2001. Metal BladeKing's X vuelve al ruedo, luego de ese gran -y subvalorado- álbum llamado "Please Come Home Mr. Bulbous". El trío sigue en su imparable racha de productividad, independiente de los proyectos personales que sus miembros, especialmente el guitarrista/vocalista Ty Tabor, han emprendido estos últimos años. Con esto se puede entender la primera gran verdad de "Manic Moonlight"; se trata de un disco íntegramente cantado por el bajista Doug Pinnick, algo que había sucedido hace un tiempo también, a la altura de esa gran otra placa de 1992, titulada Dogman. Así que nada de elucubrar problemas en la balanza de poder y supremacía en King´s X, ya que Ty Tabor esta vez se hace cargo de la producción y la mezcla, mientras que la autoría de los 9 temas que conforman esta placa es responsabilidad de los tres, incluyendo al destacado baterista Jerry Gaskill. Las cosas nunca han sido muy diferentes en King's X, desde aquel 1988 en que partieron con el "Out Of The Silent Planet", sin embargo se han dado maña para ejercitar creatividad rigurosa, rock lleno de melodía, una esencia algo funky y ciertos matices que los emparentan con la gran familia del rock progresivo.
Toda la tecnología que no se escuchaba en el anterior disco arranca desde el comienzo de "Manic Moonlight", pero no se asusten... es solo el uso de loops y bases electrónicas en la rítmica, manteniendo a la banda muy controlada en el primer corte, un funky titulado 'Believe' y en general lo que será la tónica de todo el resto del disco. Las armonías melódicas están aquí para decir que la canción sigue siendo la misma y que los melómanos seguirán admirando a esta agrupación; cosa que quedó establecida en el conteo de los 100 grupos más importantes del hard rock de todos los tiempos puesto al aire por VH-1 el año pasado, en que increíblemente se veía a personajes como Gene Simmons de Kiss, Jeff Ament de Pearl Jam, Vernon Reid de Living Colour y el ícono de la guitarra Ritchie Blackmore refiriéndose a King's X como una banda seminal en su estilo, tres tipos demasiado talentosos como para poder creerlo y en definitiva un grupo de individualidades que han influenciado a más rockeros-músicos de los '90 de lo que la gente podría creer.
Mucho de lo de la afinación en Re (Drop Tuning), la marca más típica del rock de los '90 la registró King's X en Texas, incluso antes de denominarse como tales. También el asunto multirracial, Pinnick v/s Tabor, la mitología de su credo cristiano y grandes álbumes como Ear Candy, Gretchen... y Faith, Hope Love. Todo eso y más es King's X. El disco sigue con otra entrada de loop electrónico para un tema bastante oscuro llamado 'Manic Moonlight', algo que guarda relación con la creación de ambientes más melancólicos del grupo en estos últimos 5 años. Si la primera era funky, esta es algo funeraria... no obstante bella. El tercer track 'Yeah' viene gatillado por el bajo de Doug y carece de una letra muy elaborada pero gana en groove, es como no puedes decir Yeah si estas triste. Un tema simple y al grano, que termina siendo agresivo sobre todo en su lírica, me parece como un jam improvisado de estos tres músicos para hacer una canción de odio. ¿Odio? ¿en King's X? Raro.
Las cosas vuelven a emparentarse con la partida que fue 'Believe' gracias al gran y beatlesco tema 'False Alarm', ambos cortes recuerdan la onda de la placa "Ear Candy" y por supuesto se podrían ofrecer ambas para la promoción radial. En todo caso el aura de "Manic Moonlight" es más tranquila, algo suave si quieren compararlo directamente con el anterior Please Come Home. ¿Saben? El aire cuasi country/beatles de este tema me hace pensar en Tom Petty. Así de simples son algunas de las nuevas composiciones, canciones y melodía en definitiva. Ah! Y otra cosa: aunque Ty Tabor no esté cantando se escucha igualmente por todas partes del álbum. Con unos bongoes gatillados de una máquina arranca otra algo densa -'Static'-, tanto que se la podrían haber prestado a Depeche Mode en su nuevo Exciter. A estos temas King's x le llama "la parte más progresiva y aventurada" de Manic Moonlight, aún siendo cantables no se puede negar que requieren de un oído de fan, o de un tipo al que le gustan las cosas experimentales.
Nada de raro que llegue un track como 'Skeptical Winds', muy en la onda de Masters of Reality, la banda de Chris Goss, una canción que -inédito- es más hablada (rapeada? Uummh..) que cantada, base funky de nuevo a la Jimi Hendrix y gran labor en la rítmica de Jerry Gaskill. A estas alturas me queda claro que este álbum no fue tan cerebral y preconcebido como el "Please Come Home...", fue definitivamente improvisado. Nunca ha sido fácil categorizar a King's X y menos ahora en que rescatan algunas cosas de su pasado, 12 años recorridos en un mundo musical siempre cambiante. Este track sería el único en que no podrías deducir que se trata de King's X, ya que al hablar de estos texanos es casi como citar una marca sónica registrada.
'The Other Side' parte igual que casi todas las demás, con una batería electrónica, una base más de metrónomo para introducir un tema muy a la Stone Temple Pilots, potente pero frágil al mismo tiempo. No podemos siquiera al escuchar una canción tan "moderna" que King's X lo haga a propósito, si siempre han hecho cosas por el estilo. Sin ir más lejos, en esta última década líderes del rock con ganchos pop, también en la creación de atmósferas y peso de hard funky rock. El único detalle es que siendo este su noveno disco parece que se estuvieran despidiendo, no es que suenen cansados sino algo intimistas e incluso tristes. 'Vegetable' es notable, dolida de corazón en el coro y en su entrega vocal, funk y dinámica, otro seguro single de promoción.
Es preciso hacer notar que el groove setentero es más referente de la banda del ex Deep Purple Glenn Hughes, Trapeze, que de Parliament Funkadelic, aunque la conjunción de términos como Funk y Psicodélico tienen sentido con King's X, obvio con la gran guitarra solista de Ty Tabor quién evidentemente está improvisando en este track. Considerando que Water Ceremony es un chiste malo y no una canción, el "Manic Moonlight" cierra con 'Jenna', un tema que recuerda más al pasado más reciente de la agrupación, un sonido que los emparenta con STP, Foo Fighters o Eleven para tal caso y el neo grunge en general. Creo que es la gran canción del disco 2001, sin desmerecer las otras. No puedo decir que sea un disco esencial, por momentos puedo llegar a pensar que es un poco flojo y lento en su marcha hacia el gran norte de la banda: Rockear... bueno, aún lo hacen. Son King's X y también -lo sabemos- han pasado por sus depresiones maniacas, por tanto ahora parecen super controlados, como temiendo perder el control. Lo que me preocupa es el elemento que se lee entre líneas, "lo sombrío".
Alfredo Lewin