
2012. I.R.S. Records
“Welcome to the Church of Rock and Roll” es el cuarto trabajo de estudio de Foxy Shazam, la banda de Ohio que en 2010 sorprendió con su placa homónima y que hoy está de vuelta con un disco que suena grande y producido hasta el más mínimo detalle. Todo en esta placa es grandilocuente, pomposo y abultado, y las referencias a Queen y The Darkness no son antojadizas, menos si tenemos en cuenta la mano de Justin Hawkins.
Aunque “Welcome to the Church of Rock and Roll” es un disco directo y conciso, con varias canciones que son potenciales singles y que convenientemente fluctúan entre los tres y cuatro minutos, es una placa menos digerible que su antecesora, pues hay que darle un par de pasadas antes de adentrarse en el sonido e interiorizarse con su aura. Y aunque la comparación pueda ser odiosa, su disco anterior, “Foxy Shazam”, presentaba hit tras hit, con los que era fácil dejarse llevar.
Hoy las cosas son un poco diferentes, aunque están claras. Como ya decía, todo parece cuidadosamente estudiado para cumplir: hay riffs y rock & roll, hay soul y gospel, falsetes operáticos, juegos de voces donde la cita a Queen es innegable y hay también temas lentos, algo un tanto inédito para la banda.
Más allá del mal nombre, el track ‘Welcome to the Church of Rock and Roll’, es una excelente canción, una declaración de principios rápida y directa. El sencillo ‘I Like It’ también suma un rock más directo, mientras la banda fantasea con el gran trasero de una mujer de raza negra. ‘Holy Touch’ es lo más parecido a sus trabajos anteriores y es uno de los puntos altos, mientras que ‘Last Chance at Love’ da un giro más pop ochentero y bailable.
‘Forever Together’ es Foxy Shazam en plan balada, bien soul y en gran forma. En esa misma línea surge ‘Freedom’, con un Eric Sean Nally (voz) sentido y casi desgarrado. Puntos altos son ‘I Wanna Be Yours’, con su ritmo machacante y cautivador, y la más rabiosa ‘The Temple’.
Los problemas llegan en cortes como ‘(It's) Too Late Baby’, ‘Wasted Feelings’ o ‘The Streets’, donde las influencias se vuelven demasiado obvias: desde Queen, pasando por Elton John y cómo no, el mismo Hawkins… Hasta George Michael nos puede sonar por ahí y aunque se trata de buenos cortes, puede llegar a molestar un poco.
Foxy Shazam dio un paso adelante en sonido. Quisieron incorporar nuevos elementos y quizás esta placa sea el punto de partida para algo nuevo que pueda consolidarse en una próxima entrega. Sin embargo, en retrospectiva se trata de un álbum que no logra equiparar a sus antecesores, aunque, siendo optimistas, a futuro podríamos verlo como el punto de inflexión en la carrera del grupo. De todas formas, los puntos altos llegan cuando suenan más como ellos mismos que cuando nos llenamos de referencias, citas y guiños.
Rodrigo Carvajal U.