A fines del año pasado el personaje del año, de acuerdo a una importante publicación global fue ‘YOU’... o sea fuiste ‘TU’, fueron ustedes, o sea nosotros como comunidad. Éramos apuntados desde la revista con un dedo acusador que decía ‘YOU’. A través de Internet nos hicimos sentir como masa que opina, a menudo articula ideas escribiendo y modifica las conductas de los medios hacia nosotros, porque simplemente dentro de estos estándares estamos exigiendo más. Y a veces hasta estamos pidiendo cosas realmente novedosas para poder declararnos conformes. Para mí, la gran cosa novedosa es la cantidad de columnistas que hoy existen y que a uno le provocan gran inspiración.
Como colaboradores en esta central operativa de música llamada Rockaxis nos consideramos ‘columnistas’, tenemos una opinión en torno a algo y la publicamos, ya sea en esta revista o en la plataforma de la página web. Y en esto quiero detenerme para hacer patente el proceso de cambio en el que nos estamos desarrollando. Hace 8 años había que buscar con lupa las firmas autorizadas con respecto a un tema específico entre kilos de información impersonal y en muchos casos, fría e inservible. Hoy en día, todos los diarios y revistas tienen varios columnistas y por supuesto está lo más importante, la proliferación de blogs en los que cada uno es ‘columnista de uno mismo’.
Esa es la generación ‘You’, la razón del por qué al hacerlo nosotros mismos nos convertimos en personajes del año y en la alternativa más válida de la historia de las comunicaciones. Estamos entrando en la era de la forma más económica y rápida de hacer -en muchas ocasiones- buen periodismo. Y ojo que no sólo me refiero al periodismo escrito, sino al hablado que vía podcasts, en formato audio con una estructura algo parecida a la de la radio, nos deja saber que hay más opiniones sobre la información que ronda por aquí y que hoy también abunda. La cosa es ofrecer una interpretación potente de ésta.
Como columnistas somos entendidos como gentes informadas o de buena formación que sintetizamos hechos y exponemos un punto de vista, tratando de ser en esto lo más agudo posible. A la hora de ser reconocidos como tales es porque hemos sido consistentes en el tiempo y entregado sustancia. Lo extraordinario es que cada día está entrando más gente a esta cuestión del columnismo. Lo que ya no es escribir columnas, sino que escribir para opinar, expresar, relatar e informar.
En esta publicación -y en general en nuestros medios- desde hace un tiempo hemos querido crecer hacia una editorial que vaya más allá de la información dura y enciclopédica de la música y afortunadamente con todos los colaboradores que aquí escriben lo hemos logrado y seguiremos trabajando en ello. Me gustan las columnas de opinión al respecto de temas musicales que se desprenden de las publicaciones del mes o los eventos realizados en aquel lapso de tiempo, pero amo a este columnista que en Internet se está propagando como un reguero de fuego: aquel que escribe de pequeñas verdades cotidianas, apuntes lúcidos o joyitas que iluminen puntos oscuros sobre los que, a lo mejor, ni siquiera nos habíamos detenido a pensar.
La columna -casi como decir el formato en que escribimos en nuestros sitios y revistas- tiene una matriz que es el ensayo y me gratifica ver que ahora ‘YOU’, ese usuario a menudo anónimo escribe en un tono intuitivo de ensayo. Con ganas de discrepar, de opinar o de re-interpretar lo que lee y vive cada día. Escribir algo que sea cierto es buena parte, sino todo, de lo que significa escribir.
“Ver claramente lo que está debajo de nuestras narices requiere algo de talento, lo que requiere grandes dosis de talento es saber en que dirección apuntar las narices”.
Alfredo Lewin
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