Tom Petty

La excelencia de su debut sin los Heartbreakers

"Full Moon Fever" fue el primer disco en solitario del fallecido Tom Petty, lanzado el 24 de abril de 1989, una década después de volverse realmente famoso en su natal Estados Unidos con "Damn the Torpedoes", el tercer álbum que sacó junto a The Heartbreakers, la banda con la que su nombre estaba asociado desde mediados de los setenta. La alianza entre Petty y su grupo no se rompió, pero sí tambaleó durante la realización de "Full Moon Fever", a pesar de que el disco incluye colaboraciones de Mike Campbell, Benmont Tench y el también difunto Howie Epstein, respectivamente la guitarra líder, las teclas y el bajo de los Heartbreakers, cuyo núcleo interno dudaba que fuese necesaria la existencia de una placa solista de su frontman. 

 

Al contrario de lo que pensaban algunos de sus compañeros, la decisión de Tom Petty de firmar con su nombre de pila estaba justificada. Con un sonido influenciado por la cercanía de Jeff Lynne, el mago detrás de esa fantasía llamada Electric Light Orchestra, "Full Moon Fever" resultaba inconcebible como un disco de los Heartbreakers. Hubiese representado un paso atrás en su cruzada por mantener viva cierta pureza rocanrolera con la que Lynne, conocido por sus tendencias preciosistas, simplemente no enganchaba tan fácil. En ese aspecto, "Full Moon Fever" debe ser visto como un ejercicio de versatilidad de parte de un músico deseoso de compartir con el mundo otras facetas suyas. Además, fue el pasadizo entre los mundos de The Heartbreakers y del ideólogo de ELO, que un par de años después harían juntos el hermoso "Into the Great Wide Open". 

 

Para Petty, el proceso de grabar el disco fue una de las experiencias más plácidas de su carrera en la música, enmarcada justo en el contexto de un florecimiento artístico motivado, en buena medida, por el círculo de amigos y colaboradors que lo rodeaba. Enumerar a sus compadres impacta por la cantidad de nombres y la calidad de sus trabajos. Desde luego, estaban los Traveling Wilburys, es decir, Bob Dylan, George Harrison, Roy Orbison y el mentado Lynne, pero también había otros ilustres: Dave Stewart de los Eurythmics, el cantautor y compositor Randy Newman, el productor T-Bone Burnett y Roger McGuinn de los Byrds. Cada uno, de forma directa o indirecta, tiene relación con el estilo cultivado en "Full Moon Fever". 

 

Aunque salió después que el primer disco de los Traveling Wilburys, "Vol. 1", el debut solista de Petty estaba listo para ser editado meses antes bajo el título de "Songs from the Garage", en honor al garaje de Mike Campbell donde fueron concebidos los demos. El espíritu de camaradería que empapa "Full Moon Fever", pese a llevar el nombre de pila de un individuo, responde al proceso personal de su autor, quien, a punto de convertirse en un cuarentón, contaba en sus entrevistas que recién había empezado a disfrutar de la gente y de sí mismo. 

 

La nueva actitud de Tom Petty calza con la estampa radial del álbum, que no solamente se debe a Lynne, sino también a canciones que delatan el sosiego espiritual de un hombre ad portas de alcanzar cierta madurez. Son temas que, por cierto, calaron hondo en la conciencia popular, con auspiciosas ventas y el posterior eco de la popularidad, es decir, los tributos. Nadie podría dudar de la influencia de 'Runnin' Down a Dream' en los Black Keys, ni menos cuestionar el parecido entre 'I Won't Back Down' y uno de los primeros hits del solista británico Sam Smith, 'Stay with Me'. Aunque Petty en público afirmaba creerle a Smith, quien aseguraba nunca haberlo escuchado antes de escribir su canción, le recortó más del diez por ciento de las ganancias del single al reclamar su autoría. Viejo zorro. Cuánto lo echamos de menos.

 

Andrés Panes

 




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