La piedra angular de la psicodelia cumple 40 años
La lucha contra los políticos y sus sucias prácticas, contra la discriminación racial o por alcanzar una fraternidad mundial en todos los niveles sociales caracterizaron a 1967, hay que tener en cuenta que el protagonista y, principal escudo de lucha, fue el amor, en toda la amplitud de la palabra. Sí, fue ese verano del ’67 en San Francisco, EE.UU. que comenzó el mayor movimiento contracultural del siglo XX, todo nació en el “Verano del Amor” (Summer of Love). Jóvenes líderes se dieron cuenta que debían convencer a sus pares que la razón de ser de esa generación era cambiar al mundo. Y la música era una gran conductor para transmitir el mensaje de manera masiva, tanto fue su alcance que llegó al culo del mundo…Chile, claro ejemplo es el recital de Piedra Roja a comienzos de la década del setenta.
No sólo la palabra de la paz y el amor en la humanidad fue lo único que llegó con el movimiento hippie. La dietilamida de ácido lisérgico (LSD en inglés)
llegó a volarle la cabeza a todos, literalmente y, sobre todo, a los ciudadanos del mundo de las artes. Toda esta catarsis que logró el ácido, el que los músicos pudieran exprimir sus almas y hacerlas canciones, 1967 es donde la psicodelia tiene su máximo exponente: Pink Floyd con “The Piper at the Gates of Dawn”, llamado así en honor a un capítulo de un libro de literatura infantil escrito por Kenneth Grahame (The Wind in the Willows).
Donde la magia está
Desde Oasis hasta B.B King pasando por Radiohead y Eric Clapton han pasado por Abbey Road, sin embargo, no todos pueden grabar en ese estudio, ya que hay que tener las lucas y la trayectoria. Y Pink Floyd tenía la plata, solamente, y durante 1967, porque una vez lanzado su primer trabajo lo segundo vino por añadidura. A fines de 1966 los oriundos de Cambridge firmaron un contrato de 5.000 libras (su buena plata para esa época) con EMI, permitiéndoles contratar los servicios del mítico estudio popularizado por The Beatles en su disco del mismo nombre (el de los Fab Four cruzando por el paso de cebra). Dicho contrato fue logrado por la popularidad alcanzada por Pink Floyd en el underground inglés, obtenida por sus largas improvisaciones y llamativos shows con permanentes destellos de luces de distintos colores.
Por lo que se tomaron su tiempo para grabar el debut bajo la producción de Norman Smith (ingeniero en sonido de The Beatles). Mientras la banda formada por Syd Barrett, Roger Waters, Nick Mason y Rick Wright grababa “The Piper at the Gates of Dawn” The Beatles registraba el primer álbum más experimental, “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band". Ambos colosales de la música compartían sala de grabación. Prueba clara de esta convivencia psicodélica es que el Lp de los de Liverpool salió al mercado un mes y días antes que el de los creadores de “The Dark Side of The Moon”. Todos los ojos se volvieron a Syd Barrett quien compuso diez de las once canciones que integran la obra, es que el genio creativo de Barrett era innegable para todos, no era que el impusiera sus gustos a la hora de decidir qué tocar, sino que el guitarrista les expandió la visión musical más allá de lo que el resto de la banda conocía. Pero la fama y el acelerado trajín que implicaba ser una estrella de rock lo cansó, como una planta que colapsa al regarla demasiadas veces. Con dos singles sonando en las radios, 'Arnold Layne' y 'See Emily Play', constantemente y uno de ellos en el Top Ten, las giras, presentaciones y entrevistas llegaron sin parar, tanto así que en un mes tenían agendadas tres apariciones en Top of the Pops. Y claro, con esta tendencia y el constante uso de LSD el colapso era inminente.
Como dos hoyos negros en el cielo
Barrett estuvo tres años en el grupo, donde dio forma y consistencia a Pink Floyd, de hecho él bautizó al grupo con ese nombre, en homenaje a dos blueseros que admiraba, Pink Anderson y Floyd Council. Y fue él quien subió al resto a la nave espacial para comenzar a hacer música desde ahí. Sin embargo, el viaje para él sería más corto de lo que cualquiera hubiese imaginado, incluso para el propio Barrett. Y como la historia no está para el “que hubiera pasado si…” el guitarrista y mentor de la banda fue despedido por sus compañeros, principalmente porque sus delirios rozaban cada vez más seguido con la locura. Pero el reemplazante no fue un desconocido. De manera inconciente, Barrett le preparó el camino a David Gilmour, quienes se habían conocido a principios de los sesenta tocando guitarra, amistad que mantuvieron durante los primeros años de Pink Floyd.
Con Barrett fuera del grupo, sus compañeros contactaron a Gilmour para que reemplazara a Syd en la guitarra y con él comenzaron a grabar el segundo disco el que marca la transición del Pink Floyd liberándose de Barrett, “A Saucerful of Secrets”, donde incluyeron una sola canción de su antiguo vocalista-guitarrista-compositor, 'Jugband Blues'. Este es el hecho que marca la definitiva desvinculación de Syd con el grupo. Pero no por eso olvidado, editó dos trabajos como solista y Gilmour como productor alargando su carrera musical y dejando fieles admiradores antes de viajar al exilio en la casa de sus padres. Bowie es uno de aquellos fans que dejó según sus propias palabras, “Su impacto en mis ideas fue enorme. Sólo me arrepiento de no haberlo conocido en persona, de hecho era un diamante”. Otro admirador es el ex guitarrista de Blur, Graham Coxon, quien dice, “durante 20 años me transportó a los mejores lugares”. Si hasta sus ex compañeros le escribieron dos hitos musicales 'Wish you were Here' y 'Shine on your Crazy Diamond' del noveno disco del grupo en 1975, “Wish you were Here”.
Las vueltas de la vida
“The Piper at the Gates of Dawn” rompió con todos los esquemas y parámetros establecidos hasta el 5 de agosto de 1967 (fecha de su lanzamiento). Fue el único trabajo de Barrett con Pink Floyd en sus más de 25 años de existencia, y tal fue el impacto de este disco, que a principios de este mes, se lanzó una obra conmemorativa por los 40 años de “The Piper at the Gates of Dawn” compuesto por tres discos, el primero y el segundo son versiones del álbum en mono y stereo, respectivamente, y el tercero con todos los singles de 1967 más lados B y tomas rescatadas especialmente para esta edición aniversario en formato de caja de dvd. También viene con un libro de 12 páginas con anotaciones de Syd Barrett.
Esta nueva muestra de agradecimiento se suma a la que ocurrió en 2005 en Hyde Park para el Live 8, donde el propio Waters reconoció que Syd jugó un papel preponderante para que Gilmour, Waters, Mason y Wright tocaran juntos aquella noche. El mundo sigue recordando a Syd Barrett.
Óscar Vargas Medina
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