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2001.Umbra Records
Hace tiempo que la banda chilena Subterra está dando mucho que hablar en el ambiente local y ahora también internacional, al ser invitados, junto a Eximio, al importante festival de rock progresivo Baja Prog, realizado en la ciudad de Mexicali en México, a principios de año. Es así como Subterra, una banda de mucho esfuerza y tesón, ha sabido mantener una carrera de calidad y ser un excelente representante del llamado rock neoprogresivo cantado en castellano. Todo esto lo han confirmado con la edición de lujo de su primer elepé "Sombras de Invierno", con una producción impecable en cuanto a lo formal (carátula y presentación) y lo musical (sonido, lírica y estilo), convirtiéndose, sin duda, en uno de los grandes exponentes del sonido neoprogresivo de América Latina.
El disco parte con la instrumental 'Presagio' y ese sonido celestial del teclado, unido a la guitarra y los demás instrumentos, ya van definiendo el estilo y la sonoridad de todo el elepé . En realidad suena cálido y son claros los ecos de Marillion, IQ o Pendragon, con intensos pasajes musicales. Sin un espacio de separación, nos topamos posteriormente con 'Fragmentos', en donde la voz lamentosa, sufrida y muy sensible de Maximiliano Sánchez, se van uniendo a las partes de guitarra de Leonardo Basso y Gonzalo Sánchez, el teclado muy a lo Tony Banks de Claudio Momberg y las bases precisas y claras de Pablo Perich en la batería y Andrés Saavedra en el bajo. En cuanto a las líricas, creo que hay un intento sincero por componer letras hermosas, en este caso sobre el deseo. Luego nos topamos con uno de los sencillos del disco, llamado 'Secretos del Viento', en donde encontramos una bella y casi inocente sensibilidad tanto en la melodía de la voz, como en la lírica (por ejemplo: "no pueden comprender que cuando vuelas, te haces más hijo de tu Dios"). La parte musical, que en un principio sólo servía de base para la voz, de pronto pasa a complejos pasajes entre los distintos instrumentos. Por lo menos este tema, incluso me recuerda a Dream Theater, sin duda otra de las influencias de Subterra.
'Sobre Los Rieles' es una típica balada del neoprogresivo, con una simple pero sobrecogedora letra de ilusión y desilusión. Después de la parte vocal, viene una atmosférica y compleja porción, en donde los teclados y la guitarra van entrecruzándose y los músicos demuestran su talento tanto técnico como compositivo. Posteriormente se regresa a la parte cantada, con su decidora letra: "Así me forjó tu destino, así me marcó tu traición, transformando en angustia, lo que antes era ilusión"(Simple, hermoso y universal). 'Mantis' es una composición que comienza con el piano y luego va tomando poder dramático, con ingeniosas armonías de guitarra y una base con un teclado ambiental, guitarras distorsionadas, que sirven de sustento para la voz. Entremedio nos topamos con un solo de teclado muy a lo Wakeman o Emerson, para luego dar turno nuevamente a la guitarra. La mística y lo heroico están representados en este disco por el tema 'Prometeo', para después dar paso a una de las mejores canciones del disco. 'Primavera de Praga', según mi punto de vista, es una canción que contiene resumida o comprimida toda la esencia del rock neoprogresivo. Mucho teclado, melancolía, partes que suben y bajan de intensidad, pasajes llenos de fuerza, diversos solos y una ingeniosa, aunque nunca virtuosa, ejecución de la batería y el bajo. Este tema es el que más me recuerda la época de "Fugazi" de Marillion, sobre todo por los solos de guitarra. En definitiva una gran pieza musical.
El siguiente tema del álbum es 'Cada Mil Años', primera composición en guitarra acústica, que sirve de fondo para la sentida forma de cantar de Sánchez, con interesantes arreglos de teclado y percusión. Para el gran final, Subterra guardó el extenso tema de 13 minutos, 'Cetrementi', con una introducción de sintetizador bastante sacra, que de pronto se convierte en una verdadera apología del rock progresivo. Un gran tema para cerrar un álbum, que aunque a veces es predecible, suena coherente y con un hilo conductor claro y que sin duda, es un buen augurio para una escena neoprogresiva de América Latina, que poco a poco, pero con mucha fuerza, ha comenzado a ganarse un merecido espacio.
Héctor Aravena
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