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THE METAL FEST: Escenario Internacional

Domingo 29 de Abril

2012-04-2935 Comentarios


Domingo 28 de Abril - Movistar Arena

 

Segundo día, segunda tanda de bandas y -para muchos- la segunda vez que asistirán al Movistar Arena para presenciar a algunas de las bandas más importantes de la escena internacional y nacional. Y como la vara quedó muy alta con el show del día anterior -sobre todo por lo hecho por Anthrax, Annihilator y Testament- el Domingo debía ser la revancha para los amantes del Power Metal con Blind Guardian, el repechaje del Thrash con Exodus, Destruction y Kreator, además del rock de Kyuss Lives! y el misticismo del Punk con los Misfits… uff… otro día de mucho movimiento, mosh y potencia al extremo con el The Metal Fest.

 

FORBIDDEN

 

La jornada dominical se inició muy distinta a la sabatina, primero porque la audiencia era notoriamente más baja y segundo debido a que el retraso en la salida del número de apertura se tornó incomodo por su extensión, lo que la multitud manifestó enérgicamente a través de pifias y gritos. Además, hubo otro elemento que generó extrañeza y malestar, pues súbitamente las pantallas gigantes del Arena anunciaban un cambio muy significativo en la programación, pues Exodus no tocaría a las 16:00, sino a las 1:00 del día 30 de abril. Las razones de dicha decisión, por cierto, son desconocidas hasta el momento de esta publicación.

 

Afortunadamente cuando el quinteto hizo su aparición a eso de las 15:30 todo cambió para bien, porque el número de presentes era prácticamente el mismo que acompañó a Obituary -es decir, un marco importante-  y el agudo grito de Russ Anderson terminaba la, a esas alturas, agónica espera.

 

Los estadounidenses supieron cuajar un set que combinó piezas clásicas con temas de su última placa (“Omega Wave”) en una amalgama simplemente descuartizadora. ‘March Into Fire’, por ejemplo, tuvo una intensidad y rapidez de colección, complementándose a la perfección con la algo más groovera ‘Step By Step’, la que fue coreada de muy buena manera gracias a su simple y pegajoso coro.

 

Antes de comenzar ‘Off The Edge’, Anderson se mostraba muy feliz por lo que estaba pasando, invitándonos a hacer un ruido; alegría que también compartía el hiperquinético Craig Locicero, quien nos alentaba a hacer el tan típico “olé olé” el que, por supuesto, cayó de inmediato. Las líneas de bajo que introdujeron el segundo corte del notable “Forbidden Evil” crearon una atmosfera sumamente siniestra para luego azotarnos con brillantes momentos de pura violencia sonora.

 

Momento destacado también fue cuando apareció ‘Omega Wave’, ganchera hasta la exageración y con Russ cantando a dos micrófonos (el suyo y el de Smyth), como descollante fue también la gigantesca ‘Through Eyes Of Glass’ combinación perfecta de técnica, onda y agresividad.

 

Los minutos finales estuvieron marcados por la pausa en la que Locicero abandonó el stage para cambiar su guitarra, momento apropiado para un juego en el que el vocalista marcaba una nota con su garganta y Smyth debía imitarlo con sus cuerdas, evidenciando el exquisito rango vocal de uno y la matemática digitación del otro; y el cierre, obviamente, a cargo de la necesaria ‘Chalice Of Blood’, la que nos ofrendó un sin igual momento de hermandad californiana Thrashmetalera al contar con Chuck Billy en los coros, timbrando una fiesta de alto impacto.

 

Guardando las proporciones, el castigo incesante al que fuimos sometidos durante los 45 minutos que duró el show se pueden comparar con lo que anoche hizo Testament, aunque me parece que, por momentos, los de Hayward lograron mayores cuotas de radicalidad. Los rostros del quinteto lo decían todo: el éxtasis era total, la performance, antológica.

 

Mauricio Salazar Rodríguez

Fotos: Sebastián Jiménez

 

DESTRUCTION

 

Como los horarios habían cambiado dado la postergación de Exodus para el final del show (finalmente se anunciaría que tocarían luego de esta banda), Destruction fue el encargado de ser la segunda banda en amenizar la jornada dominguera del The Metal Fest. Y vaya que la tenían difícil, pues Forbidden había desempeñado uno de los mejores papeles de lo que se había visto en el Movistar Arena.

 

Sin embargo, y para el goce de todos los headbangers, lo realizado por Destruction fue simplemente notable, dejando la vara aun más alta para los Exodus. Y es cierto, desde el primer momento en que sonó la motosierra, todos ya esperaban la devastación con la intensa ‘The Butcher Strikes Back’, que desató inmediatamente un mosh que no paró en todo el concierto.

 

El show de los alemanes recorrió prácticamente toda su discografía, desde lo más nuevo con ‘Hate Is My Fuel’ del “Day Of Reckoning” de 2011, hasta los clásicos primigenios con ‘Satan’s Vengeance’ del EP “Sentence Of Death” de 1984. Así de simple, radicalidad pura en una de las bandas del tridente del thrash alemán.

 

El público estaba en su maldita salsa desplegando cada vez moshs más grandes, que se radicalizaron con el hit ‘Thrash Till Death’, azote que continuó con otra mística como ‘The Antichrist’. Y ya que estábamos blasfemando en contra de la religión, nada mejor que ‘Nailed To The Cross’, que ya era anunciada por Schmier y Sifringer, quienes se posicionaban sobre el escenario emulando una cruz inmerso en el humo y la iluminación absolutamente roja. La destrucción fue total.

 

El cansancio se apoderaba de la banda… en realidad la sed. Schmier pidió algo para tomar y le pasaron una botella de agua… “¿agua? ¿Me dieron agua? ¡Quiero una cerveza!”, decía el bajista y vocalista de Destruction, quien además presentaba otro hit, ‘Tears Of Blood’, desatando otro intenso mosh al son del clásico “tuca tuca”.

 

De esta manera el show se comenzaba a acabar. Varios asistentes comenzaron a dejar el recinto, pero… ¡Destruction quería seguir tocando! Y retornó la masacre con ‘Bestial Invasion’, la esperadísima ‘Curse Of The Gods’, dejando a todos absolutamente conformes. Pero había más todavía, como los alemanes estaban extasiados con la entrega de los chilenos (repito, el público Nº 1 del mundo), nos regalaron otra canción más con ‘Invisible Force’, cerrando una jornada de culto que sorprendió a aquellos que no habían visto a la banda, pero que confirmaba lo que muchos conocíamos de los alemanes: thrash duro y a la vena.

 

Rodrigo Bravo Bustos

Fotos: Sebastián Jiménez - Julián Pacheco

 

EXODUS

 

Realmente una devastación demoledora de principio a fin y un manejo más que increíble de un público que estaba ansioso de ver a los californianos de Exodus.

 

Todo comenzó a modo de rumor, mientras Forbidden deleitaba a la audiencia que mosheaba al ritmo de sus temas, tras bambalinas todo era incierto con respecto a la presentación del banda liderada por Gary Holt, todo corría entre un “….van a tocar a la una…”, “ …aún están en Argentina…”,”…finalmente no van a venir…”, y la pantalla principal del escenario internacional –antes de que empezara Forbidden- anunciaba un horario y luego otro, confundiendo aún mas a una audiencia que ya estaba dispuesta a aceptar cualquier propuesta de la productora y… ¡cómo no!, si después de Forbidden se venían los alemanes de Destruction.

 

Finalmente -y con un atraso que empezó a impacientar al público que se encontraba esperando la llegada de Exodus al escenario- hicieron una entrada magistral en medio de la Intro, entrando uno a uno los integrantes de esta mítica banda. Luego vino lo fuerte, y una vez empezado el primer tema, los músicos tomaron sus instrumentos como armas, para atacar a un público ansioso de descargar toda la energía que aún había en sus almas.

 

El show de Exodus fue una brutalidad, sin pausas, más que nada para agradecer el cariño que se vio reflejado en toda una “marea negra” de manos alzadas en forma de admiración y alegría de ver a estos grandes, que no por nada fueron los teloneros de Iron Maiden el año 2011.

 

Esa noche sonaron los mega clásicos ‘Piranha’, ‘A Lesson In Violence’, ‘Toxic Waltz’ y obviamente no podía quedar fuera el himno ‘Bonded By Blood’ (entre otros temas potentes que aniquilaron a cada uno de los asistentes), con un Gary absolutamente compenetrado con el show y el público. Por otra parte, el manejo de audiencia por parte de Rob Dukes fue impresionante, y -como en otras ocasiones- con un sólo dedo fue ordenado a los fans que dieran vueltas en el moshpit, que oscilaba entre uno medio y otro absolutamente gigantesco.

 

El caos, la explosión de furia y la alegría de tenerlos de vuelta vino cuando -antes de tocar ‘Strike of The Beast’- Rob separó al público para que se produjera una colisión total. Se apagan las luces, comienza el tema, y el caos y la energía que había en ese gigante moshpit eran expelidas hacia fuera del recinto de manera que nadie quedó indiferente ante la presentación de los californianos. Sinceramente -y puede que suene como el fanático mas acérrimo-, un regreso chacal y el show más intenso, sin tregua de principio a fin, que he visto hasta el momento.

 

Julián Inostroza

Fotos: Sebastián Jiménez

 

KYUSS

 

Debo ser honesto, desde que vi a Kyuss Lives! en el cartel del The Metal Fest pensé que era arriesgado, y no porque sea una mala banda ni nada de eso (de hecho es un increíble grupo), pero claramente es una banda que se incluía en una propuesta indudablemente metalera y que -si bien puede agradar a muchos- no llama en demasía a los metalheads. Además de lo anterior, la baja de Nick Oliveri fue una noticia devastadora para los fans de los desérticos.

 

Todo comenzó con  un público absolutamente repartido, ya que luego de la intensa presentación de Exodus hubo un real “éxodo” de asistentes que se fueron de la cancha, otros que se sentaron en el suelo al más puro estilo de un “Duna Jam” y otro grupo considerable de personas -que estaban cerca del escenario- disfrutaron realmente de la presentación de John García y compañía. Por otro lado, también estaban los espectadores que se encontraban en las galerías, pero aún así no había un ambiente contundente para recibir a los padres del Stoner-Rock.

 

Si bien hubo momentos en que la audiencia que se encontraba cerca del escenario prendió con ‘One Inch Man’, ‘Gardenia’ y ‘Green Machine’, Kyuss no logró encender más allá al público. Además, hubo problemas con el audio del nuevo bajista, ya que el sonido se perdió en varios momentos y sonaba una chicharra absolutamente molesta. Fallas técnicas que se notaban en la cara de molestia del frontman, quien -con su acostumbrado poco contacto con el público- siguió sin dar tregua a una audiencia semi-motivada y que estaba dispuesta a escucharlos.

 

Con respecto al nuevo bajista que traía Kyuss en este regreso, quedan muchas dudas; y es que reemplazar a Nick Oliveri es una tarea ardua y difícil de concretar. Siento, en mi más humilde opinión, que el nuevo bajista no dio el ancho; quizás por el problema con el sonido de su bajo y la chicharra que sonaba cada vez que finalizaba un tema. Sin embargo, y para no sonar tan lapidario, hay que tener cojones para pararse en un escenario que no te conoce y sabiendo que no juegas de local.

 

Creo que lo de Kyuss estuvo regular (pudo haber sido peor). A pesar de la pérdida del bajo en algunas ocasiones, la cara de molestia del frontman y algunas pifias que resonaron en los intertantos que arreglaban el sonido del bajo, los miembros del grupo igualmente se caracterizaron en increíbles “jam” al final de los temas. En fin, todo terminó cuando tocaron ‘100º’ y John García escuetamente agradeció, se despidió y se fue. De todas formas, al finalizar se escucharon un par de gritos de algunos asistentes: “¡Kyuss!, ¡Kyuss!, ¡Kyuss!”; sin embargo, reconozcamos que este no fue un buen regreso.

 

Julián Inostroza

Fotos: Sebastián Jiménez

 

BLIND GUARDIAN

 

De todas las bandas que han pasado por el The Metal Fest, Blind Guardian debe ser la que mejor ha sonado. Una perfección sónica notable, un sentido de la música inigualable, además de geniales interpretaciones que se fusionaron de manera perfecta con el pedazo de vozarrón que mostró Hansi Kürsch en todo el show. No cabe duda alguna, los fanáticos de los bardos de seguro se fueron con una buena sonrisa tras el show de los alemanes.

 

¿Lo malo? …demasiado corto. Tan sólo una hora para miles de fanáticos que esperaban más canciones, más himnos del Power Metal, más música de fantasía que llenó cada espacio del Movistar Arena, transformándolo en otra de las buenas presentaciones de Blind Guardian. Sin embargo, y desde el comienzo con ‘Sacred Worlds’, se notó que el público no era mayoritariamente fanático desde estilo (claro, si el resto era casi puro Thrash), por lo que poco pudimos escuchar de aquellos cánticos que la fanaticada está acostumbrada a brindare a Hansi y compañía.

 

‘Born In A Mourning Hall’ continuó el setlist con una banda tocando un kilo. Realmente estos músicos deben ser de lo más virtuoso que se ha visto en el festival (junto con Annihilator), interpretando otro himno esperado por muchos, ‘Nightfall’, que sonó realmente espectacular y con un coro que –si bien se escuchó poco- se cantó con fuerza. ‘Time Stand Still’, ‘Tanelorn (Into The Void) y la impresionante ‘Valhalla’ siguieron dando fuerza al show, con un Hansi que dejaba asombrados a todos con su versatilidad vocal, paseándose sin problemas por voces carraspeadas, limpias y unos agudos fantásticos.

 

‘Imaginations Fron The Other Side’, una sorpresiva ‘And The Story Ends…’ y la acústica ‘Bard’s Song’, dieron cuerpo a otras magistrales ejecuciones de Blind Guardian, que pese a no entusiasmar del todo a los que no conocen el estilo, si comentaban la impecable interpretación de cada uno de los temas. Y para cerrar, ‘Mirror Mirror’, clásico del “Nightfall…” que no podía faltar en el -repito- corto setlist que se presentó esa noche.

 

22:30 horas y la banda deja sus instrumentos de lado para despedirse de su fanaticada que coreaba el clásico “¡Olé… olé… olé… Guardian… Guardian!”, retribuyendo el cariño que le tienen a una de las bandas insignes del Power Metal mundial. Sinceramente, espero que Blind Guardian pueda volver pronto y saldar esta deuda que dejó con los chilenos… pues claramente quedamos con ganas de más.

 

Rodrigo Bravo Bustos

Fotos: Sebastián Jiménez

 

KREATOR

 

Cuando se suponía que Kreator iba a cerrar esta primera edición del The Metal Fest, un cambio en los horarios -debido a problemas con los vuelos según informaron desde la producción- hizo que los liderados por Petrozza tocaran penúltimos, dejando este cierre para Misfits. Los germanos se trajeron casi literalmente abajo el escenario montado en el Movistar Arena, con un espectáculo sólido que hizo retumbar las paredes del recinto. Los thrashers alemanes presentaron un setlist que era familiar, pero al mismo tiempo… ¡único!

 

La espera finalmente había terminado, y a estas alturas el público estaba ansioso de seguir inyectándose Thrash a la vena, después de la gran dosis que dejó Exodus y Destruction al inicio de la jornada. Kreator era sin dudas el plato fuerte de la noche.

La banda se subió al escenario al promediar las 23:10 en un ambiente mucho más blasfemo que el montado para las otras agrupaciones. Con un gran telón que cubría la parte de atrás, además de los colocados entre los amplificadores y parlantes. El show se dio en un marco más que emotivo, ya que se acercaba el cierre del festival y la ansiedad por parte del público para ver el gran final era notoria. Además, tal como lo anunciaba el mismo Mille Petrozza, se trataba de celebrar los 20 años desde la primera visita que la banda realizaba a nuestro país. Un momento más que especial el que nos esperaba esta noche.

 

Kreator está próximo a editar su placa número trece, el ansiado “Phantom Antichrist”, y la audiencia esperaba que nos regalaran algún tema de ese próximo disco… ¡y lo hicieron! Fue así como el setlist consistió en una proporción de 50/50, con mucho material de los años ochenta, cosa que a la gente no le importaba mucho, pues simplemente hervían en un torbellino que incluso Mille tuvo que alabar. Hablando de Petrozza, aquí está un hombre que ha resistido más de 25 agotadores años al frente de Kreator, mostrando una experiencia elocuente para conseguir exactamente lo que quiere de una audiencia, incluso ordenándoles lo que deben hacer.

 

Las sorpresas no se detuvieron con la canción de apertura, ‘Violent Revolution’ (¡un clásico!), pues también con ‘Hordes of Chaos (A Necrologue for the Elite)’ y ‘Warcurse’ sacudieron  de alegría a los presentes. Siguieron los temas ‘Extreme Aggression’, ‘Phobia’ y ‘Enemy of God’, donde el baterista Jürgen 'Ventor' Reil destrozaba su kit de batería con esos golpes que nos dejaban sordos a todos.

 

Por supuesto, no faltaron los favoritos de siempre como ‘Endless Pain’ y ‘Pleasure To Kill’, los cuales fueron los encargados de retomar el mosh que sólo puede provocar un thrash creado desde una banda como Kreator. Luego de estos clásicos vendría un tema que se lograba reconocer a cargo de las cuerdas gruesas de Christian "Speesy" Giesler, el cual daba el puntapié para ese gran tema que es ‘Betrayer’. La banda estuvo impecable a nivel musical y el vocalista/guitarrista Mille Petrozza trabajó junto a la multitud, compartiendo bromas y a la vez sus gritos de agonía. El único problema fue con el guitarrista Sami Yli-Sirniö, que parecía en algunos momentos tener problemas con su equipo; sin embargo, el chico de apellido impronunciable nos presentó una performance espectacular, realmente tremendo guitarrista.

 

Fueron cerrando la noche ‘Flag of Hate’ y el tema titulo de la nueva placa que están próximos a editar, ‘Phantom Antichrist’, gran canción que nos anuncia que este álbum se viene de lujo. Y para el final ese gran tema que es ‘Tormentor’, que llevó a un mosh en masa y que hizo sentir que en algún momento el recinto se vendría abajo. Tremendo cierre para un festival que -creo- dejaba a todos más que satisfechos.

 

Probablemente el Thrash, como género, nunca va a ocupar el mismo lugar que tuvo en los años ochenta y noventa. Los días de gloria probablemente ya se han ido. Sin embargo, el hecho de que este festival haya sido para todas las edades y que la edad promedio de los asistentes haya sido de aproximadamente… veinte años más joven que el de la banda, sugiere que aun hay larga vida en este movimiento. En cualquier caso, hemos sido testigos de una noche con una de las leyendas del género y esto sí que estuvo realmente bueno. Los que se hicieron presentes ese frío Domingo 29 de Abril en el Movistar Arena, pudieron ver el pasado, presente y futuro del thrash metal… todo en una sola noche. ¡Thrash Till’ Death!

                                                                                                  

Alexis Pérez Escalante

Fotos: Julián Pacheco

 

MISFITS

 

La banda americana que se puede catalogar como la fundadora del llamado “Horror-Punk” y que es una gran influencia en bandas como NOFX, Pennywise o los mismísimos Metallica, fueron los encargados de cerrar finalmente esta (esperemos) primera edición del The Metal Fest.

 

Hoy en día se les considera una verdadera leyenda. Es por eso que un buen número de público (a pesar de que algunos ya se retiraban cansados por la larga jornada) llegó a verlos cuando el reloj marcaba las 24:40. Cualquiera que vaya a un concierto de Misfits y espera pasar un tiempo agradable y relajado se engaña a sí mismo. Esta fue una noche -o medianoche para ser exactos- alimentada por el golpe de los puños y el caos del headbanging, una noche con Jerry Only detrás de su reino, una noche que hizo sangrar los oídos y que dejo al público esperando por más.

 

Como sabemos la banda que se presentó en esta ocasión no tiene nada en común con los inicios de Misfits, a excepción de Jerry Only claro está, quien es el único miembro que queda de la formación original. Y fue así como los norteamericanos se paraban en el escenario del The Metal Fest con Jerry (voz, bajo), Dez Cadena (guitarra) y Eric "Goat" Arce (batería), ofreciendo un show de aproximadamente una hora de duración… aunque este tiempo haya parecido mucho más, ya que la banda tocó probablemente más de 20 canciones. ¡Te puedes hacer una idea de lo corto que eran los temas y lo rápido que la banda tocó!

 

Lo primero que se vio y llamó la atención fue el telón de fondo que mostraba la portada de su álbum más reciente “The Devil's Rain”. El trío entró al escenario con el clásico maquillaje y -por otro lado- el bajo de Jerry era un show aparte. ‘The Devil's Rain’ dio el inicio y uno a uno los temas fueron cayendo: ‘Vivid Red’, ‘Land Of The Dead’, ‘The Black Hole’, ‘Scream!’, ‘Twilight Of The Dead’, ‘Father’, ‘American Psycho’ (que armaría un tremendo mosh), ‘Halloween’, ‘Thirsty and Miserable’ (cover de Black Flag) y probablemente la lista sería muy larga para analizarla. Básicamente se centraron en su última placa, con cada canción aniquilando a la siguiente.

 

Jerry Only no dejaba tiempo para los aplausos. Es cierto lo que dicen, no hay descanso para los malvados, y no es de extrañar en una banda icono como lo son. El bajo sonaba tan pesado y su chaqueta de cuero lo hacía ver como un zombi surrealista, mientras que la batería de Eric Arce se desvanecía entre el humo que rodeaba su kit…  como salido de ultratumba. ¡En total más de 20 temas clásicos! Cerrando con el himno ‘Die, Die My Darling’, que desato la locura entre los asistentes.

 

Con más cambios en el line-up de los que te puedes imaginar, los miembros que hoy conforman  The Misfits son increíbles. ¡Jerry todavía manda! Su voz sigue siendo tan única, alucinante y atractiva como siempre… pese a todo lo que se diga. ¿Alguien no quería a Misfits en el The Metal Fest?

 

Alexis Pérez Escalante

Fotos: Julián Pacheco

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