2009. Armónica/Oveja Negra“Vacaciones en el patio de mi casa” fue el auspicioso debut de Fernando Milagros, el primo (o hermano quizás) melancólico y en plano acústico de María Milagros, banda que se decantaba por la suciedad del rock indie y bullicioso. Fernando, desmarcándose de su familia, se refugiaba en un plano oscuro, que en un registro lo-fi se acercaba de manera rauda al apostolado de un Dylan y un Young, exorcizando fantasmas propios de la creación.
En lo personal, “Vacaciones en el patio de mi casa” se convirtió en uno de los mejores cedés nacionales precisamente por su sentimiento profundo enraizado en la composición y búsquedas propias, ya sea dentro del folklore tradicional como en las influencias extranjeras. Es por ello que para su nueva placa, Fernando Milagros tenía que demostrar los halagos anteriores.
“Por su atención gracias” cambia el formato. Si antes Milagros se presentaba solo con su guitarra y otros sonidos, quizás de los espectros de su hogar, ahora lo hace en compañía de The Falsos, banda que desde el año pasado lo acompaña en sus presentaciones. Otro cambio: se abandona el sonido lo-fi, que le entregó una extraña y rica aura a su ópera prima, siendo reemplazado por una mejor calidad, una mayor definición que se condice plenamente con la nueva apuesta sonora del canta-autor.
Así, siguiendo el ejemplo de Felipe Cadenasso y Leo Quinteros, el que Fernando Milagros acuñe a una banda para el beneficio de su obra no hace más que engrandecerla. Desde el comienzo, con la suave y lírica ‘Reina japonesa’, se nota un ligera transformación en la forma, sin que ésta afecte a lo que es el fuerte del músico: las líricas, con tonos irreales y oníricas, y su particular voz, comparada con Devendra Banhart pero que bebe mucho de la etapa primitiva de un joven Young.
La dolorosa ‘Elizabeth Fritzl’, inspirada en el triste y doloroso caso de la austriaca violentada por más de dos décadas por su padre (aunque en Chile se han visto estos deleznables sucesos), muestra una de las características más importantes de la creación de Fernando Milagros: su impronta global enraizada en un sonido propio e intrínsicamente nacional. No deja de ser menor que sea en este corte donde se ponga de manifiesto esa condición que, además, se ve engrandecida por los sutiles arranques noise de una guitarra eléctrica, retratando a la perfección la alienante y enfermiza condición del caso.
‘Río’ era una composición que cerraba la anterior placa de Milagros, pero que ahora vuelve y resurge más poderosa y conmovedora, gracias al apoyo de The Falsos. Sublime momento que se acompaña de la juguetona y sencilla ‘Nadadora’, en la que nuevamente Milagros y su banda adoptan sonidos propios, de raigambre popular, para embellecer a la poesía del autor. Y Milagros sigue bebiendo de la herencia de Violeta Parra y agrega a esto, toda la carga emocional de Thom Yorke cuando, en la lacónica y triste ‘El Arrepentido’, exorciza a sus fantasmas en un estremecedor y bello ejercicio musical.
‘Estatua de sal’ también presenta ese aire épico que Milagros ya había presentado en su primer trabajo. Ahora, acompañado por los Falsos, la música se engrandece y acompaña de gran forma el elemento lírico de Milagros, que encuentra su punto cúlmine de comunión en este tema, ubicado precisamente la mitad del cedé.
Distinto es el caso de ‘Vendido’, cuyos sonidos acústicos traen a la memoria lo más selecto y granado de nuestro canto, y una actualización más que pertinente (y necesaria entre tantas burdas definiciones hechas por idiotas que se creen expertos) al sonido local. Las suaves pero presentes líneas de bajo, los teclados, la guitarra arpegiada, todo conduce a la notable y sentida ‘Song for Judas’, que muestra de forma concreta la gran calidad de Milagros como un compositor que, a pesar del inglés con que se canta, comprende a la perfección que la “globalización musical” puede ser un arma a explotar si se utiliza de forma adecuada y, en este caso, de manera impresionante.
La contraposición a esta verdadera joya es la notable ‘Avenida Perú’, donde Milagros y su banda se refugian en sonidos latinoamericanos y construyen una historia que se cuenta entre las joyas más bellas y sencillas de este registro. De la misma forma, ‘Nadie más’ sigue en esta vorágine de belleza lírica y sonora, en otro inspirado corte de “Por su atención gracias”, trabajo que cierra de forma perfecta con otro ejemplo de belleza y calidad: ‘Muerto en Roma’, finalizando con la oscura ‘Song for the sand’.
Superar un debut tan bien recibido no es fácil. Pero aún más complejo es lograr desentrañar el misterio que unos no saben: ¿cómo lograr ser cosmopolita y al mismo tiempo, enriquecer la tradición? ¿De qué forma se puede trasladar el dicho Chile, país de poetas, al formato canción sin que se pierda la fuerza de la lírica?. Fernando Milagros y The Falsos dan todas las respuestas alejados de círculos, definiciones y análisis de iletrados. Son como la ilustración que engalana a este trabajo: un zorro (¿o lobo, quizás?) que recorre grandes páramos solo, dándonos las gracias cuando en realidad somos nosotros los que, sin duda, somos los beneficiarios directos de uno de los discos nacionales de cabecera de este 2009.
Felipe Kraljevich M.