Sábado 28 Abril - Movistar Arena
Días, meses e incluso años esperando un evento que reuniera a las bandas más destacadas del Metal Chileno e Internacional. Cientos de conversaciones con pares que igualmente deseaban saciar esa sed de mosh, potencia y coros épicos que erizan los pelos en cada uno de los himnos que forman parte de nuestras vidas. Y es cierto, no podía ser de otra manera, un magno evento era lo único que finalmente podría llenar ese espacio que por décadas estuvo vacío.
Chile es un país profundamente metalero, ha quedado mil veces demostrado por declaraciones de las bandas extranjeras que han definido al fan chileno como uno de los mejores de todo el mundo. No podía ser de otra manera, “The Metal Fest”, la respuesta a lo que todos esperábamos y lo que todo metalero esperaba vivir.
Desde que muchos compraron su entrada, o incluso antes, desde que se publicó la existencia del evento, el “The Metal Fest” ya tenía acaparada la atención de todos los metaleros. La mañana del 28 de Abril fue especial, y fue así como a eso de las 14:00 horas -cuando abrieron las puertas- miles de fanáticos hacían ingreso al que por este fin de semana se transformaría en un verdadero coliseo del Metal.
OBITUARY
El ambiente era el indicado. A pesar de que el Movistar no estaba lleno ni mucho menos, el marco de público era bastante impresionante y manifestaba -sin tapujos- la ansiedad por el comienzo de una iniciativa sin precedentes. Todo ocurrió exactamente a las 15:00, cuando saltaron al escenario los trascendentales Obituary, quienes con sus primeras notas le dieron un magnifico inicio a dos jornadas titánicas.
Los de Florida muestran un fiato, una intensidad y un poderío veraderamnte asesino, coronado por un John Tardy absolutamente magistral. ¡Como vomita cada una de sus palabras este monarca de las gargantas podridas!
En cuanto al setlist, 45 minutos pueden resultar escasos para una gloria del Death Metal; sin embargo, esa cantidad de tiempo tiene la ventaja de permitir una espectacular condensación de sus mejores cortes, que fue lo ocurrido con los floridanos. Pasaron, entre otras, esa locomotora llamada 'Turned Inside Out', cuyo riff trepidante machacó cada uno de los cráneos presentes en el recinto; 'Threatening Skies', del disco “Back From The Dead”, donde surgieron varios y entusiastas mosh; lo mismo que con 'By The Light”', cuya tremenda sección intermedia hizo saltar a la fanaticada y donde Donald nos sometió a una sección de tortura con su machacante doble bombo; y, como no, la eterna y brutal 'Slowly We Rot', donde su frontman invito al respetable a destrozarse en el circle pit, lo que con tamaño monumento de canción obviamente sucedió.
Tres cuarto de hora con gusto a poco dada la enorme performance del quinteto que con fuerza, actitud y brutalidad dejó atrás los problemas iniciales de volumen y de definición del sonido de un comienzo y que se convierten en un momento histórico que hace desaparecer -definitivamente- los fantasmas del fracaso brasileño. Una experiencia histórica.
Mauricio Salazar Rodríguez
Fotos: Julián Pacheco
U.D.O.
Todo empieza a las cuatro y un minuto, con un Udo directo a la vena y absolutamente avasallador en todo aspecto, sonido y actitud. El tema 'Rev Raptor' es el primero que suena en este largo menú de nueve temas absolutamente contundentes, de una de las leyendas del Metal mundial.
Luego de prender motores con la primera canción, todo continúa sin pausa con ‘Thunderball’, en el que el público ya se empieza a mostrar más prendido que al comienzo; de apoco y mientras Udo y sus músicos tocan este tema, la cancha del Movistar Arena y la galería se empiezan a llenar de un público que -si bien no han venido a ver específicamente a este monstruo del Heavy Metal- demuestran su respeto y por sobretodo el enorme cariño que se le tiene al alemán. Y por otro lado, estaban lkos acérrimos fans de Dirkschneider, el frontamn que varios años atrás fuera frontman de Accept y ahora rinde a la perfección con su proyecto en solitario.
Luego en una pausa, antes de tocar el tercer tema 'Leatherhead' (que es simplemente notable), se para en el escenario, saluda al público en un español medio extranjerizado y dice simplemente: “Hola Santiago, ¿Como estás?”, saludo al que se escuchó una contundente y potente respuesta en forma unánime “¡Bieeeen!”, lo que nos muestra esa rica interacción entre el artista y sus fans... y sus no tan fans, cosa que no cualquiera hace.
Continuando con el show, el acabose total llegó con el tema ‘Princess of the Dawn’ (Accept), canción que todos los asistentes corearon y gritaron a más no poder. Al final, todos los instrumentos se callaron y sólo quedó Udo escuchando atentamente a la ‘Marea Negra’ del Metal coreando este himno, tónica que se repitió en los demás temas que tocaron de Accept: ‘Metal Heart’ y el final con el que Udo marcó su regreso a nuestro país, ‘Balls To The Wall' y 'Fast As A Shark' (setlist actualizado). Claramente, y luego de su anterior visita, una impresionante victoria para una leyenda.
Julián Inostroza
Fotos: Julián Pacheco
FEAR FACTORY
Un tercero nunca es malo… y Fear Factory lo demostró. Luego de su visita en el 2009, los liderados por Burton C. Bell y Dino Cazares nos presentaron un show más que poderoso -esta vez en el marco de este The Metal Fest- donde la presencia de el nuevo baterista Mike Heller (Gene Hoglan había anunciado que no formaría parte de estos próximos tours… una baja lamentable) marcó la pauta para la esperada presentación de uno de los líderes de la escena del Metal Industrial.
Su actuación de esa tarde puede ser descrita simplemente como… ¡poderosa! …y esa intensidad que nos mostraron fue simplemente genial. Sin embargo, una cosa importante y que opacó en parte el show fue el estado vocal de Burton, que realmente mostraba una deficiencia al interpretar las voces limpias en la mayoría de los temas; a pesar de todo esto, Fear Factory dio el tiro de inicio para una actuación asesina en la que el público quedó más que conforme.
La intro poderosa de 'Mechanize' dio inicio a todo y vimos como Fear Factory finalmente subía al escenario. La banda había llegado definitivamente a destruir todo a su paso, pisando el acelerador a fondo. Cierto es que Mike Heller no es Gene Hoglan, pero fue implacable golpeando los tambores y en especial el bombo a un ritmo desenfrenado. Matt DeVries (ex Chimaira) era sólido, sin mucho esfuerzo, al golpear su bajo y eso que era apenas la segunda presentación oficial con la banda. Sabemos lo que Dino es capaz de hacer, él estaba aquí para traernos la réplica; no obstante, la voz de Burton C. Bell ya era algo comentado entre la audiencia.
Con ‘Shock’ y ‘Edgecrusher’ del álbum “Obsolete”, comenzó el espectáculo de la máquina y entre todas las canciones que siguieron, ‘Martyr’ fue -sin duda- una de las más destacadas. Fueron cayendo ‘Smasher/Devourer’, ‘Acres Of Skin’ y ‘Recharger’, que sonaron potentes bajo un frenesí desatado en la gran mayoría de los asistentes. Después de esto nos presentaron un set de canciones demoledoras pertenecientes al “Demanufacture”, empezando por el tema título. Los otros fueron ‘Self Bias Resistor’ y ese gran tema llamado ‘Replica’, con el cual cerraron su presentación. Estas canciones fluyeron excelentemente, dando la sensación de un espectáculo de “disco en directo”.
En total fue un tremendo show de 1 hora que dejó a todos con ganas de más. Fear Factory se ha cohesionado muy bien a pesar de todos los cambios de integrantes por los que han pasado, pero es notorio que con el transcurso de las giras y la presentación del próximo disco es donde realmente los veremos como una unidad. La agrupación demostró como una banda que suena perfecta en estudio puede reencarnarse en un acto en vivo de gran alcance… sin tan solo Burton C. Bell hubiera estado en el nivel de siempre.
Alexis Pérez Escalante
Fotos: Sebastián Jiménez
VOLBEAT
Respeto. Seis treinta y cinco, obscuridad total en un Movistar que fue relativamente vaciado tras la potente presentación de Fear Factory. Resuena una batería y se da el vamos para que comience la cuarta banda de esta tan esperada y bestial jornada de dos días de puro metal… el The Metal Fest.
Volbeat dio inicio con ‘A Warriors Call’ y un público escéptico ante el debut de los daneses, comenzando de a poco a moverse al ritmo de la voz de Michael Poulsen, quién con una sólida performance sobre el escenario -tanto en lo acústico como en lo visual- comienza a alentar al público que se encontraba en ese momento allí.
Con ‘Guitars Gangsters and Cadillac Blood’ ya se ve más público, de apoco se va llenando la cancha del Movistar Arena; sin embargo, la audiencia siguió con un cierto escepticismo frente a la presentación de los daneses, a excepción de algunos fans que cantaban la canción y alzaron sus manos en señal de estar absolutamente complacidos por esta primera presentación de la banda en nuestro país.
Una hora puede resultar -quizás- demasiado para un grupo que viene por primera vez a un país del que no se sabe mucho cuanta fanaticada hay. Sin embargo, los músicos de Volbeat lograron sortear de una manera muy profesional y sobre todo muy compenetrados con su arte esta barrera, ya que a medida que avanzaba el concierto con temas como ‘Sad Man Tongue’, ‘Hallellujah Goat’, ‘Mr & Mrs Ness’ y ‘Who They Are’, el frontman del grupo hizo pausas para conversar con el público, agradecer lo bien que los habían tratado y preguntarles que querían escuchar, a lo que la audiencia respondió distintas cosas entre las que Michael rescató o escuchó… ¡Motorhead! De esta manera empezó a tocar de manera absolutamente cohesionada con los miembros del grupo el comienzo de ‘Ace of Spades’ y así con otros dos temas más, uno de Napalm Death y otro de Slayer… de los que sólo escuchamos los riffs iniciales. Sin embargo, y a pesar de esta tremenda retribución a la audiencia que estaba viendo el show y a los que se iban sumando, no fue suficiente, ya que aún a esas alturas la gente -en su mayoría- miraba el show de forma tranquila. Es aquí cuando hago un hincapié en la primera palabra que puse en este escrito, “respeto”, eso es lo que hubo en esta parte del Metal Fest, un respeto notabilísimo por parte de un público que escuchó de forma tranquila el show sólido de Volbeat.
Finalmente todo terminó con ‘Still Counting’ y un cover instrumental, pero no completo al clásico tema de Slayer ‘Raining Blood’. Debemos ser honestos, lo de Volbeat en Chile fue un sólido debut, pero claramente el escenario no era el apropiado.
Julián Inostroza
Fotos: Sebastián Jiménez
TESTAMENT
La mezcla del timing suizo con la que se desarrollaba la jornada y la grandeza del acto que aguardábamos generó cierto malestar en el público, que -a eso de las 20:00 horas- ya comenzaba a silbar por la “demora” de los norteamericanos, quienes con tan solo 5 minutos de atraso y con un impactante telón de fondo abrieron los fuegos mediante una épica intro orquestada la que dio paso -luces rojas infernales de por medio- al éxtasis total con ‘The Preacher’, la que pese a las leves dificultades con el micrófono de Billy fue el opening perfecto para una noche sorprendente.
‘The New Order’ siguió azotando a la multitud, la que alzó sus brazos y a todo pulmón coreo los clásicos “hey, hey, hey”, poniendo en evidencia un despliegue de energía aplastante por ambas partes. Continuó ‘The Persecuted Won’t Forget’, cuyo doble bombo a cargo del maestro Gene Hoglan fue sencillamente demoledor y sirvió para apreciar el trabajo de un gigante, cuya ejecución milimétrica y su técnica exquisita son un aporte para una agrupación que ya es muy sólida. En el cuarto track (‘Practice What You Preach’) las paredes del Arena comenzaron a fisurarse gracias a los guturales de Chuck, para que los metalhead criollos aprovecharan de demostrar que practican lo que predican (ser la mejor audiencia metalera del mundo) al dar un espectáculo aparte con su tremenda participación.
El carismático frontman nos invita a no tener miedo de estar sobre el muro para despacharse una de sus piezas favoritas del “The Legacy”, canción tan intensa como el circle pit que se armó en la cancha, rubricada con unas guitarras gemelas soberbias. Las profundas y atrapantes líneas de bajo eran la antesala perfecta para la inmejorable y groovera ‘Souls of Black’, para seguir con la matadora ‘Into The Pit’, donde la gente saltaba y mosheaba sin parar.
La segunda mitad de la presentación se abrió con la histórica ‘Alone In The Dark’, donde nuevamente la multitud estuvo pletórica imitando con su voz el patrón instrumental, recibiendo de vuelta la pasión y el genuino agradecimiento del conjunto representado por su vocalista. ‘Electric Crown’ siempre me pareció algo débil; sin embargo, en vivo funciona realmente bien, especialmente en el punteo de Alex, el integrante que posiblemente más se luce en la composición.
‘More Than Meets The Eye’ daba espacio a su último trabajo en estudio, y ‘D.N.R.’ nos transportó a su época con Lombardo en un brutal despliegue de poder y con Gene taladarando cerebros de manera asesina. Por su parte, con ‘Three Days In Dakness’ ya se palpitaba el cierre, el que llegó definitivamente con la magnifica y deslumbrante ‘Disciples Of The Watch’.
Tras su última descarga Billy presenta al resto de sus compañeros, quienes se despiden del público con una reverencia colectiva y llevándose sus puños a los corazones como muestra indeleble de afecto. Si esto fuera boxeo, Testament ganó por K.O. La manera en como descargaron cada una de las municiones de su arsenal -feroz e inteligentemente- provocó un castigo de Thrash Metal sin precedentes, logrando una actuación magnánima, electrizante e inolvidable.
Mauricio Salazar Rodríguez
Fotos: Julián Pacheco
ANNIHILATOR
Ante la duda que surgió cuando se supo que Venom no venía al The Metal Fest (debido a problemas tan absurdos como fallas en la tramitación de las visas de los ingleses), muchos quedaron desilusionados y bajoneados… dentro de los que me incluyo. Fue en ese momento cuando se supo -a pocos días de la jornada más dura que ha vivido Santiago- que los que reemplazarían a los diabólicos responsables de opus de culto como “Black Metal” o “Welcome To Hell” iban a ser nada menos que la mítica banda canadiense Annihilator, quienes en el año 1989 deslumbraron con su primer Lp llamado “Alice In Hell” y que nunca habían pisado territorio chileno.
Diez minutos de atraso y la gente ya estaba pifiando con justificada razón si hasta el momento todas las bandas, tanto nacionales como internacionales, fueron puntuales -casi como reloj suizo- al momento de empezar con sus show. Es por eso que se esperaba que Annihilator tocara a eso de las nueve y media; sin embargo, todo comenzó veinte para las diez con un estruendoso ‘Ambush’ que prendió de inmediato a todo el público que ya se encontraba en el infierno mismo, luego de la notable y sólida presentación de Testament.
Todo continuó con ‘King of the Kill’ y ‘Ultra Motion’, dos temas con que literalmente masacraron el Movistar Arenal. El sonido era tan intenso que las paredes, el suelo y hasta el cuerpo vibraron con el sonido enloquecedor de las guitarras de Dave Padden y Jeff Waters. A pesar del excelente y potente audio, llamó la atención una pausa extraña en la que chequearon la guitarra del mítico líder. Al parecer, este hiato se debió al perfeccionismo de los músicos, lo que siempre se agradece.
Ya habían pasado unos minutos tras estos temas y realmente hubo dos cosas que quedaron claras con los canadienses. La primera, que el hecho de ser un reemplazo, pasó totalmente a segundo plano dada la calidad con la que aún estos maestros de las guitarras afiladas y técnicos de la coordinación de pasajes complicados se presentaron ante un público totalmente desconocido; y la segunda es que su debut pareció más que nada un regreso, es decir, siendo su primera vez en Chile, fueron totalmente de la casa, con un público que mosheó, que prendió y vibró con clásicos como ‘WTYD’ y ‘Allison Hell’… si hasta la bandera chilena pusieron en sus amplificadores. Pero la imagen más clara de que había muchos esperando esta visita, fue la que vi cuando un padre se sacó su polera de Annihilator, se la pasó a su hijo y levantándolo en sus brazos cantó ‘Allison Hell’ con él.
El setlist fue un repaso de temas de discos antiguos y de discos más nuevos: ’Phantasmagoria’, ‘WTYD’ (Welcome To Your Death), ‘Fun Palace’, ‘The Trend’, por mencionar algunos. ¿Por qué no? …si es primera vez que vienen, es casi un deber tocar los clásicos que hicieron vibrar a los jóvenes fans criollos que siguieron a la banda desde esa época hasta ahora. Realmente un debut increíble, que debut… ¡un show la raja!
Julián Inostroza
Fotos: Julián Pacheco
ANTHRAX
Simplemente demoledor. Sin ningún tipo de sorpresas el regreso de Anthrax fue el show más potente de la noche, haciendo moshear a cada uno de los asistentes que llenaron toda la cancha y platea baja del Movistar Arena. Es cierto, pudo haber sido aún más (si es que nos pusimos realmente exquisitos), pero hay que reconocer que lo vivido aquel Sábado fue una de las mejores presentaciones de Anthrax en su historia… y así lo hicieron notar agradeciendo emocionadamente el mejor público del mundo, los chilenos.
Eran las 23:00 en punto y aún había cosas por corroborar. Mientras sonaban clásicos de Iron Maiden y Pantera, los técnicos finiquitaban las últimas cosas para dejar todo perfecto para la presentación del plato de fondo del The Metal Fest. Con un inmenso telón de fondo con la portada del “Worship Music”, la gente seguía ingresando al Arena al tiempo que el show de Massakre comenzaba a terminar. Ya había pasado media hora, los técnicos ya estaban casi listos, sólo faltaba poner la bandera chilena en los amplificadores de Scott Ian.
Se apagan las luces y la estrella invertida de Anthrax brilla en el fondo del escenario, Charlie se sienta tras su batería, mientras el resto de los integrantes entraba sigilosamente hasta destrozar los oídos de los asistentes con el primer tema de la noche, ‘Earth On Hell’ del “Worship Music”, álbum que venían a presentar en esa fría noche santiaguina que no sólo reunió a chilenos, sino que también a fanáticos de toda Latinoamérica.
Belladona sorprendió con una energía y voz impresionantes, al igual que el resto de sus compañeros que siguieron con el álbum 2011 y el tema ‘Fight ‘Em Till You Can’t’. Sin embargo, hay que reconocer que el concierto recién empezó con ‘Caught In A Mosh’, donde se desató uno de los mosh más impresionantes que haya visto el Movistar Arena… quizás sólo superado por lo vivido en la última presentación de Slayer en el mismo recinto.
Anthrax estaba en casa, la gente se lo hizo notar en cada momento, dejando impresionados a los músicos que miraban con asombro lo que sucedía más allá del límite del escenario. Con justicia, el protagonista del show estaba en la cancha… ¡y no era más que el mismísimo público chileno! Que potencia, que entrega, que prestancia en cada una de las ejecuciones de los norteamericanos que vacilaron más que los mismos headbangers de tantas batallas.
Como si fuera poco, el mosh siguió igual de fuerte (y con bengala de por medio) con ‘Antisocial’, acompañando en los coros los grandes agudos del carismático Belladona que no dejaba de sorprenderse con la respuesta de los chilenos: “¡Oh, my god! ¡You’re fucking insane!”, decía con asombro el vocalista. “¡Anthrax… Anthrax… Anthrax…!”, gritaba fuerte el público, confirmando el gran lazo que existía entre banda y seguidores, músicos y asistentes, guerreros y combatientes.
La noche fue realmente intensa, los fanáticos disfrutaron con cada una de las canciones que pasaron esa noche, destacando las místicas: ‘Deathrider’, ‘Medusa’, ‘Among The Living’, ‘Madhouse’ y tantas otras que pasaron en uno de los eventos más radicales que hayamos podido presenciar en mucho tiempo. Y es que sinceramente no tengo dudas en que de las bandas del “Big Four”, Anthrax debe ser la que sostiene el Thrash más puro de todos, ese con el que se puede disfrutar, cabecear y moshear por montones.
El desempeño de los músicos fue notable. Charlie Benante estuvo absolutamente sólido en su batería, Frank Bello tenía un show aparte mientras sacudía su cabeza, Rob Caggiano muy perfecto en sus solos, Scott Ian liderando con sus riffs cada uno de los temas y Joey Belladona que simplemente se comió el escenario recorriéndolo de un lado al otro y elevando los tonos de su voz a agudos que simplemente taladraban nuestro oídos.
De principio a fin el público fue constante en su apoyo a la banda. Los headbangers disfrutaron con prácticamente todo el setlist, que -salvo por algunos temas del último disco (de hecho las más bajas fueron ‘I’m Alive’ e ‘In The End’)- se transformó en una noche simplemente perfecta; y no sólo para los asistentes, sino que también para la banda que se notaba no quería abandonar el escenario. Todos dejaron sus instrumentos de lado, se abrazaron frente a su ejercito y se despidieron calurosamente pregonando esa clásica frase que el 28 de Abril de 2012 tomó más sentido que nunca: “Long Live Rock & Roll”.
Rodrigo Bravo Bustos
Fotos: Sebastián Jiménez
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