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DIABLO SWING ORCHESTRA

Pandora's Piñata

2012. Candelight Records

 

Cuenta el mito que Pandora, la primera de las mujeres, fue creada por orden de Zeus para llevar al hombre todos los males de los que se creía salvado gracias al fuego de Prometeo. Sin embargo, más allá de lo misógino de la historia, en nuestra cultura popular siempre recordamos más la “caja de Pandora”, una anáfora que liberó todos los males del mundo cuando su dueña la abrió irresponsablemente. Si a esta leyenda sumamos la historia y técnica de la Diablo Swing Orchestra, una banda de quinientos años atrás que fue perseguida por la iglesia y se ha reencarnado en sus descendientes, el resultado musical no puede ser otro que un disco irreverente y vanguardista muy por sobre otras producciones ya lanzadas este 2012.

 

Y seamos claros, someter este álbum al Metal -o alguna otra categoría- es no hacer justicia a su potencial sónico: con este disco la Diablo Swing Orchestra no sólo justifica lo grandilocuente de su historia ficticia, sino que demuestra una versatilidad tremenda en sus composiciones que toman desde el Rock Progresivo y el Jazz, hasta ritmos Sinfónicos o Latinos. La cristalización de todo esto en un disco tan variado no se traduce tampoco en un conjunto de temas disparatados sin hilo conductor, sino en un viaje musical guiado por una ejecución musical de alto nivel.

 

Por supuesto, el Metal conserva su fuerza en la distorsión de la guitarra y voces de Daniel Hankansson, pero es imposible no dirigir la mente al sonido de una Big Band de los años treinta cuando en ‘Vodoo Mon Amour’ surge con fuerza un ritmo espontáneo apoyado por trompetas y trombones, siendo esta una canción veloz guiada por la magnífica voz de Annalouice Loegdunld. Esto aclara inmediatamente que el disco no es para mentes cerradas, pues temas plenamente Jazz como ‘Honey Trap Aftermath’ se centran por completo en el juego de bronces antes que en aplanadores solos de guitarras. Y no suena nada mal.

 

El concepto total del álbum es la fusión, y en 'Guerrilla Laments' queda totalmente claro: una canción nuevamente más guiada por los ritmos y el atronador bajo de Andy Johansson que por las guitarras, al menos hasta el coro, donde los instrumentos de viento y los arreglos menores de cello son los predominantes. En este track, la voz de Daniel comienza a hacerse más presente entre una serie de sonidos que remiten increíblemente a una mezcla entre la zamba y sonido más folk mexicano. Pero ojo, saltar desde eso a cortes plenamente más sinfónicos y operáticos como 'How To Organize a Lynch Mob' y 'Kevlar Sweethearts' -ambos centrados en las cuatro cuerdas y las voces soprano- es un efecto notable.

 

Quizás el único corte realmente más accesible es 'Exit Strategy of a Wrecking Ball', una canción pesada en guitarra y dirigida por la voz de Daniel que se intercala con momento clásicos y sinfónicos en los coros (y hablo de la composición clásica en el sentido estricto). Por supuesto, tanto esos fragmentos como la mayor parte de 'Aurora' pueden ser relacionado con Haggard, salvo -quizás- por la parte final de este último tema que ocupa más la percusión moderna, perdiendo un poco en originalidad pero no en ejecución. Sin embargo, esta queda casi omitida cuando en 'Of Kali Ma Calibre' se salta desde lo plenamente más operático y los ritmos circenses hasta una batería totalmente black-metalera. En contraste a canciones como esa, podemos encontrar 'Black Messiah', que pese a contener todos los elementos antes mencionados, es mucho más estruendosa y psicodélica que sus antecesores, ya sea por el sonido aparentemente más electrónico que suena en el fondo o por el conjunto de voces agudas y ácidas que predominan en el coro (¿alguien dijo Mars Volta?). 'Mass Rupture', por su parte, recobra ritmos orientalistas en su batería y el siempre acertado bajo de Andy Johannson, así como en la voz masculina que imita la fonética tradicional del folklore de esa parte del mundo (aunque en una visión sumamente estereotipa de lo que se asume “árabe” para este lado del mundo).

 

No obstante, lo más débil del álbum está presente en el corte final 'Justice for Saint Mary', que si bien cuenta con una poética maravillosa a nivel de lírica, baja de forma drástica las revoluciones del disco en sus casi ocho minutos de duración, sólo recuperables en el uso increíble de cello de Bergion, quien impone un clímax oscurísimo antes de la incorporación de las guitarras más pesadas. Sin embargo, no se entiende que en el mismo tema hay un grito gutural corto y remixado, como quien está en una disco, interrumpiendo constantemente el ritmo natural de la música. La intención seguramente era, al igual que con la música modernista, no jugar con las armonías sino con los timbres y sonoridades atípicas para los instrumentos clásicos. Personalmente me incomoda, pero a otro puede parecerle interesante

 

Como puede intuirse, las referencias a otros estilos son múltiples y patentes, siempre teniendo en cuenta la psicodelia y la fusión como hilos conductores; realmente es una Piñata de Pandora: no se sabe qué vendrá adentro y esto es una metáfora a lo dulce de su música, pero lo terrible de sus canciones (siempre críticas y crípticas). Creo que esta banda conjuga mucho mejor versatilidad, aquello entendido usualmente por una orquesta, pero sin encasillarse en lo más clásico de Haggard, ni exceder sus características híbridas al sonido extremo y de más difícil acceso como es el de Unexpected. ¿Un dato? Estarán de tour por Latinoamérica y no pasarán por nuestro país ¡Qué gran pérdida! Pero eso le indica al chileno “true metalero con síndrome hipster” que debe abrir sus horizontes musicales más allá de los clásicos. Esto, por mientras, cae entre mi top de este año.

 

Felipe Contreras Reyes

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