Teatro Novedades
Miércoles 26 de marzo de 2008
Entre los contrastes vistos es complicado no entrar en comparaciones. ¿Por qué el supuesto “acto principal” fue tan inferior al primero? Si habían fans para ambos conjuntos, ¿por qué el ambiente entre la segunda banda y su público fue tan displicente?
Mientras que lo de Vader fue una “locura”, como el mismo Peter dijo entre algún tema y otro al final de su presentación, lo de Marduk fue casi una pelea de resistencia entre quien reaccionada más apagadamente, si el conjunto o su fanaticada. El show de los escandinavos fue poco efectivo, que entre las pausas de las canciones repetían prácticamente el mismo ritual de quedarse callados por un rato, dar vuelta las espaldas, dejar pasar unos samples con sintetizadores de recreación apocalíptica, insertar unos redobles de caja y tambores y quizás por ahí un efímero trato de Mortuus hacia la audiencia, que apenas respondía al instigamiento de este debutante en Sudamérica junto con Marduk...
¿Fue por el sonido claramente inferior al de Vader que el asunto terminó por no ser lo esperado? No era razón suficiente. Lo que de verdad me preguntaba era cuánto de aquel Marduk que se vio en 2003 quedaba arriba del escenario, de ese que se transformó en el segundo grupo sueco de Black Metal en pisar Chile -después de Dark Funeral- y brindar con crudeza un show intenso, violento y contagioso hacia el público, de ese que se entregaba en el show... Por lo visto en el Novedades, muy poco, más allá de la ausencia de Legion -ausencia claro está, porque su falta se notó más que la presencia de Mortuus- y la de B.War, reemplazado ahora por el antiguo segundo guitarrista, Magnus Devo Andersson. La apatía en esta ocasión jugó muy en contra, una actitud que, comparado a lo que enseñó Vader, desperfiló bastante la presentación.
Pero veamos la mitad llena y vaya que lo merece, porque Vader entregó un espectáculo sólido, con un sonido impresionantemente demoledor y claro de la batería -teniendo en cuenta incluso que era el Novedades-, lo que hizo quizás la gran diferencia con la posterior ecualización de Marduk, y con una muy buena interacción y desplante de Peter. Notable de verdad dicho sea de paso el esquelético y mórbido pedestal del frontman, y lo cierto que el telón de fondo con el artwork de “Rom 5:12”, el más reciente trabajo de los suecos que vendrían después, parecía casi insultó para un conjunto que desplegó finalmente un performance a otro nivel en comparación a los dueños de la tela que colgaba.
Desde la apertura de “Impressions In Blood”, ‘Shadow Fear’, pasando por cortes noventeros como ‘Silent Empire’, ‘Sothis’, ‘Carnal’, ‘Black To The Blind’ y el inconfundible clásico ‘Dark Age’, de “The Ultimate Incantation” (1993), Vader se esmeró en entregar un show redondo, fluido en el diálogo, la repuesta, y brutal, convincente en la música.
Lo único lamentable fue que pese al buen sonido descrito, la guitarra de Mauser tapara al resto de los instrumentos mientras salían sus solos, por lo alta que se escuchaba, como también, que el conjunto haya decidido terminar con un par de covers, ‘Black Sabbath’ y ‘Raining Blood’. Nada extraño por parte de Vader, pero considerando que el tiempo estaba contra los polacos por ser el primer acto -y por ende periférico- del espectáculo, resultó peculiar que hayan preferido seleccionar esas piezas clásicas ajenas en lugar de otras propias, sin importar que una de ellas haya sido institucionalizada hace tiempo por el grupo en el mini CD “Sothis” (1994). De hecho, el resto del setlist se concentró en material de la presente década incluyendo ‘This Is The War’ y ‘Lead Us!!!’ de “The Art Of War’ (2005), ‘Epitaph’, ‘Reign Forever World’, y ‘Helleluyah!!! (God Is Dead)’. Bueno, mientras los asistentes sigan gritando más los covers que los nuevos temas, como pasó en especial con la versión a Slayer, la cosa no va a cambiar, pero Vader destruyó con autoridad, transformándose en el punto alto de la velada sin discusión alguna ni problema mediante.
Los mismos personajes que gritaban Marduk en la entrada cada vez que Vader terminaba una canción, debieron haber estado entre los que por simple inercia alzaron los brazos o respondían sin convicción a lo que decía Mortuus. El tipo la verdad no fue muy bien recibido ni por estos mismos fanáticos, ya que el cantante debió preguntar al menos un par de veces en varias ocasiones para conseguir una reacción decente a sus arengas. Claro, impresionó cuando solo se puso a cantar las primeras líneas de ‘The Levelling Dust’, pero debut y despedida. El ambiente fue malo. Ni siquiera el viejo truco de alzar la bandera chilena trajo los frutos deseados. O sea, las esperas se hacían eternas entre tema y tema con tanto sample y juego de cajas sin sentido y justo en esos momentos, cuando la gente empezaba a impacientarse y a exigir que el show continuase, Mortuus tomaba el micrófono para ponerse a hablar.
Los gritos ¡¡¡Marduk!!!, ¡¡¡Marduk!!!, se hicieron sentir por supuesto, de la misma forma que el silencio tras la finalización de ‘Panzer Division Marduk’, complementado por unos que otros aplausos. Extraño, pero cuando más se hizo sentir el mastermind Morgan fue en el momento que su guitarra falló y la banda debió hacer otra pausa, repitiendo los redobles de caja y alargando un silencio que, medio en broma, medio en serio, más de alguno interpretó como la conclusión del show. En fin, así de apático estuvo el desplante del guitarrista, acompañado por Devo quien no hizo esfuerzo tampoco en resaltar.
Quizás los mejores momentos hayan venido precisamente por la categoría de las canciones que se seleccionaron más que por la mis atmósfera generada, como ‘Baptism By Fire’, ‘Still Fucking Dead (Here's No Peace)’, ‘Beast Of Prey’, ‘Beyond The Grace Of God’, ‘Materialized In Stone’, entre otras, conformando una lista que por repaso de las distintas épocas de Marduk, valía la pena revisar, pero que por el ambiente, dejada interpretación y sonido, no fue suficiente. La batería se escuchaba reventada cada vez que hacía retumbar sus tambores -¡cómo eché de menos ahí a Daray!, y el bajo estuvo ausente simplemente, saliendo débil incluso cuando era el único instrumento que debía oírse.
Decir que Marduk dejó el escenario ante el aplauso de no más de 50 personas es bastante cercano a lo sucedido en la realidad. Es que hubo una banda que cumplió con las expectativas y otra que no, tanto en comparación a sus respectivas primeras visitas a Chile, como a las diferencias vistas entre ambas en el mismo concierto. Vader intenso en su fluidez, y Marduk trabado en su desplante. ¿Así ha sido todo este tour sudamericano? Entonces alguien se equivocó en dejar a Vader tocando antes... Aquí nada sobre eso que los últimos serán los primeros.
Jorge CiudadFotos: Ignacio Orrego