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SABADO 24 DE MARZO
TEATRO CAUPOLICAN

La cita estaba anunciada con anticipación, exactos 12 meses después de su última visita, The Gathering nuevamente iba a tocar en Chile, pero esta vez sería diferente, MUY diferente.
Por primera vez una banda de renombre y categoría internacional, escogía nuestro país para grabar un DVD en vivo, un sueño que los amantes del rock, veníamos arrastrando hace mucho tiempo. Siempre alucinábamos con lo grandioso que sería que una banda filmara su concierto acá y finalmente se dió con The Gathering, que, precisamente, no es cualquier banda. Los holandeses definitivamente han encontrado en este país su segundo hogar; la magia, la devoción, la complicidad y el cariño francamente efusivo que se da entre la banda y el público local, sin duda es una cosa mística, algo difícil de explicar, es una relación de amor de la estirpe más purista, con la nobleza de quien lo da todo y nada pide a cambio. Con sentimientos como este, que la banda recibió desde la primera vez que actuó en el país en un repleto Teatro Providencia, no es difícil entender el por qué el grupo escogió nuestro país para hacer el DVD. Para que tengan una idea, en esta tourné el grupo hizo dos shows en un teatro en Buenos Aires, a la primera función asistieron 800 personas y a la segunda, 700, y en Chile más de 5.000. ¿Es fácil hacerse una idea, no?
La cita era anunciada como una fiesta y la gente respondió a la altura de las circunstancias con un comportamiento impecable, antes, durante y después del show. Y en el programa figuraba un aperitivo de lujo: Crisálida, la banda nacional que con su disco debut y gran profesionalismo, está liderando la escena local del metal con tintes progresivos. Con un sonido impecable y una alta categoría instrumental, donde destaca sobremanera la diestra y técnica batería de Rodrigo Sánchez, el verdadero pulmón de la banda, el grupo interpretó 5 canciones de su álbum debut, donde destacó ‘Sinfonía V’, canción inspirada por el cómic/película “V for Vendetta” y donde el baterista lució la máscara del personaje central. La gente los escuchó con sumo respeto, y quienes no los conocían, más que seguro que se llevaron una grata sorpresa con esta banda. Como decía una gran y acertado aperitivo, que sólo acrecentó aún más el “apetito” por el plato principal.
Mientras cambiaban los equipos de rigor sobre el escenario, elucubraba pensando en cuántas veces Chile había tenido alguna participación relativa o manifiesta en el trabajo de alguna banda internacional y ahí me acordé que en el disco de 1985 de AC/DC “Who made who”, en la foto posterior del álbum aparece el baterista Simon Wright vistiendo la camiseta de la selección chilena; que en el video de Megadeth ‘Peace sells’ de 1986, aparecen imágenes de los carabineros “apaleando” gente en una protesta; que en el álbum de WASP de 1989 “Headless children” aparece en la portada una fila con los asesinos más grandes de la historia y entre ellos figura Pinochet, o que en el disco en vivo del 2001 “Live insurrection” de Rob Halford, aparece en la portada el ‘metal god’ besando la bandera chilena; pero nada de eso se compara con lo que sucedería esta noche, pero no tuve tiempo para más pensamientos cuando la banda ya estaba sobre el escenario. Un Caupolicán totalmente sold out daba una eufórica bienvenida a la banda, la que arrancó el show con ‘Shortest day’ de su último disco “Home”.
En esta oportunidad, el set list que pudiera interpretar el grupo, realmente quedaba en segundo orden de importancia, aquí lo relevante era lo otro, que fuera un show imponente y apasionado, porque con este DVD “Chile sale al mundo”, recordando la manoseada frase que se usa en el Festival de Viña para destacar la transmisión internacional que llega a muchos países del orbe. Si Megadeth había escogido a Argentina para mostrar al mundo la locura de los fans del rock en Latinoamérica; The Gathering nos escogió a nosotros, razón más que suficiente para inflar el pecho y sentirse orgulloso por tal privilegio y reconocimiento.
Si el DVD “A sound relief” mostraba la faceta más tranquila, acústica y reposada de la banda, la filmación de “A noise severe” tenía que mostrar todo lo contrario, el lado más eléctrico, contundente y “ruidoso” del quintento holandés; y eso fue lo que vimos, en un show maravillosamente bien balanceado, donde el grupo hizo un acertado y notable repaso a su ya extensa discografía, y donde el clímax de la noche a mi gusto, fue cuando el grupo desenpolvó el material de sus discos “Nighttime bird” de 1997 y “Mandylion” de 1995, claramente los discos más queridos y apreciados por los fanáticos locales. Disfrutar de canciones etéreas y profundamente nostálgicas como ‘Third chance’, ‘Eléanor’ y ‘Strange machines’ sin duda fueron la gran guinda de la torta, a pesar de que ya antes habíamos tenido la oportunidad de disfrutar grandes momentos con el material más reciente de ‘Even the spirits are afraid’, ‘Broken glass’, ‘Monsters’ y ‘Alone’ por sólo citar algunas.
¿Pero que de nuevo u original podría decir sobre esta banda que ya no sea por todos conocidos? Los holandeses no son unos virtuosos, pero el tecladista Frank Boeijen, el baterista Hans Rutten, el guitarrista René Rutten y la más reciente incorporada Margolein en el bajo, crean unas texturas musicales realmente volátiles, oníricas, indescriptibles, donde Anneke las oficia de maestra de ceremonias. Y claro Anneke hace la diferencia, es el plus de esta gran banda. Con sus zapatillas blancas, sus jeans ajustados y su camiseta escotada, esta chica de pelo rojo ondulado, podría ser cualquier hija de vecino que cada mañana va al trabajo o a la universidad sufriendo las pellejerías del Transantiago, pero no, ella es un ángel que baja del cielo para tocarnos con su varita mágica y hacernos sentir que estamos viviendo una fantasía, algo irreal; ella es una versión femenina de “Tony Kamo”, que nos hipnotiza con cada palabra pronunciada por sus labios sensuales y delicados, un hechizo que no reconoce géneros ni condición sexual, que emociona tanto a hombres como mujeres y te transporta a un estado alfa de proporciones siderales. Incluso, a diferencia del show del año pasado, Anneke no conversó casi nada con la audiencia, lo justo y necesario, como queriendo demostrar que aquí los verdaderos protagonistas del show eran el público, nosotros los chilenos, los creadores del “chi-chi-chi” que gracias al tenis y al fútbol es tan conocido en todo el mundo y gusta tanto a los extranjeros que lo encuentran bullicioso y simpático.
Como decía, la banda montó un show notable, con un gran juego luminotécnico, algunas visuales de corte avant garde proyectadas en una pantalla sobre el escenario y un sonido que permitía disfrutar de todos los matices; pero todo los demás los puso el público: euforia, júbilo, pasión, cariño y entrega, y todo eso quedó grabado para la posteridad, para poder revivirlo una y otra vez, y quizás con DVD en mano, poder hacer un análisis más artístico del show o ver si faltó alguna canción importante; en fin. Ahora y con la emoción que aun está atragantada en la garganta, me acuerdo nítidamente de un liezo que estaba colgado en el borde de la platea, ese que decía “The Gathering you are in home”, y efectivamente es eso lo que este DVD le mostrará al mundo, que aquí a miles de kilómetros de distancia de lo bueno y lo malo del primer mundo, cinco holandeses encontraron un hogar, donde la gente les abrió su corazón y los cobijó con un cariño eterno… “y verás como quieren en Chile al amigo cuando es forastero”… que cierta y sabias palabras.
Ahora sólo queda esperar, atesorando los recuerdos, mientras pasa el tiempo y se hace la postproducción, edición, mezcla y masterización del DVD, que cuando finalmente llegue terminado a nuestras manos, será uno de las joyas más valiosas de cada una de nuestras colecciones discográficas. Será el momento de volver a vivir todo, como un deja vú anticipado, buscarse entre la audiencia y decir yo estuve ahí, yo fui partícipe de esto, de un momento único e irrepetible, de una noche para recordar. Eternamente.
Cristián Pavez
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Fotos: Ignacio Orrego
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