
2012. J&R Records
Joe Bonamassa conoce un solo camino hacia el éxito: el trabajo. Es, con mucha holgura, el músico que más repercusión ha logrado gracias a hechos concretos en toda la industria anglosajona durante los últimos 5 años. No hay semana en que el guitarrista no esté anunciando algún nuevo proyecto/tour/disco y su perseverancia terminó por atraer atención al menos por curiosidad de aquellos que quieren saber qué hace este tipo de apellido curioso y que cierta fracción de los medios (aquella más hermanada con las distintas definiciones de “rock clásico”) han levantado como una de las figuras relevantes del último tiempo.
Este es el cuarto año consecutivo en que Bonamassa publica un álbum de estudio. Tanta actividad no le dio momento al neoyorkino para hacer un alto en el camino y madurar junto a su guitarra. El arquitecto de este ascenso fue Kevin Shirley, quien hizo lo suyo en diversificar la propuesta de Bonamassa pero le robó su identidad. Esa era la misión de “Driving Towards the Daylight”, la de aclararnos de una vez por todas si la reciente trilogía de “John Henry”, “Black Rock” y “Dust Bowl” culminaba su distanciamiento definitivo del blues.
Con su nuevo álbum ya disponible para quien lo quiera escuchar, nos encontramos con que aquí sí se expone quién es Joe Bonamassa en cuanto a lo musical. “Driving Towards the Daylight” es un disco decididamente más bluesero pero que suena tan saturado y robusto como sus últimas tres producciones solistas. Hay que dejar de pedirle la crudeza y desolación propias del estilo a quien ya no pretende volver a eso, al menos con Shirley de productor.
Qué más bluesero que rescatar composiciones de Robert Johnson, Howlin’ Wolf y Willie Dixon. La moderna toma de ‘Stones in My Passway’ y las más fieles ‘Who’s Been Talking’ y ‘I Got All You Need’ son pasajes destacados en la brillante primera mitad de la placa.
Hay un detalle nada despreciable en los músicos que acompañan a Bonamassa en este intento. El americano dijo adiós a su banda estable para esta ocasión y reclutó, entre otros, a Brad Whitford (que está presente en 7 de 11 temas) como guitarrista. Aunque quizás el mayor aporte no lo haga él, sino Arlan Schierbaum, quien luce en el teclado y aporta la cuota de alma que un sonido tan a tope podía olvidar (‘New Coat of Paint’ es una clase magistral de aquello).
‘A Place in My Heart’ es un blues de esos que se desangran solos, aunque inexplicablemente en la mitad de la pista asoman una serie de instrumentos de viento que ratifican lo que ya sugerimos: para la dupla Bonamassa-Shirley mientras más grande suene todo, mejor. Lo mismo ocurre en ‘Too Much Ain’t Enough Love’, original de Jim Barnes y que tiene al propio australiano quebrantando la vibra que predomina en casi todo el álbum con sus excesos vocales.
Como compositor, Bonamassa parece haberse estacionado en esa veta cancionera dura, algo ochentosa y adulta. ‘Dislocated Boy’ es un buen corte y ‘Driving Towards the Daylight’ es un clásico instantáneo; sin embargo, se extraña esa inocencia que asoma en la esencia de la contagiosa ‘Heavenly Soul’ pero que también tropieza con su sobre-instrumentación.
“Driving Towards the Daylight” sí es un gran trabajo. Como casi todos los que Bonamassa hizo con Shirley. Su material es más sólido que nunca – lo que le hace merecedor de varias escuchas de placer – pero en la fineza de los detalles se hace la diferencia: este pudo ser ‘el’ disco de Joe Bonamassa, su oferta definitiva. Estuvo cerca. Por muy cliché que suene, a veces “menos es más”.
Juan Ignacio Cornejo K.
| Sección | Banda | Contenido relacionado |
|---|---|---|
| Articulos | JOE BONAMASSA: EN DIRECTO DESDE NUEVA YORK | |
| Cdaxis | BLACK COUNTRY COMMUNION | Afterglow |
| Dvdaxis | BLACK COUNTRY COMMUNION | Live Over Europe |
| Noticia | JOE BONAMASSA VENDRá A CHILE EN AGOSTO |