en especial, la trasgresora inclusión indígena de Sepultura en el “Roots”, Raza mixturó metal con elementos mapuches, mostrando desde su criterio, una tributación autóctona hacia nuestras raíces, línea bastante bien recibida entre su público, por esos años. Tras 5 años de silencio y luego de salir airoso de una seguidilla de desencuentros como banda, “Inercia” evoca una vuelta poderosa y puritana, sin tanto dejo experimental.
Uno de los factores indiscutibles para sindicar una evolución a la vista, en comparación con repertorios pasados, radica en el latente protagonismo que adoptó Cristián Guiñe, miembro que se integró en plena agenda de promoción de “Alóctono” y que otorgó a sus bandmates, en su mayoría atraídos por gustos más tradicionales, toda la nueva escuela del hardcore-metal norteamericano, que “Inercia” luce sin tapujos.
‘Mentiras’, marca la diferencia, con una bocanada de feroces quiebres, plagados de reminiscencias a los voraces primeros postulados de Poison The Well, continuando sin preámbulo alguno, con el martillo en la sien que es su primer sencillo –y excelente clip- ‘Falsas Promesas’, la cual destaca por un galope propio del metalcore de Massachussets y finaliza con un denso desliz muy sludge –Crowbar en especial-.
En todo el repertorio de “Inercia”, llama la atención tanto el buen sonido, que tuvo gran parte que ver con el asesoramiento de Cesar Ascencio y sus estudios Bolchevique, como la constante generosidad en el desarrollo rítmico, el cual denota una despreocupación por qué tan palpables se desglosen sus influencias y esa libertad, deja un excelente resultado en el conteo final. ‘Entre tus Manos’, ‘Perdido’, la groove ‘Conciencia’ o el trallazo hardcore en ‘Nunca más’, son absolutamente un festín para los degustadores de las armadas de riffs de exponentes como Chimaira, God Forbid o los pendencieros Pantera de “Vulgar Display of Power”.
Si sumamos un puñado de letras conscientes y una importante preocupación por la modulación en las frases de su vocalista Claudio Contador, quien sigue con su brutal registro, contamos con un conjunto de elementos atractivos y descollantes, para tal vez, referirnos al trabajo más completo en la vertiente banger, moderna por supuesto. Lo único que queda ahora es demostrar este diamante en la mayor cantidad de escenarios posibles y las cosas deberían comenzar a darse, de una buena vez. Raza pone la soga al cuello a sus pares, con un disco poderoso y lleno de personalidad. Un paso adelante del resto, que se debe canalizar con sólo una mayor constancia en las tablas.
Francisco Reinoso Baltar
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