
2009. Sony
¿Se justifica un disco en vivo con sólo 11 canciones? ¿para una banda con casi 40 años de trayectoria es relevante? ¿Es sólo una movida comercial del sello para marcar presencia y ganar algunos dólares extras? Seguramente algunas de estas interrogantes cruzaron la mente de muchos cuando se enteraron que Judas Priest editaría un nuevo registro en vivo, pero a la luz de los resultados, muchos también han sido los que han catalogado “A Touch Of Evil: Live”, como el mejor disco en vivo de la banda desde aquel lejano y espectacular “Unleashed In The East” de 1979.
Y la verdad es que esas opiniones no resultan para nada exageradas o fuera de contexto cuando uno se sienta delante de los parlantes y echa a rodar la placa. En efecto, el disco rezuma potencia y fuego metalero en cada surco, con un sonido crudo y potente (sin retoques aparentes), y con una banda en un sensacional estado interpretativo y con un apabullante Rob Halford, que tal como pudimos comprobar en su última e inolvidable visita, ha encontrado un segundo aire, una segunda juventud que aún le permite lucir con orgullo y dignidad el cetro del “Metal God”.
Tras un polémico y algo desconcertante “Nostradamus”, el disco conceptual del año pasado, todo parece volver a su sitio correcto en el seno interno de los “Defensores de la Fe”: volvió el logotipo habitual de la banda; el genial ilustrador Mark Wilkinson nos deleita con una excelente portada muy ochentera con un mundo incandescente que recuerda un poco a la de “Ram It Down” de 1988; y lo que es más importante a mi juicio, después de 20 años, el grupo vuelve a contar con los servicios del productor Tom Allom, quién estuvo detrás de todas las placas de Priest desde “British Steel” de 1980 hasta el citado “Ram It Down” de 1988, y eso se nota en la excelente calidad de sonido que presenta el disco, donde el gran ganador ha sido el siempre impresionante y contundente Scott Travis, cuyo sonido de batería es realmente devastador.
A pesar de los constantes fade in y fade out del disco (ya que no se trata del registro de un solo show, sino de varios tomados de los tours del 2005 y 2008), el disco se disfruta de principio a fin sin vaivenes en sus 60 minutos de duración y tiene la gran gracia de presentar por primera vez en vivo algunos temas nunca antes registrados por la banda, como las inspiradas y sólidas versiones de ‘Eat me alive’ y ‘Between the Hammer and the Anvil”, dos joyas de la corona del mejor heavy metal de todos los tiempos.
Otras de las novedades son ‘Prophecy’ y ‘Death’ del “Nostradamus”, que en vivo suenan mucho mejor y más apabullantes que en su versión de estudio. El resto del material al parecer, son versiones tomadas del concierto en el mítico Budokan de Japón que el grupo editó hace un par de años en DVD (el librito del CD no especifica donde fueron grabadas cada una de las canciones), pero a pesar de ello, resulta imposible no emocionarse con clásicos como ‘Beyond the Realm of Death’, un tema fundamental en la carrera de la banda en sus primeros años y donde un Halford rebosante muestra toda la riqueza de su calidad vocal; algo similar ocurre con otro clásico primigenio como ‘Dissident Aggressor’ (versionada de gran forma por Slayer en 1988), conformando con ‘A Touch of Evil’ y ‘Riding on the Wind’ la porción más clásica del disco, dejando como nuevos exponentes del material más reciente, muy buenas versiones de ‘Judas Rising’ y ‘Hellraider’ del gran disco del regreso con Rob Halford como lo fue “Angel Of Retribution” del 2005.
El cierre de la placa no podía ser de otra forma con el tema que quizás se ha convertido en el clásico más rutilante de todos los tiempos en la carrera de la banda, la siempre extremadamente agresiva “Painkiller”, pero la versión del 2008 que se mandó Halford en Chile es infinitamente superior a ésta. Como decía, son 60 minutos de un Priest soberbio en su mejor elemento: sobre el escenario, con esa dupla de guitarras asesinas, un Halford rejuvenecido vocalmente y con una sección rítmica granítica, con el legendario Ian Hill y el todopoderoso Travis, y claro uno podrá reclamar que faltó un ‘Hell patrol’, un ‘Rock hard, ride free’ y tantas y tantas otras que la banda tocó en su última gira, pero créanme que “A Touch Of Evil: Live” es un disco que viene a pavimentar el camino para un presente y futuro glorioso para la banda.
Claro, porque tras la actual gira por Estados Unidos junto a Whitesnake, donde tocan en forma íntegra el “British Steel” para celebrar los 30 años del disco (y que será filmado y lanzado en DVD), más algunos shows especiales que Judas hará tocando el “Nostradamus” completo (lo que podría dar pie a otro DVD), y luego de un breve descanso, la banda comenzará a trabajar en su disco de estudio número 17 junto al productor Tom Allom, donde, seguramente, buscarán ir directo a un disco de heavy metal purista y asesino, en la línea de un ”Screaming For Vengeance” (1982) o un “Defenders Of The Faith” (1984), al menos ese es mi pronóstico. ¿Y por qué no un nuevo “Painkiller”? A sus 60 años creo que Halford aún tiene los huevos como para intentarlo. Sea como sea, benditos todos, porque Priest hay para rato.
Cristián Pavez
| Sección | Banda | Contenido relacionado |
|---|---|---|
| Articulos | JUDAS PRIEST | El Hijo Pródigo Siempre Regresa |
| Cdaxis | JUDAS PRIEST | Nostradmus |
| Dvdaxis | HALFORD | Live at Saitama Super Arena |
| Entrevista | JUDAS PRIEST | Glenn Tipton conversa sobre el regreso de los 'metal gods' a Chile |
| Noticia | JUDAS PRIEST ESTRENA TRAILER DE EPITAPH | |
| Live Review | WHITESNAKE / JUDAS PRIEST | ¡UNA NOCHE PARA LA ETERNIDAD! |