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THE METAL MASTERS TOUR

Maestros

2008-08-100 Comentarios



The Metal Masters Tour
10 de agosto 2008, Jones Beach Theater, NY
Testament - Motorhead - Heaven And Hell - Judas Priest

Testament, Motorhead, Heaven & Hell, Judas Priest. Juntos. En una sola gira. Notición. ¿Cómo resistirse, no? Con formaciones estelares las 4 bandas, 2 de ellas (Judas y Testament) con nuevos discos bajo el brazo, una tan solo a días de otro lanzamiento (Motorhead) y por último unos que tienen prometida su cuarta obra para los primeros meses del 2009 (Heaven & Hell). Pero claro, el privilegio de asistir al Metal Masters solo recae en aquellos que anduvieran por suelo estadounidense en las pocas fechas que el recorrido durará. Aunque los chilenos tampoco podemos quejarnos, después de todo, Testament y Motorhead estuvieron hace nada en nuestro país, y Judas viene en camino. Desde ese punto de vista, lo importante era el evento, no tanto lo que los grupos pudiesen mostrar.

Es más. Los sets estaban destinados a ser, en algunos casos, extremamente acotados. A las 11 de la noche, el Jones Beach Theater (una maravilla, al aire libre, con el río de fondo) tenía que estar apagando sus luces. La hora de inicio era a las 17:30, y sería Testament el número encargado de la apertura. Pero no pudieron tener más mala suerte. Voy a hacerles una breve reseña de lo que costó entrar a la hora indicada.

Saliendo de New York, hay que subirse a un tren por casi una hora para llegar a una localidad perdida en el tiempo y el espacio. Desde esa estación, el Jones Beach Theater está como a 15 km, si no más. Y la única forma de llegar es en auto propio, taxi y unos buses que pasan tarde mal y nunca. Si a eso sumamos un temporal de puta madre (que milagrosamente amainó a las 17:30 en punto), entenderán a qué iba con la mala suerte de Testament. Llegar fue un verdadero lío. Por eso, me excuso, llegué a los últimos 10 minutos de Chuck Billy y compañía (de 30 que tocaron en total)… y no habían más de 2 mil personas, que aún así aplaudieron a rabiar en especial a Alex y Greg al momento de los reconocimientos. Alcancé sólo a ver la chacal ‘More Than Meets the Eye’ y ‘The Formation of Damnation’… con un sonido de regular para abajo. Y eso fue todo Testament. Si había un grupo que pondría el “metal” en este Metal Masters, eran ellos, muy lamentable e injusto lo que se generó. En fin.

Quizás fueron las dificultades para llegar al recinto (en mi caso) o que Testament no entusiasmaba a casi nadie, pero a los 15 minutos, hora en que apareció Motorhead, ya teníamos casi tres cuartos de la capacidad ocupada. Fue una hemorragia de gente la que apareció de la nada. Así, con otro entorno, completamente, puso sus pies sobre el escenario el gran Lemmy.

Cada músico que pasó por Metal Masters tiene una carrera histórica. Pero muy pocos podrían considerarse íconos, o, desde el punto de vista de la respuesta del público, héroes. Kilmister era uno de ellos, sin dudas. Su set duró poco más de una hora, sonó más fuerte que todos, y fue lejos el más entretenido. Lemmy fue el que mayor cuota de humor puso (mirando al backstage y acusando que faltaba un geriatra ahí, por citar solo un ejemplo), y eso terminó acercando a los presentes a su show más que la misma música.

Las canciones no fueron nada nuevo, lo que Motorhead acostumbra a hacer en festivales, incluyendo el solo de Mickey Dee (‘Dr. Rock’-‘Stay Clean’ para empezar, ‘Be my Baby’, ‘Killers’, ‘In the Name of Tragedy’ representando los últimos años del grupo, y algunas fijas como ‘Metropolis’, ‘Over the Top’ o ‘Going to Brazil’). Si todavía había alguien que no explotara con la performance de Motorhead, la tripleta final compuesta por ‘Killed by Death’, ‘Ace of Spades’ y sobre todo ‘Overkill’ casi le voló los dientes a los más compuestos. Y eso fue todo.

Era gracioso ver a padres cincuentones (que en su mayoría estaban ahí por Heaven & Hell) explicándole a sus hijos quién era Lemmy y desde qué época venía con Motorhead, porque lo cierto es que se notaron más jóvenes y con más testosterona que el resto de las agrupaciones que pasaron por ahí el domingo. 20 minutos o algo así, y ahora era el turno de Dio, Iommi, Butler y Appice. Otro estilo de metal. El primer estilo de metal, si somos justos.

Porque Heaven & Hell, al igual que el Black Sabbath con Ozzy, descansa en lo que Iommi haga con su guitarra y, más que en cualquier otro personaje, en Geezer Butler, el auténtico padre del metal. En cualquier banda que Butler toque, él va a ser siempre el alma de dicho conjunto: su sonido es único, su técnica inigualable, y su entendimiento con el baterista que le pongan roza la perfección.

De Ronnie James Dio, qué decir. Sacando a Lemmy de la pelea (porque canta tocando su Rickenbacker), fue el gran frontman de la noche. Ayudado también por el mejor sonido de las 4 bandas. Que Motorhead haya sido la banda más potente no quiere decir que fueron los que mejor se escucharon. Hilando fino, podríamos dedicarle horas a la fineza con que Dio pronuncia cada palabra y la teatralidad que nace de su voz lo hace llenar un teatro al aire libre como ese sin mucho esfuerzo.

‘The Mob Rules’, ‘Children of the Sea’, ‘I’ y ‘Sign of the Southern Cross’ fueron lo primero que ofreció magistralmente el cuarteto. Perfectas interpretaciones, que dejaron a todos con la boca abierta, incluso a los más románticos y fieles a Ozzy Osbourne y a Bill Ward. A propósito de bateristas, buen trabajo el de Vinny Appice, aunque su solo llegó a dar pena en la comparación con lo que había hecho Mickey Dee.

‘Time Machine’ y ‘Falling off the Edge of the World’ la siguen rompiendo, y nadie podría decir que Heaven & Hell suena a banda “vieja” o “añeja”, muy por el contrario. Y ni hablar de ‘Die Young’, un cañonazo. El broche de oro, el tema que le da nombre a la banda, se quedó con todos los aplausos finales, claro, con un riff acompañado por un masivo coro, de esos que son el sello de lo que todos entendemos por heavy metal. Una hora y cuarto, más o menos. Dejando de lado fanatismos e idolatrías en otros números del Metal Masters, esta fue la mejor hora y cuarto del día, debo decir.

El número fuerte era Judas Priest. En EE.UU. siguen siendo tremendamente populares. Quizás no sean “Radialmente populares”, pero eran por lejos quienes dominaban la competencia de seguidores. Vi más poleras de Judas que de los otros 3 grupos juntos. Había que ver qué ofrecían, qué tanto pesaría “Nostradamus” y cómo respondería el público tras varias horas ya de metal.

Nadie estaba particularmente cansado. A esa altura, Lemmy había dado clases de carisma y Heaven & Hell hizo una demostración de heavy metal del más clásico, y Judas tenía que cerrar como correspondía. Pero algo les faltó, definitivamente. Sonaron muy bajo. O al menos les faltaron los decibeles extra que siempre acompañan a la última presentación de la noche. Sabido es también que Rob Halford está necesitando de los monitores más de la cuenta, y eso le quita vértigo al show. No es el Metal God de antaño, ni siquiera el que vino a Chile el 2001. Podría decirse que por esos lados van los “peros” del show de Judas Priest. Otra cosa fue Glen Tipton, lejos el más activo y el que más miradas atrajo con su permanente conexión con los fans.

De “Nostradamus”, finalmente solo ofrecieron la poco efectiva ‘Prophecy’ como apertura. Digamos que visualmente podemos concluir que esta no es “la gira de “Nostradamus””, porque salvo un disfraz de Halford y el telón de fondo, no había mucha referencia al nuevo disco. De ahí en adelante, solo material del pasado. Clásicos de todos los tiempos, como ‘Metal Gods’, ‘Breaking the Law’, ‘Electric Eye’ o ‘Painkiller’. Pero lo mejor vino por parte de “las otras” canciones que integraron el setlist. Solo por ejemplificar, ‘Eat me alive’ y ‘Rock Hard, Ride Free’ de “Defenders of the Faith”, o ‘Devil’s Child’ de “Screaming for Vengance”, fueron grandes aciertos. ‘Dissident Agressor’ también. La sabia elección de ‘Angel’ como representante de “Angel of Retribution” merece una mención también. Y ni hablar de la incontenible ‘Hell Patrol’, quizás el mejor momento de su hora y media de actuación.

‘Hell Bent For Leather’ y la Harley de Halford dejaron locos a los gringos, que a esa altura lo único que esperaban era ‘You’ve Got Another Thing Coming’, el mayor éxito de los británicos en esas tierras. 10:50 de la noche y Metal Masters llegaba a su fin.

Más de algún regordete enfervorizado dirá que el metal sigue más vivo que nunca y toda esa palabrería. Metal Masters no demostró eso. Fue un encuentro de 4 bandas que entre todas suman más de 100 años en la ruta, legendarias, que valen la pena ver por sí solas. Es tarea de otros mantener vivo al género, pero al menos estos dinosaurios no dejaron ninguna duda de que sí se puede envejecer bien haciendo la música más dura de todas y sin perder polenta. En algunos sitios por ahí decían que Metal Masters haría historia. No señor. La parte de la historia que les corresponde a Testament, Motorhead, Heaven & Hell y Judas Priest está escrita, asegurada y sacramentada hace rato.

Juan Ignacio Cornejo K.
Fotos: rockstarpix.com


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