
Más allá del paso del tiempo y de las modas, Marillion vuelve con nuevos conceptos y una nueva visión del mundo en su recién publicado disco "Anoraknophobia". Tan vitales como siempre y con la búsqueda inagotable que los ha caracterizado nos introducen en la historia de los "Anoraks", la última creación de la banda que re-invento el rock progresivo a principios de los 80.
Aunque para muchos Marillion se ha convertido casi en una banda estéril en el ámbito del rock progresivo, incluso llegando a decir que suenan como cualquier grupo del pop inglés, pienso que Marillion ha logrado crear un fenómeno que rebasa cualquier crítica de ese tipo, que por lo demás, carece de toda seriedad ya que ellos fueron los que definieron las características de una banda de rock progresivo moderno. Por un lado, la mayoría de los fans que tiene la banda alrededor del mundo los siguen respetando por lo que fueron y por lo que son. No olvidemos que para la época del disco "Misplaced Childhood", en plena era del apogeo de Fish en la banda, éxitos como 'Kayleigh' o 'Lavender' eran igual o más comerciales que cualquiera de los sencillos que Marillion podría lanzar hoy (también esta el caso de 'Incommunicado' del elepé "Clutching At Straws", aunque obviamente entendiendo que ambos discos nombrados anteriormente son clásicos inigualables dentro del prog-rock).
Entonces, la banda formada en la actualidad por el cantante Steve Hogarth, el guitarrista Steve Rothery, el bajista Pete Trewawas, el baterista Ian Mosley y el tecladista Mark Kelly, tienen la capacidad de jugar cómodamente en estos dos ámbitos sin que uno se contradiga con el otro (lo masivo y lo elitista). Porque sí, no podemos dejar de reconocer que "Anoraknophobia" es un disco comercial, pero tampoco podemos negar que es un excelente trabajo con pasajes realmente notables y con temáticas profundas pero enfocadas de una manera simple e ingeniosa.
Por eso hay que tener cuidado con las críticas pasionales, puristas o cerradas con respecto a Marillion, ya que quieran o no, sigue siendo la banda fundamental del rock progresivo moderno. Por otro lado, la agrupación siempre ha tenido esa capacidad de llegar a un público mucho más amplio, que aunque sólo conozcan los temas que se promocionan en las radios, tienen la sensibilidad para comprender las hermosas melodías que Marillion siempre ha impuesto. Y eso está bien, no tengamos miedo a que una buena banda se masifique. Recordemos que temas de The Beatles como 'Hey Jude', 'Let It Be' o 'Strawberry Fields Forever', sólo por nombrar algunos, son composiciones que tanto personas absolutamente poco entendidas en la materia pueden disfrutar, como también expertos, que no pueden menos que reverenciar la elegancia melódica de los temas nombrados al azar anteriormente.
Entonces, dónde está el límite, cuál es la medida que convierte a una gran banda en una trascendente e imborrable en la memoria colectiva de los amantes del rock. Creo que Marillion se ha convertido en una banda que se define por sí sola y que ha logrado entrar a las ligas mayores del rock, ya que ha podido estar a fuerza de años y años de una trayectoria intachable -y este excelente disco los sigue confirmando-, por encima de cualquier definición estilística.
ANORAKNOPHOBIA.
Pero introduzcámonos de lleno en este nuevo trabajo. En este disco Marillion sorprende de sobremanera con un concepto casi infantil en donde un pequeño personaje llamado Barry recorre la imagineria del grupo, como el símbolo del nuevo hombre que en la temática de Marillion surge. Su vocalista Steve Hogarth explica la significación: "En Inglaterra tenemos una palabra llamada "Anorak". Es el nombre que damos al abrigo tipo esquimal como el que lleva Barry, el muñeco. Sin embargo, también tiene otro significado. También llamamos así a aquella persona que tiene una afición poco corriente (como ver pasar trenes, mirar a los pájaros en los árboles o coleccionar sellos). Los fans de Marillion han tenido que oír cómo les llamaban "Anoraks" de vez en cuando y el título del disco viene a ser como tres palabras: ANORAK NO PHOBIA. En otras palabras, es bueno ser un "anorak". Estamos en el siglo XXI y nadie parece creer en nada, entonces ¿dónde está el problema en tener pasión por algo?". En estas pocas palabras, el siempre lucido Steve Hogarth resume el concepto entero del álbum y da una arremetida a la propia historia de la banda, que siempre jugó con complejos conceptos y temáticas difíciles, para demostrar que Marillion es una banda que se puede ir reinventado y que tiene la grandeza artística como para no seguir anclada en un pasado histórico que por momentos, les juega a ellos mismos en contra.
Pero sigamos citando a Hogarth y sus comentarios sobre el concepto de este nuevo disco: "Barry representa a los "anoraks". Los "anoraks" compraron y financiaron este disco. Es un disco tan de ustedes como nuestro. Escogimos la portada del disco expresamente, porque es algo radicalmente opuesto a lo que la gente espera de nosotros. Creemos que es bueno redefinirse y reinventar lo que representamos. Seguramente será un buen shock para empezar". También es imposible no mencionar el gran acercamiento que Marillion siempre ha tenido con sus fanáticos, que incluso en algunas partes del mundo los fans clubs han financiado discos en vivo enteros de la banda. En Marillion encontramos un compromiso más allá de cualquier convención o conveniencia en cuanto a lo que un seguidor de un grupo debe hacer. Existe un nivel organizacional que cualquier banda, estoy seguro, se sentiría orgulloso de tener y de ahí el énfasis que Hogarth da en sus palabras.
Pero lo más importante de todo es que Marillion sigue su tradición histórica de ser una banda espiritual (así como lo fue su más cercano precedente, Genesis) que aporta con un mensaje y que aboga por un mundo mejor en donde los sueños de uno y cada uno de los seres vivientes de la tierra tengan cabida dentro de una sociedad cada vez más tecnificada y solitaria. Aquí no hay dictadura, el que quiere lo toma, el que no lo deja y además no lo hacen de una manera intrincada, sino que muy simplemente y de una forma muy directa. Así, Marillion cumple con una de las funciones fundamentales del arte que es la de mantener despierta la esperanza por una realidad cada vez mejor. Recordemos la frase del poeta norteamericano Ezra Pound: "Hazte fuerte en los viejos sueños para que el mundo no pierda la esperanza" o del francés René Char: "A cada derrumbe de las pruebas, el poeta responde con una salva por el porvenir".
A esto podemos agregar las declaraciones de Hogarth: "Entre todo el mundo moderno hay filosofía corriendo, "Todo son matemáticas, todo está en el cerebro, no hay Dios". Es la diferencia entre donde hemos llegado, el hecho de que a Dios le hemos explicado con matemáticas y física, el cielo se ha explicado con astronomía, los seres humanos y todo lo que somos se ha explicado con bioquímica y el genoma; pero todavía debemos vivir. Personalmente, me niego a aceptar que no existe la magia, y creo que el día que lo aceptas, ya te puedes tirar del edificio más alto que encuentres".
No me queda más que agregar que escuchen el disco con atención y la gran banda que es Marillion surgirá en ustedes -en la experiencia subjetiva de cada uno- y que disfruten sin prejuicios a una de las agrupaciones más emblemáticas del rock surgido a principio de los 80 y que goza todavía de una excelente salud. A abrir los corazones y el espíritu que el ataque de los "Anoraks" se viene con todo en este nuevo milenio.
Héctor Aravena A.