Teatro Caupolicán
Sábado 19 de diciembre del 2009
Al igual que Edu Falaschi, como lo señaló en el Teatro Caupolicán, todavía tengo en la memoria el perfecto concierto que dio Angra en noviembre del 2001, cuando apenas con el “Rebirth” lanzado vinieron al Providencia entregando un sonido altísimo, de los mejores que he escuchado en un recital, tan bueno que hasta las segundas voces de los instrumentistas se sentían con claridad y precisión.
En la ocasión del sábado en Santiago, había que taparse los oídos para sentir esa misma exactitud en los cuidados coros, ya que las guitarras sonaban demasiado fuerte a ratos tapando las sutilezas de la interpretación de una de las bandas metaleras más espectaculares en vivo, en cuanto a la reproducción fidedigna de los arreglos más detallados. Cierto, será difícil superar aquella presentación del 2001, pero lo concreto es que la del 2009 no tuvo problemas en mejorar la del 2007 en el mismo recinto por dos simples razones: el setlist que rondó en varios clásicos escondidos y reconocidos, en lugar de promocionar una última placa, y por el hecho de que Edu no salió al escenario enfermo y con una bufanda en el cuello, como lo hiciera hace un par de años y medio. En esa oportunidad, a Falaschi se le vio complicado con muchas notas a causa de su malestar, pero el sábado pasado su timbre y capacidad cumplieron a cabalidad.
El evento estaba fijado a las 20:00 horas y de igual forma como ocurrió en Stratovarius, al llegar a la hora pactada uno vería a Polímetro cerrando para dar paso a Alejandro Silva. Hace rato ya había sido el turno de Grim y Concerto y lamentablemente me quedé con las ganas de presenciar la vuelta de Polímetro a los grandes escenarios. En cuanto a lo que pude ver de Alejandro Silva, quien estrenaba a Claudio Cordero como segundo guitarrista para volver a convertirse en un Power Cuarteto, su show fue muchísimo más sólido comparado al del miércoles en el Metal Fest Chile 2009. Las dos guitarras sonaban a punto en los solos y Cordero demostró ser un gran aporte para el conjunto.
Las cerca de mil 500 personas que llegaron al Caupolicán vieron cómo Angra comenzaba su set a la misma usanza del 2007, con ‘Carry On’ y ‘Nova Era’ pegadas en una sola canción. Eché de menos un poco los coros en ‘Nova Era’ eso sí. A diferencia del 2001 cuando hicieron todas las segundas voces con resultados espectaculares, en esta ocasión dejaron a Edu solo en las vocales, quitando para mí una de las principales gracias de la experiencia de ver a Angra en vivo. No hay banda más prolija en el metal a la hora de hacer armonías exquisitas con voces como esta, y por alguna razón no querían enseñarlo al principio. A medida que avanzó el concierto, este recurso se ocupó con mucha mayor frecuencia, aunque al comienzo brilló por su ausencia.
‘Waiting Silence’ sería sólo una de las dos pistas escogidas de “Temple Of Shadows”, junto con el cierre de ‘Spread Your Fire’. Qué decir del siempre pasado por alto “Fireworks”, que tuvo a ‘Lisbon’ como único representante. En cambio, los discos de los cuales se extrajo más material fueron “Rebirth” y “Holy Land”. De hecho, Falaschi anunciaría un tema del último mencionado que jamás habían tocado en Santiago, ‘Silence And Distance’, otro en el que eché de menos las texturas de las voces de fondo, aunque la interpretación realmente fue formidable, como en todo el concierto.
En todo caso, sobre el retorno de Ricardo Confessori no es mucho lo que se puede sacar en limpio, puesto que si bien se manejó correctamente con las canciones grabadas por Aquiles Priester, su batería no se escuchó del todo, así que no fue capaz de mostrar tanto como Priester lo hiciera en las dos veces anteriores, o tanto como lo hizo cuando vino con Shaaman el 2005 junto con Gamma Ray. Sus tambores apenas se oían, y las guitarras tapaban a los demás instrumentos por lo fuerte del volumen. Sin ser un mal sonido, le faltó esa pizca suficiente para hacer lucir la interpretación magistral del grupo.
Por la respuesta del público, ‘Angels Cry’ fue uno de los grandes momentos del concierto, seguido de ‘Lisbon’. En contraste, la reacción a ‘The Course Of Nature’ hizo ver que “Aurora Consurgens” del 2006 pasó rápidamente al olvido en la mante de los fans, que no sobrevivió como el tremendo “Temple Of Shadows”. En ese sentido, es curioso ver cómo “Rebirth” está tan consolidado ahora en el repertorio de la banda hasta el punto de tomarse la tercia parte del setlist, considerando que el 2001 era el disco que muchos veían con escepticismo tras la salida de Matos. Así, brilló el número de ‘Millennium Sun’. Sin embargo, el punto más alto de la velada fue la entrega completa de ‘Carolina IV’, no sólo por tratarse de un clásico notable, sino por la interpretación, donde al fin los músicos desplegaron las segundas voces tan características y únicas de la banda brasileña. Excelente instante.
‘Acid Rain’, la canción que estrenó en sociedad a Edu Falaschi como cantante de Angra, hizo su grandiosa aparición, para dar paso a la otra de “Aurora Consurgens”, ‘The Voice Commanding You’. En ‘Rebirth’, nuevamente los miembros enseñaron su maestría en los arreglos vocales y coros.
‘Nothing To Say’ y ‘Spread Your Fire’ cerraron una noche que tuvo pocos puntos discutibles, un set que rescató temas muy queridos, con una performance como siempre soberbia y admirable. Lo más curioso de la noche fue la seguidora que ante la vista paciente de todos los guardias, se dio el tiempo para equilibrarse en las rejas y saltar al escenario, abrazar a Edu y hasta tirarle el pelo, siendo aplaudida una vez abajo por su proeza. Falaschi se revisaba la camisa como si estuviera buscando mechones arrancados tras el incidente. Sin duda, una ocasión especial enmarcada en la primera gira de Angra por Chile. Esta banda es de la casa y siempre será un lujo tenerla en los recintos del país.
Jorge CiudadFotos: Sebastián Jiménez