Jueves 17 de mayo de 2007
Teatro Caupolicán, Santiago
Si bien se trató de la misma formación que tocó en el Teatro Providencia en noviembre de 2001, el contraste entre ese show y la reciente tercera visita de Angra a Chile fue notable. En aquella ocasión, un grupo con tres miembros recién incorporados, ocupando el puesto dejado por monstruos en su arte, y un álbum demasiado nuevo, “Rebirth”, se tuvo que subir al escenario para romper el hielo y demostrar que la partida de André Matos no era el fin. El 17 de mayo de 2007 en cambio, el público y no la banda era quien debía demostrar lo suyo, su aprecio a un conjunto consagrado en su reencarnación, que se ha hecho nuevo nombre por si solo con álbumes tremendos y capaces de resaltar sin la nostalgia pasados gloriosos como “Temple Of Shadows”.
Y el asistente les reconoció como tal. Así como el 2001 fue una prueba de fuego para el grupo -aún recuerdo cómo se cortó el aire cuando empezaron a tocar ‘Angels Cry’ esa vez-, el 2007 fue la oportunidad de los chilenos para resarcirse de la paupérrima asistencia registrada a principios de la década, cuando no fueron más que 600 personas. Sin embargo, es tanto lo que Angra ha reafirmado en el transcurso del tiempo con Edu Falaschi, Felipe Andreoli y Aquiles Priester, que no sorprende que ahora por lo menos se haya doblado la convocatoria en el Teatro Caupolicán.
Aunque el sonido terminó siendo bueno, no logró espectacularidad que tuvo la ocasión anterior. Además, la bufanda que vistió Edu Falaschi durante el concierto supuso la idea que cantaba con alguna afección a la garganta u otra enfermedad, lo que se notó bastante en algunos pasajes donde flaqueó con la voz... ¡No quiero imaginarme lo que se habría dicho si es que hubiera estado así en la primera visita! Ni idea cómo se habrá sentido de salud en realidad, pero de todas maneras se entregó a un público que varias veces cantó su nombre entre los temas.
Lo que definitivamente sonó terrible fue la banda nacional Human Factor y lamento que este percance haya dado la sensación que todos sus temas eran iguales, considerando las diferencias entre “Unleashed” de 2004 y el más reciente, más melódico, “Behind The Dark”. Por culpa del sonido -no de la música- escuché comentarios de gente que tuvo que “mamarse” lo propuesto por Human Factor, según decían. ¿Cuándo se hizo la prueba de sonido? ¿Era eso lo que estábamos escuchando cuando se estaba haciendo fila a las afueras del recinto? La banda de los guitarristas Guillermo Olivares y Soledad Genúa se vio perjudicada y no pudo aprovechar la oportunidad de presentar sus canciones a un público tan difícil como lo es el del metal melódico, que ante cualquier problema se vuelve intolerante e irónico.
Quizás un mal cálculo de la organización, que en líneas generales estuvo bien con la excepción de garantizar un buen sonido a Human Factor, fue la tardanza con que salió Angra, a las 21:20 horas según mi reloj, cuando al fin empezó a escucharse ‘Unfinished Allegro’, preludio de ‘Carry On’ que sirvió para que la llegada de Aquiles Priester enfervorizara a los seguidores, y que Kiko Loureiro y Rafael Bittencourt se subieran a la derecha e izquierda de la batería, respectivamente, para dar inicio al show. ‘Carry On’ es un clásico del Power Metal, la canción más importante de Angra, y me parece fantástico que el grupo la escoja para empezar, pero no que decidan cortarla y dar paso a otra antes de tiempo, aunque sea la veloz y potente ‘Nova Era’. Entiendo la idea de hacer el contraste entre el pasado y la nueva era en este medley, pero creo humildemente que un tema así, que ya dejó de pertenecer sólo a Angra desde hace tiempo, debe reproducirse entero.
Al principio, el sonido demoró un tanto en afirmarse, y no nos permitió hacer sintoniza fina para escuchar con claridad los coros y armonías de Bittencourt y Loureiro como en el 2001, pero siempre estuvo presente la exquisita y cuidada distorsión tan característica en las guitarras de Angra, que en esta ocasión se unieron a los estrafalarios efectos de Kiko en ‘Waitng Silence’, del conceptual “Temple Of Shadows”, la que vino luego de ‘The Voice Commanding You’ de “Aurora Consurgens”, que si bien me parece un muy buen disco, le pasó lo mismo que a “Destiny” de Stratovarius con respecto a “Visions”, que “Temple Of Shadows” fue demasiado alto como para ser alcanzado por cualquiera que haya sido su sucesor. ¿Qué razón hay para que Angra haya tocado sólo tres temas de su nuevo álbum,’The Voice Commanding You’, ‘Ego Painted Grey’ y ‘The Course Of Nature’, cuando el la gira anterior repasaba el “Temple Of Shadows” completo? ¿Serán muy difíciles de tocar? ‘Ego Painted Grey’ -¡qué gran bajo de Felipe aquí!- también tiene unos efectos extrañísimos y Kiko los interpretó como salen en estudio, acompañado por el eterno tecladista Fabio Laguna... ¿Qué pasó entonces? Una buena pregunta que no se abordó...
En ‘Waiting Silence’ y con sus cabeceos, Aquiles Priester se empezaba a mostrar muy distinto al batero que llegó a Chile el 2001, que en comparación al show de ahora, se vio mucho más retraído. En el Caupolicán en cambio, enseñó un performance mucho más físico, que a medida que pasaban los temas se volvía más impetuoso y alocado, rompiendo baquetas, tocando parado, corriendo de lado a lado al terminar el show, gritando frente al micrófono, quizás, debido a la confianza que ha ganado y el reconocimiento que ha recibido con los años, pues el 2001 estaba muy encima aún el recuerdo de Ricardo Confessori. En ese entonces, mejor era dejar que la batería hablara por sí sola. Ahora, puede hacer lo que quiera. Al final, Aquiles se robó la película, uno de los mejores bateristas que he podido ver en vivo, y por ello mismo, lamento no haber presenciado algún solo suyo, a pesar de la espectacularidad que exhibió en más de algún tema, como ‘Angels And Demons’ y la vitoreada ‘Nothing To Say’ de la superproducción “Holy Land”.
No soy de revisar set list antes de ir a un concierto y me sorprendió demasiado la inclusión de ‘Wings Of Reality’, del nunca olvidado -pero siempre poco repasado- álbum “Fireworks”, porque justo se mostró uno de los elementos que hacen tan especial ese trabajo: la emoción de unas orquestaciones sumamente sensibles y dramáticas, unida a la melodía dulce que patenta el último con André Matos. Fue un gran momento del show cuando Edu alentó al público a levantar las manos y gritar cuando los arreglos sinfónicos dictaban el curso. Lo otra sorpresa que tuve fue el apego afectivo que Angra tiene con “Rebirth”, disco del que escogieron cuatro canciones, la nombrada ‘Nova Era’, ‘Acid Rain’, ‘Heroes Of Sand’ y, por supuesto, ‘Rebirth’, quien el mismo Falaschi la anunció -¿es necesario decir que se habló en portuñol?- como una muy importante para la banda y sus fans... Era que no, pues recita el espíritu del Angra actual.
De todas formas, los brasileños no tienen problemas con seguir tocando sus temas antiguos –de lo contrario se habrían cambiado el nombre- y Z.I.T.O se convirtió en otro de los números aplaudidos de la noche, aunque recibido y coreado de la misma manera que, por ejemplo, ‘Acid Rain’, la primera composición conocida de Angra tras su traumático cambio. Esto habla de calidad y credibilidad. Qué aburrido y básico es ponerse a hablar de Falaschi cuando encara los temas de André Matos... Al César lo que es del César, a Matos lo que es de Matos, y a Falaschi lo que es de Falaschi... fin del asunto.
Tampoco es muy atractivo comentar la bandaza que es Angra a nivel de sus intérpretes, que dictan clínicas, ganan premios y, más importante, encienden los temas. Lo curioso sí es ver cómo este talento instrumental se ve incluso cuando bromean en escenario. Después de ‘Spread Your Fire’, los músicos intercambiaron sus papeles para presentar un par de covers. En el homenaje a los Beatles, ‘Come Together’, Felipe se fue a la batería y Aquiles al bajo, mientras que Edu tomó la guitarra de Kiko, este último, quien se puso a cantar de una forma más que sorprendente dentro del relajo. Angra terminó con ‘Smoke On The Water’ de Purple, con Rafael en las voces y Loureiro en la batería. Díganme grave, amargado o lo que quieran, pero ¿por qué tienen que recurrir a esto cuando tienen seis álbumes de donde sacar material? Por supuesto que faltaron temas. Varios pidieron ‘Make Believe’, muchos otros ‘Angels Cry’, yo esperaba impacientemente ‘The Shadow Hunter’, y no creo que las dos réplicas de Angra hayan satisfecho los gritos de ‘¡no nos vamos ni cagando!’.
Pero igual, nadie se fue con las piernas manchadas, porque se vio a una banda que genera respeto -ni Helloween con el gran Andi Deris ha podido causar esto- y contagia cercanía, y sin nada más que probar, Angra aceptó a los que alguna vez tuvieron sus dudas acerca de este ciclo. Ahora, el grupo fue el que tenía la tarea de aprobar... el resto, sólo debía disfrutar.
Jorge CiudadFotos: KikoLoureiro.com.br Los preparativos del show de Angra en Chile:
Una Clínica De Diagnóstico Sorprendente
Angra
El miércoles 16 de mayo, a eso de las 14:00 horas, debían arribar a nuestro país los brasileños Angra, con el fin de realizar su tercer show en Chile al día siguiente. Debido a un retraso en el avión que venía desde Perú, la banda liderada por uno de los mejores guitarristas latinoamericanos, Kiko Loureiro, se vio forzada a llegar un poco después de lo previsto, por lo que la anunciada conferencia de prensa se tuvo que retrasar en 1 hora, hasta las 17:00 horas. Y pese a que el evento con los medios no fue promocionado abiertamente, muchos fanáticos los esperaban a las afueras del Teatro Caupolicán, el mismo lugar que acogería a miles de personas al día siguiente en un show espectacular.
El salón 2 del teatro abría sus puertas para recibir a los periodistas y así poder encontrarnos por fin con Angra. Ahí se encontraban Rafael Bittencourt, Eduardo Falaschi, Felipe Andreoli, Aquiles Priester y… ¿Kiko?, ¿dónde se metió Kiko Loureiro? Claro, a causa del retraso del avión, el guitarrista tuvo que saltarse la conferencia e irse directo al Galpón 6 del Barrio Bellavista, y realizar una de aquellas clínicas de antología, en el lanzamiento de una de las guitarras más cotizadas en el mundo y que por fin hacía su estreno oficial el Chile, las ESP.
En la conferencia se tocaron varios temas, uno de ellos y el que en el papel parecía el más complicado de preguntar, fue la actual relación de Angra con André Matos y el resto de los ex compañeros. Consultamos al respecto y de muy buena manera Rafael nos contó que la relación con ellos siempre fue tensa, y con el tiempo la cosa simplemente no dio para más. En la actualidad Angra y el resto de los ex integrantes de la banda casi ni se hablan, pero lo cierto es que Rafael dio muestras de que lo sucedido con Shaaman es de todas maneras lamentable. Después de todo, fueron amigos alguna vez.
Con respecto al último álbum, “Aurora Consurgens”, Edu explicó que esta última producción era más bien una especie de celebración de los 15 años de Angra, por lo que no había un hilo conductor en este trabajo, sino más bien, varias canciones compuestas por cada uno de los integrantes de la agrupación brasileña. El único factor en común de todas estas, es un nivel melódico mucho más grave que sus antecesores, conformando un disco más denso y rockero. Tras varias otras preguntas, Angra se dio el tiempo para firmar y sacarse fotos con sus fans, que los esperaban en las puertas del teatro y que ordenadamente fueron entrando al salón de la conferencia. En resumen, todo este anticipo auguraba un gran concierto para el día siguiente.
Por otro lado, y algunas horas después, “La Cumbre de los Maestros del Rock” realizada en la “Ex Oz” recibía a algunos de los mejores exponentes del rock y metal nacional, tales como: Total Mosh, Gonzalo Sanhueza, Dorso y Pedro Frugone; pero la verdad es que todos estaban esperando ver la gran clínica del doctor de las 6 cuerdas, Kiko Loureiro. Con una producción de lujo, una concurrencia masiva y la animación de nuestro Alfredo Lewín, a eso de las 20:00 horas se dio el vamos a un evento que sería mucho más que un preludio para el show de Angra, pues sería el momento de escudriñar en las sorprendentes técnicas de este más que buen guitarrista brasileño.
La producción estuvo a la altura de las circunstancias. Una iluminación estupenda, un ambiente muy grato y un sonido que si bien a ratos flaqueó, logró afirmarse con el correr de las horas. Kiko salió a eso de las 21:30 horas, exponiendo la gran calidad técnica y compositiva que viene demostrando con Angra desde 1992, y más aún en sus trabajos en solitario. Hablamos de “No Gravity” del 2005 y “Universo Inverso” del 2006, dos discos que demuestran la gran influencia melódica de otros monstruos de las cuerdas como Joe Satriani y John Petrucci; así como la influencia -en cuanto a técnica- de Stanley Jordan y Al DiMeola. Sin embargo, la gracia de Kiko es ver como es capaz de integrar un elemento original es su manera de tocar la guitarra. Loureiro tiene un sello propio muy ligado a su tierra natal, mezclando de manera locuaz el virtuosismo con el folklore, sin caer en el versionado de canciones tradicionales. El músico oriundo de Río de Janeiro incorpora ejecuciones propias de la música brasileña al gran mundo de las guitarras, más aún cuando se trata de una ESP, marca conocida por ser de aquellas con las “que te vas a la segura” por su precio y calidad. No por nada ESP es una marca que prefieren bandas tan importantes en el mundo como Slayer, Metallica, Deftones y muchas otras que entienden que además de ser un buen guitarrista, debes tener un gran instrumento.
Desplegando toda su elegancia, rapidez y técnica inmejorable, Kiko Loureiro se instaló en el centro del escenario para ejecutar algunas de sus composiciones. En un principio las bases instrumentales que apoyaban a Kiko, estuvieron algo bajas, pero no por eso el brasileño destiñó. Todo lo contrario; su guitarra estaba perfecta y su sonido impecable, dejando boquiabiertos al público más exigente que pudo haber escuchado el show. Después de todo, se trataba de una asistencia prácticamente plagada de músicos, guitarristas que estarían atentos no solo a la música y el sentimiento que ésta transmite, sino que también a la manera en que se ejecuta cada una de sus canciones. Sin duda, el punto alto de la primera parte fue el tema ‘Enfermo’, canción que abre su primer álbum como solista y que se maneja en términos compositivos muy cercanos al progresivo, con cortes muy pronunciados y otros pasajes de mucho más feeling. Otro de los temas que sonaron a lo largo del show fueron la rápida y rockera ‘Escaping’, muy de la onda de ‘Summer Song’ y ‘Motorcycle Driver’ del “The Extremist” de Satriani.
Asimismo, Kiko Loureiro interpretó otros temas mucho más tranquilos, pero no menos complejos como ‘No Gravity’, canción que nuevamente muestra la influencia del guitarrista de Nueva York en su música. En fin, lo importante de este show no era solamente escuchar las canciones, pues la retroalimentación entre músicos es lo que realmente vale la pena de este tipo de eventos. Es así como las rondas de preguntas fueron esenciales para entender algunas de las técnicas de Kiko, entre las cuales destacan el “sweet picking” (más conocido como “barrido”), una práctica bastante popular para la ejecución de arpegios y escalas, claro que la gracia está en que suenen absolutamente todas las notas y que no se transforme en un caos inentendible, tal como lo aseguró Loureiro.
Otra técnica que el guitarrista nacido el 16 de junio de 1972 ocupa bastante, es la que utiliza en la canción ‘Dilemma’, donde debido a una pregunta del público, el brasileño pudo explayarse demostrando lo fácil que resulta -sobre todo para lo hombres- la ejecución de ésta “maña”. Obvio, si la técnica es conocida popularmente como “pajera”, cosa que causó mucha gracia entre los asistentes cuando Kiko dijo que le salía aún más fácil, ya que es zurdo.
Entre los asistentes también había algunos que estaba en búsqueda de información sobre qué tipo de guitarras son las mejores, y claro, Kiko utilizando su ESP no dudó en referirse de excelente manera hacia su instrumento. “Es muy cómoda, de madera muy sólida y de estupendo sonido, no por nada se pueden hacer cosas como esta”, momento en que el guitarrista hizo algunas de sus maniobras más difíciles, siendo ovacionado por todos los asistentes. De esta manera, y de forma muy grata y simpática, se fueron presentando las consultas de músico a músico, consultando sobre grosor de uñetas, cuerdas, estilos de composición y otras variadas maneras de tocar la ESP, ejecuciones que mezclan estilos desde la guitarra española, hasta con la clásica uñeta.
Hay que hacer notar que este tipo de eventos suelen ser para públicos bastante reducidos y específicos, pero lo cierto es que esta vez el show se dio de manera tan natural y amena, que cualquier persona -incluso no siendo fans de las guitarras o de Angra- hubiese disfrutado con la música y el humor de este gran guitarrista. Al parecer las clínicas van ganando cada vez más adeptos, y se comienzan a transformar en un panorama tan importante como los propios conciertos, un asunto que fue reafirmado con el gran show que ESP brindó en nuestro país, junto a uno de los mejores guitarristas de Sudamérica y el mundo, Kiko Loureiro.
Rodrigo Bravo Bustos