Home > Cdaxis > P > PEARL JAM

1 Comentarios

PEARL JAM

Backspacer

2009. Universal

Qué caso más especial. Dos décadas llevan haciendo música juntos, y año a año, episodio a episodio, cada vez cuesta más entender porqué Pearl Jam genera lo que genera. No lo digo condescendientemente; es, simplemente, difícil de comprender el contradictorio lazo entre el histórico quinteto de Seattle y el mundo. Criticados de oportunistas cuando en 1993 eran la banda de rock más grande del planeta; prácticamente dados de baja en los años que hicieron algunas de las mejores canciones de su historia (entre “Yield” y “Riot Act”); y colocados en un altar cuando, por algún extraño fenómeno, todos se percataron que a mediados de esta década, ellos seguían vivos, sin haber sacrificado nunca su integridad ni haber perdido ni una gota de talento.

Así las cosas, la llegada de “Backspacer” los tiene, otra vez, en la cresta de la ola, y convertidos en auténticos íconos. Por lo mismo, el LP tiene a todos brindándoles una ovación de pie. ¿Merecida? Vamos paso a paso. Uno de los factores que más entusiasmaron a los incondicionales fans de Pearl Jam en el periodo de elaboración del disco fue el regreso de Brendan O’Brien a las funciones de producción. Esto no sucedía desde “Yield”, una placa que hasta el día de hoy sigue siendo, a mi entender, el hito discográfico elemental en la trayectoria de PJ. Desde esa perspectiva entonces, la función de O’Brien alcanzaba insospechada importancia.

Independientemente de cuánto y cómo pueda sumar él al proceso creativo de una banda con cinco compositores, el parámetro para medir su valor está en el sonido. Ahí, “Backspacer” flaquea groseramente. Desde hace 15 años, Pearl Jam es un combo sonoro de tres guitarras, cada una bien distinguible de la otra, lo cual les permitía jugar y generar maravillosos intercambios de roles y rasgueos, especialmente entre Mike McCready y Stone Gossard, lo cual los convirtió en un tándem difícil de igualar para sus compañeros de generación. Ahora, salvo un par de excepciones, esto no ocurre. Si a eso le sumamos el nuevo sonido de la batería de Matt Cameron, un poco más seco y menos profundo que antaño, nos encontramos con que, al menos en términos auditivos, el grupo pierde una dimensión. Esto no quiere decir que las canciones puedan empeorar; simplemente, como dicen los gringos, “there’s nothing more than meets the eye”, lo cual hace la escucha bastante menos interesante.

Vamos ahora a la música. Por fortuna, como lo señalé, las canciones (en su rol más básico) no se ven afectadas por cómo Pearl Jam suene. ‘Gonna See My Friend’ está ahí para ratificarlo. Es, y creo no exagerar, la mejor apertura rockera que se han despachado desde ‘Last Exit’ en 1994. La voz de Eddie Vedder te come vivo y no deja de sorprender. Qué garganta, cuánta vitalidad, qué capacidad interpretativa. Un temazo que te derrumba en cosa de segundos.

La misma polenta rockera vuelve a desencajar la mandíbula en la alucinante ‘Got Some’. Cuánta melodía, qué excelente ascenso hacia el coro. Jeff Ament nos ofrece una de sus más avasalladoras composiciones, y en parte es por su propio trabajo más el de Cameron en la base rítmica. No es fácil quitársela de la cabeza, con su invasiva oferta adrenalínica. Con este arranque, es como para ponerse el cinturón de seguridad antes de seguir con el disco.

Pero poco a poco vamos encontrando nuevos matices. Si bien las dos canciones iniciales rockean con categoría, no podemos describirlas como “furiosas”, que era un calificativo que bien cabía en varias de las piezas de su también guitarrero trabajo anterior. Esa especie de nuevo estado de ánimo, más optimista, es llevado al extremo por ‘The Fixer’. No es esta la primera vez que nos topamos con este tipo de melodías luminosas en el catálogo de PJ; ya habían pasado ‘Down’ o ‘Marker in the Sand’, por citar un par de ejemplos. Lo que no había sucedido es que la fórmula se haya redondeado tanto: ‘The Fixer’ es una canción pop, amigable, de esas que nadie les hubiese permitido hace cinco o 10 años atrás, pero que funciona. A lo mejor esos “ye ye ye” y “aaah ah ah” del comienzo estén demás, quien sabe, pero es innegable que el tema es pegajoso, y que aunque no lo quiera, es fácil de ponerse a cantar con él.

Llegamos a un track ya menor en la comparación, ‘Johnny Guitar’, que parece la fórmula tradicional del grupo, con su propio ritmo. Sin embargo, le falta consistencia: comienza muy débil y sólo al final alcanza alto vuelo. De este mal no sufre ‘Just Breathe’, la hermosísima balada que suena sacada de “Into the Wild”, y cuya belleza conmueve. Era todo un reto el ver cómo un tema del estilo solista de Vedder funcionaría con una banda entera de apoyo, y, particularmente gracias al bajo de Ament, el resultado final es gratificante. Emotiva y delicada, por tres minutos y medio te detiene la respiración.

‘Amongst the Waves’ tiene ese heroísmo propio de una canción que comienza muy tímida, y se levanta, justamente como una ola, llegando al primer solo de guitarra con todas sus letras en el disco, en que McCready demuestra todo su valor. Una canción llena de fuerza interna, aunque podría haber dado más; queda la sensación de que podía llegar mucho más “allá”, y eso le juega en contra.

Ya habiendo pasado a la segunda mitad del disco, llegamos a dos de las mejores composiciones de “Backspacer”. En ‘Unthought Known’ por fin reconocemos la guitarra de Vedder, dando inicio a un tema cuya melodía está salida de otro mundo. Es de esas joyitas que no ocultan su pretensión de convertirse en un himno, y que uno se imagina en un gran estadio. Se eleva, se eleva, con pianos, guitarras, y un canto inspirado de Eddie. Soberbia.

La otra es ‘Supersonic’, obra y gracia de Gossard, con su riff prestado de ‘Mankind’ (también de Stone, de “No Code”, 1996), y en que el mismo guitarrista saca al Ron Asheton que siempre ha llevado dentro y que tan poco brillo le saca. Es un huracán, con muchísima energía, con Vedder a cargo de un coro que rejuvenece el espíritu de cualquiera.

Muy distinta es ‘Speed of Sound’, que representa la plena adultez del conjunto, con toda su elegancia y clase. Es el link entre Pearl Jam y Bruce Springsteen, esa tendencia a la inmortalidad cancionero americana. Quizás si su gran defecto es que le falta un poco de aire, y si bien sale adelante, por instantes pareciera que se ahoga a si misma.

Con ‘Force of Nature’, aplaudimos a la estrella de “Pearl Jam” en el 2006 (con ‘Marker in the Sand’, ‘Come Back’ e ‘Inside Job’), y que aquí vuelve a firmar una de las canciones más grande del álbum: Mike McCready, un autor que brilla con luz propia. Y, a su manera, es un tema que engalana el disco: retoma ese elemento, de hacer canciones que fuesen un desafío para sí mismos, cuya ausencia pena un poco en “Backspacer”.

El cierre llega con la densa y triste ‘The End’, con cuerdas, que incrementan el dramatismo, pero que va contra la corriente de todo el disco. Trata de apelar a un elemento emocional el cual no aparece muy seguido aquí, y que más encima, termina de manera muy abrupta, sorpresiva, y que le hace un flaco favor a la placa. Es una buena canción, pero un mal final. Toda una contradicción, que deja un extraño sabor al final de estos casi 37 minutos de nueva música.

A la larga, “Backspacer” es un disco fácil de escuchar, liviano, incluso entretenido (por no decir alegre), y por eso la radio y el oído masivo lo aman. Si eso para alguno significa un gran álbum, OK. Mas este trabajo carece de algunos de los rasgos característicos que hicieron a Pearl Jam todo lo grande que es. Eso es muy raro, y con lo que cuesta lidiar.

Al menos la mitad de las nuevas canciones están a la altura de lo mejor que el grupo ha hecho en su carrera, es cierto. Pero en la globalidad, queda corto para enfrentarse cara a cara con lo que, musicalmente, habían ofrecido en toda esta década, incluyendo el a veces menospreciado “Binaural”. Es, finalmente, una placa que el oído agradece a la primera pasada… aunque a la segunda, el saborcillo comienza a desvanecerse. Y eso no había pasado con Pearl Jam nunca antes.

Juan Ignacio Cornejo K.
Sección Banda Contenido relacionado
Articulos 1996: AñO DE INFLEXIóN Alice in Chains, Stone Temple Pilots, Soundgarden y otros ponían fin a su primera era
Biografia VEDDER, EDDIE
Cdaxis PEARL JAM PJ20
Dvdaxis VARIOS ARTISTAS B. School Benefit – 25th Anniversary Edition
Entrevista LUCYBELL For Export
Noticia STONE GOSSARD PRESENTA CUARTO AVANCE 2013
Live Review PEARL JAM EN LOLLAPALOOZA CHILE 2013 Cancionero incombustible
+ Relacionados

Nombre


*Requerido

Email


*Requerido (No será publicado)


   
Live Reviews »

Utiliza las últimas versiones de los navegadores Firefox | Chrome | iexplorer para una mejor experiencia en la web.