Jueves 21 de Junio - Teatro Caupolicán
Este año hemos tenido la fortuna de ver muchos conciertos de bandas españolas, unos más exitosos que otros, pero ninguno había tenido tal heterogeneidad de público como el regreso de Barón Rojo. A la marea negra le gusta mucho apropiarse del Metal y sus derivados, pero el concierto no le perteneció a ella… sino a la cantidad de adultos de vieja escuela que se dieron una vuelta por el Caupolicán luego de salir del trabajo. Siempre es interesante ver rockear a aquellos que recibieron el Heavy Metal en su época, y para ellos esto era un encuentro con su propia historia y pasiones de antaño.
Desde temprano se podía observar gente haciendo fila afuera del reciento, que abrió sus puertas apenas veinte minutos antes del inicio programado del evento. Por supuesto, esto conllevó un retraso obvio en el inicio del mismo (al menos para los teloneros), pero no supuso mayores molestias para los asistentes. Cabe recordar que esa misma noche también tocaban los chilenos de Alto Voltaje y el vocalista de Rata Blanca, Adrian Barilari, quien venía presentando por primera vez su proyecto solista. Todo esto marcó pauta al estilo de pequeño Festival de Rock Hispanoamericano.
La banda chilena salió a escena a las 19:36 con todas las luces apagadas, y aunque los miembros del grupo fueron apareciendo uno a uno en el escenario, no hubo una verdadera ovación hasta que el bajista Ery López salió a escena. El grupo hizo una solida presentación de temas de su ya conocido “Historia De Mi Vida Hasta Mi Muerte”, donde 'Adiós a la Fábrica' y el single 'Rock y Burdel' tuvieron excelente recepción. Lamentablemente, y pese al buen desempeño de cuerdas, la presentación se debilitó menormente porque el micrófono de Victor Escobar no se escuchaba bien en algunos lugares del Caupolicán.
Todo el ambiente sombrío y reventado de sus canciones se vio muy bien reflejado en el show de luces, y los músicos tuvieron un excelente desplante con el que llenaron bien el escenario entre toda la cantidad de amplificadores que estaban repartidos sobre el lugar (los de ellos, los de Barilari y los de Barón). Lo más interesante de la noche fue escuchar los nuevos temas (probablemente para un próximo disco): 'Despierta' y 'Ponte de Pie', que siguen una línea lírica crítica e interesante, aparte de ser pesados y gancheros, pero el que prendió por lejos fue 'Ruda y Sexy', el cual ya está anunciado como su próximo single. A todo esto, este último fue dedicado a todas las chicas del lugar, pero todos pudimos celebrar cuando el tema homónimo de la banda fue lanzado para todos aquellos que se la juegan por el Metal.
Su presentación terminó siete minutos pasadas las ocho con una gran ovación, pues para ese entonces la cancha ya se estaba llenando a la mitad. La presentación de Barilari no inicio hasta veinte minutos después, luego de que trajeran su batería en un nuevo andamio y se desocupara un poco el lugar de tanto amplificador que había puesto. A todo esto, causaba mucha expectación qué interpretaría el argentino, pues son muy pocos los shows solistas que realiza al año aun para tener ya cuatro discos de estudios y un live; quizás muchos nos esperábamos que el vocalista lanzara clásicos de su banda principal, pero nos quedamos con las ganas. El trasandino venía al país a demostrar sus propias capacidades como compositor y no solo como frontman.
El concierto comenzó con una breve introducción que abrió paso al tema ‘Cazador’, tema que también es el arranque del álbum “Abuso de Poder”; desde ese momento Barilari impuso un Heavy Metal melódico bastante entretenido, pero que en general compartían estructuras parecidas entre canciones. ‘Miedo a Sobrevivir’ fue el segundo tema en aparecer, y pronto estaba impuesta su presencia entre los tonos de luces amarillas que predominaron durante todo su show. El vocalista es un excelente frontman, e imponía presencia cada vez que llamaba al público a hacer palmas o corear sus canciones.
‘Vida Virtual’ y ‘Amante Oscura’ (a falta de mujer amante) trataron de llamar otra vez la atención del público en una presentación que parecía muy dependiente de la penúltima placa del vocalista. A pesar de eso, y sin poner en duda su capacidad vocal, el show no resultó del todo exitoso para sus asistentes, quienes a la mitad tuvieron la mala educación de comenzar a pedir a los españoles (aun cuando estos estaban anunciados para las diez). El músico aprovecho un momento de descanso para contar la alegría que sentía por tocar nuevamente en Chile, y lo mucho que lamentaba no haber podido venir antes a presentar sus propias composiciones… ¿lo lamentaría también el público chileno? Antes de que pudiera responderme a mi mismo se vino la segunda parte del show con los temas ‘Egoman’, ‘Trae tu Amor’ y ‘Sin Escrúpulo’. Él seguía tratando de encantar al público con sus gracias, en especial en este último corte, donde disimulaba muy bien la técnica de apoyo con algunos saltos y gestos hacia el público, pero Julián Barrett (guitarrista) y Peter Barrett (bajista) no hacían empeño en ganarse la gente. El show no volvió a prender más como en el inicio hasta el tema ‘Lenguas de Fuego’, muy celebrado por los fans de las primeras filas, pero la mismísima ‘Abuso de Poder’ -con pitos en el sonido- e incluso el final titulado ‘Y las Sombras Quedarán Atrás’ pasaron por el público con apenas unos aplausos y el respeto del público.
Barilari finalmente se retiró a las 21:25 con un saludo caluroso dirigido al público y la esperanza de volver, pero en cuanto a nosotros no pudimos ver a nadie más hasta quince minutos antes de las diez. Las luces se apagaron sin que quedara ninguna escenografía de fondo, y la verdadera efervescencia del público aparecía mientras los primeros riff sonaban con los músicos subiendo al escenario: el Barón había despegado con su tema homónimo. Desde entonces la noche se transformó en una jornada mágica de Heavy Metal ochentero y a la vena. Carlos De Castro tomó el mando de las voces, variando algunos gritos del estudio original al remplazar el largo por dos cortos (ambos muy bien ejecutados).
Creo que la calidad de los músicos es indiscutible, desde el primer momento hicieron gala de una excelente ejecución instrumental y vocal, que variaba todo el tiempo entre Carlos y su hermano Armando, quien saludó brevemente al público con un “Buenas noches, Chile” antes de ejecutar ‘Al Final, Perderán”. Hay que decir algo también: sus músicos están viejos y canosos, sí, pero no han olvidado nunca como rockear; decidieron establecer ese momento como una excelente oportunidad de decir “Larga vida al Rock and Roll” y haciendo duplas de guitarras elevadas y desplazamientos “con saltitos” a lo largo de todo el escenario.
Probablemente yo estaba dentro de las generaciones más jóvenes de los asistentes, pero era realmente notable ver a la cantidad de adultos (y más que adultos) que movían la cabeza incluso mejor que muchos jóvenes apelotonados frente al escenario. La mezcla generacional pronto emocionó a los músicos, y ellos respondieron a su público con el clásico ‘Las Flores del Mal’ y el tema ‘Incomunicación’, cuyo coro que reza “Estoy solo” no podía ser más falso entre tanta celebración.
La banda constituyó su show más que nada con los clásicos de sus tres primeros discos (sin contar con esto sus producciones en inglés), y lo siguiente emocionó tremendamente al público: ‘El Malo’, canción proveniente del “Metalmofosis”, encendió inmediatamente al público que ya estaba cantando aquella canción desde antes siquiera de entrar al Caupolicán. Luego, el grupo dedico ‘El Presidente’ a nuestras autoridades… también definieron el tema como algo poco conocido, pero se sorprendieron al ver el canturreo general del público.
‘Cueste lo que Cueste’ fue otro tema muy bien recibido, y los músicos aprovecharon para presentar al baterista Rafa Díaz y al bajista Gorka Alegre, quienes venían por primera vez a Chile. Por cierto, el trabajo escénico de este último también era increíble y siempre coordinado con Armando: ellos daban vueltas en círculos o hacían pasos saltados para entretener al público, intercambiando posiciones de izquierda a derecha y viceversa. ‘Breakthoven’ y ‘Hermano del Rock and Roll’ establecieron una de las máximas participaciones del público; estos temas son verdaderos himnos y servían a los asistentes de todas las edades para sacar un espíritu verdaderamente rebelde. Hay que decir, por otra parte, que el show era tremendamente lumínico, pues el equipo técnico se encargó todo el tiempo de poner grandes matices con los focos. Sinceramente, uno tenía a olvidar que aquello era un teatro, pues perfectamente se proyectaba como en un lugar al aire libre.
Armando tomó mayor mando vocal en ‘Concierto Para Ellos’, pero antes introdujo la canción con un tremendo solo de guitarra que realizó con las luces apagadas. Una vez que el tema inició, todos nos desaparecimos en un verdadero tributo al Rock en una canción que nos recordaba a los grandes como Janis, Hendrix y el tremendo Allman (todos ellos fallecidos más jóvenes de lo que hubiéramos deseado). Nos acercábamos al primer encore, pero lo hacíamos retrocediendo en el tiempo, porque de la gran ‘Cuerdas de Acero’ del ’85 pasamos al primer éxito de la banda, ‘Con las Botas Sucias’, del “Larga vida al Rock and Roll” del año 1981.
Es común en Chile mirar en menos a las bandas hispanas, pero los fans de los géneros extremos olvidan que estos músicos corrían en sus inicios de forma paralela a la tan mentada New Wave of British Heavy Metal, y sus primeros discos vienen apenas un par de años después de ese gran boom de los años ochenta. Por lo tanto, cuando Barón Rojo tocó anoche su gran clásico ‘Los Rockeros Van al Infierno’ mezclado con ‘You Got Another Thing Comin’ de Judas Priest, junto a ‘Lick it Up’ de Kiss, no estaba haciendo un mero tributo a una banda de su gusto, no, fue una clase magistral de cómo se hacia el Rock/Metal en los ochenta.
Un descanso a las 23:15 (¡¿en qué minuto llegó?!) y la banda salió casi de inmediato a escena para ser recibidos por un “olé, olé, olé… Barón, Barón”, a lo que Armando contestaba igual pero cerrando la frase con el nombre de nuestro país. Luego el cierre vendría de la mano con momentos emotivos tales como ‘Se Escapa el Tiempo’ y la tremenda fuerza de ‘Resistiré’. Un minuto antes del último corte, el grupo completo se presentó a sí mismo y al público, celebrando el buen ambiente de los chilenos y agradeciéndole que esto fuera posible gracias a su presencia. Viene el adiós con ‘Siempre Estarás Allí’ y un abrazo tremendo dedicado al público.
Soy un poco más joven que los primeros fans de Barón Rojo, claro está, pero me sentía en verdadera comunidad con todos aquellos que los conocen desde jóvenes y grababan casettes re-regrabados que les prestaban sus amigos. La banda tiene mucho de Hard Rock, es simple en composición, pero tiene un sonido brutal en vivo que uno está obligado a ver. ¿Conclusión? Claro que valía la pena aguantarse el frío para ir a este concierto. Memorable.
Felipe Contreras Reyes
Fotos: Sebastián Jiménez
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