¿Qué esperar de una agrupación que reúne a las cabezas de dos de las bandas de rock más importantes de toda la década con el bajista de Led Zeppelin? Lo que para algunos comenzó como un recreo, ahora es una realidad discográfica, con su álbum debut pronto a publicarse. John Paul Jones, Dave Grohl y Josh Homme, juntos y revueltos.
Led Zeppelin, Nirvana, Kyuss, Foo Fighters y Queens of the Stone Age. Más adelante o más atrás, páginas más o páginas menos, estos son cinco nombres obligatorios en un libro de historia del rock. Sin siquiera fijarse en los millones de copias vendidas en conjunto por estas bandas, sólo hay que concentrarse en la cantidad de jóvenes que han sido influenciados por alguno de estos conjuntos para sopesar el valor de la unión de estos legados.
A primeras, cuesta imaginar cómo personajes tan relevantes como John Paul Jones, Dave Grohl y Josh Homme pueden llegar a trabajar juntos. Quienes no sepan la historia detrás de su lazo, se preguntará incluso cómo pueden compartir una sala de grabación juntos. Y por el otro lado, alguien dejará de cuestionarse el cómo, y concentrarse en el porqué. ¿Por qué el bajista de Led Zeppelin termina metido en un estudio con dos tipos que podrían ser sus hijos? ¿Qué hay detrás de este auténtico súper proyecto musical que Jones, Grohl y Homme llevan a cabo? ¿Es cierto que formaron una banda y que van a sacar un disco? ¿Y cómo demonios suena esa combinación? Muchas preguntas y muchas maneras para contestarlas.
Los caminos se cruzaron entre unos y otros hace ya años. El mayor de todos, John, dedicó su carrera post-Zeppelin a colaborar como músico y productor con una serie de artistas y publicó su primer álbum solista recién en 1999. Pero podríamos decir con propiedad que su primer acercamiento a lo que hoy es Them Crooked Vultures lo tuvo a comienzos de 2005, cuando participó de la grabación de dos temas del disco “In Your Honor” de Foo Fighters, poniendo piano en “Miracle” y mandolina en “Another Round”. En ese mismo álbum, Josh Homme aportaría una guitarra acústica al track “Razor”.
Las fechas le hicieron, además, un gran favor a Grohl, pues en febrero de 2005, Zeppelin fue condecorado con un Grammy por sus méritos históricos, ceremonia a la cual asistieron Jones y Jimmy Page en representación del grupo. “John me dijo: “si estás por esos lados, ¿te gustaría sentarte en la mesa con nosotros para la premiación?”. No te explico lo que eso significó para mí. Estaba Ahmet Ertegun, y yo ni siquiera sabía quién era, pensaba: “Jimmy trajo a su padre””, agrega entre risas el ex Nirvana.
Luego, las líneas se mantuvieron abiertas, incluso con Jones y Page uniéndose a Foo Fighters en una actuación en Wembley durante 2008. Un nuevo encuentro, ya casi definitorio, se produjo hace alrededor de un año, también en Inglaterra, cuando, tal como lo recuerda John Paul Jones, “en una premiación estuvimos conversando un buen rato, y Dave dijo: “hey John, si no estás haciendo nada, mi amigo Josh y yo estamos iniciando una banda. Si te interesa participar, ya sabes, llámame”. Y en efecto, al poco tiempo me di cuenta que no estaba haciendo nada”.
La amistad de los rostros de Foo Fighters y Queens of the Stone Age viene de mucho antes. Según Grohl, esta cercanía viene “aproximadamente desde 1992. Josh estaba en Kyuss y en una parada de nuestra gira, lo fui a ver. Me encantaba Kyuss. Luego me pasó que amé Queens of the Stone Age, llegando a tocar en uno de sus discos”.
El círculo se completó a inicios de 2009, enero para ser más específicos, mes en que Dave Grohl cumplió 40 años. Su fiesta fue la mejor excusa para reunir por primera vez a Homme y Jones, sentarlos juntos, y hacer que se conocieran. Por fin, el vínculo estaba cerrado y los tres músicos comenzarían a trabajar.
Ya un par de días pasada la fiesta, el lugar indicado para iniciar los trabajos fue el estudio personal de Homme. Sin canciones, sin planes ni plazos, los tres músicos enchufaron sus instrumentos y comenzaron a jammear. “No fue más de media hora, pero ya cuando iban dos o tres minutos, pensé “esta es la mejor banda en la que he tocado en mi vida””, agrega el muy entusiasta líder de Foo Fighters.
Las sesiones comenzaron a hacerse más frecuentes y, sin ningún apuro, fueron alternando dos semanas de trabajo con dos libres. Durante meses fue el secreto mejor guardado del rock and roll, pues hasta fines de julio, nadie se dio por enterado. Fueron casi ocho meses de bajo perfil, lo que de acuerdo a los mismos protagonistas, fue importante para poder compartir tranquilos.
El debut fue en el tradicional club Metro, con una capacidad que apenas sobrepasa las mil personas. Aquella noche, el grupo tocó un set de 12 canciones, todas originales, para sorpresa de la concurrencia. Hasta ahora, parte del encanto ha sido la realización de decenas de shows sin que el público conozca ni siquiera una pequeña muestra de su material. Tal como lo apunta Josh Homme:
“Ha sido genial, desafiante y muy entretenido. Nunca me había pasado el poder tocar esta cantidad de canciones para un público que no conoce nada. Eso crea un gran ambiente y es una dinámica distinta. Es extraño, porque están todos en igualdad de condiciones. Entonces la reacción es colectiva, cada ciudad reacciona con una personalidad “local”, por decirlo así, y eso hace cada noche muy interesante”.
Musicalmente, son incontables los lugares a los que un cruce entre Led Zeppelin, Foo Fighters y QOTSA puedan llevarnos. Ninguno de los involucrados ha querido dar muchas pistas. Grohl no se complica, y dice que el disco “suena como “a nosotros”. La guitarra de Josh suena como “la guitarra de Josh”, John suena como siempre ha sido su estilo, y lo mismo conmigo. Es una suma de las partes, desde el comienzo quisimos ser honestos, no disfrazarnos, sino que sumar nuestras fuerzas de acuerdo a lo que cada uno hace”. Jones confiesa que “Josh es más blusero de lo que se cree. Mi carrera ha estado cercana al blues-rock, y todo a la larga proviene del blues. Y por ahí vamos, de algún modo. Suena bien, lo tocamos bien, y me gustan las canciones que fuimos capaces de hacer”.
¿Y qué piensan de ser catalogados como un súper-grupo? “Eso me suena como que nos disfrazáramos de súper héroes”, contesta Homme. Dave, por su parte, no se hace problemas, pues no cree que tengan que cargar con un peso extra por llevar esa chapa: “esa etiqueta ni siquiera representa algo en lo musical. Te ponen así porque el grupo se origina una vez que ya eres conocido. Es curioso. Pero cuando estuve en QOTSA, estaba Mark Lanegan, Josh y yo, y nunca nadie nos llamó un súper-grupo. Era simplemente otra encarnación de QOTSA”.
Nuevamente sentado en la batería, Dave destaca lo valioso que es encontrar compañeros que lo estimulen para regresar al instrumento que lo hico conocido en Nirvana. “Josh y yo tenemos una conexión musical que no tengo con nadie más, al menos cuando estoy en el rol de baterista. Y John es… todo lo que él hace, todo lo que él toca, lo hace con clase, con pasión. Es un tremendo músico. Un genio. Cualquier instrumento que él toque, te volará la cabeza. Me parece una locura, pero es verdad”, afirma.
¿Será este el momento ideal entonces para la explosión de Them Crooked Vultures? Tal como lo señala Homme, “estamos en un período interesante en la música; todos están preocupados de cómo funciona y cómo ha estado cambiando la industria, lo cual en algunos casos termina por opacar a la música. Es válido querer hacer algo que te emocione exclusivamente por lo que escuchas. Y eso es lo que queremos”. Al menos ya estamos todos emocionados. Llegó la hora de la verdad. Llegó la hora de escuchar.
Juan Ignacio Cornejo K.