2001. EmiDe seguro éste es un buen álbum, porque lo mejor de Smashing Pumpkins se vende solo, el puro "Melloncollie and The Infinite Sadness" es una obra maestra de los '90, no precisamente puros grandes éxitos sino que grandes canciones, un disco doble que marcó época y que en más de dos horas tenía muy poco material descartable. No muchos pueden decir eso, aparte de lo prolífico que Billy Corgan siempre ha sido, el tipo es un genio. O lo era en Smashing Pumpkins, agrupación en la que militó por más de 10 años y en que por momentos tuvo roces serios con sus compañeros por llevar la batuta al punto que se rumoreaba que en el Siamise Dream, había tocado todos los instrumentos, excepto la batería. Llamarle manzanas podridas a los grandes éxitos es una buena manera de decir que ya pasó la estación de las frutas -cuando las calabazas o manzanas estaban frescas. Cuando así fue, Smashing Pumpkins tuvo hit tras hit, como son todos los temas del disco 1, partiendo por el inolvidable y bombásticamente heavy ataque de guitarras de 'Siva' y 'Rhinocerous' del gran disco "Gish". Sorpresivamente incluyen un tema tan ácido y psicodélico como 'Drown', que cada vez que lo escucho me recuerda lo mucho que Pumpkins tenían de ese "no se qué" de los Floyd.
Este es un disco que debes tener, incluso (por lo del disco 2) con más descartes y rarezas -¿pensaban que ya habíamos tenido suficiente con la caja "The Aeroplane Flies High?"- si tienes toda la discografía oficial y hasta la no oficialmente representada por su sello, como el caso del "Machina II". ¿Por qué? Por el librito que incluye el disco, que es un hermoso y valioso collage de fotos y postales de diferentes épocas de la banda. Ahora si no te has interiorizado en la música de Corgan, te puedes llevar una sorpresa, este tipo (el autor exclusivo de prácticamente todo) estiró el elástico del rock alternativo hasta donde no se pudo creer, haciendo hard/heavy rock, punk y post punk, alternative y art rock, e incluso en períodos más "pop sintetizado" como el del 'Ava Adore', siempre fue rock. No dudo en decir que si los Pumpkins hubieran seguido esa racha que no los vio parar hasta 1997, no habrían dejado lugar ni para que pensáramos en Radiohead. En todo caso, los Pumpkins cubrían de igual y sutil forma el punk de Fugazi o Bad Brains, con el pop-rock de The Cure y Depeche Mode o el gótico frontal de Bauhaus.
Este doble disco se puede quedar alojado en tu equipo por un largo tiempo, muchas canciones pueden gatillar recuerdos fuertes en ti; videos, todos con mucha personalidad y que finalmente vieron a un Corgan calvo, exhibiendo una grandeza y actitud de maestro zen. Y ojo que más que destacar el "Judas O", simplemente quiero realzar las cualidades de un disco que se agradece, "Greatest Hits", rara cosa para un grupo que reinventó el (sub) género del llamado Alternative rock de los '90; pero sólo recuerden que igualmente disfrutamos (por lo cómodo) el "A Sides" de Soudgarden y el "Who Cares a Lot" de Faith No More. Grupos que ya no existen y que cierran su historia con un broche, sólido y hasta podría decirse elegante. El legado llegó a un final abrupto el 2000, aunque venía anunciado desde 1999; nunca la crónica (este par de discos) de una muerte había sido tan anunciada y Corgan, de nuevo, sorprendió -para lo que realmente importa- con un par de temas 2000, que no son precisamente el raspado de la olla, me refiero a 'Real Love' y especialmente a la bellísima 'Untitled'.
En "Judas O" todos los temas de verdad inéditos vienen marcados en rojo, ya que también se incluyen lados B que eran relativamente conocidos, cosa que me volvió a recordar cuan bueno, aunque algo denso, era el disco "Pises Iscariot". En "Judas O" encuentran 10 canciones nuevas, lo que no es poco aunque me encantaría que probaran con material -de audio y visual- muy interesante que se encuentra en "Earphoria" y "Viewphoria" respectivamente. Los Pumpkins te llevan con esta colección a ese par de mundos que tan bien sabían recrear, el del borde de la locura mental y el de la melodía que te adormece como una canción de cuna, o un Valium si prefieres. A eso me refería antes con una suerte de elástico, que se estira desde la sutileza del piano hasta el taladro de la guitarra sabática, difícil creer y esta antología ni siquiera alcanza a dar cuenta de todo ello, un rango tan amplio de talento y emoción. Siguiendo el concepto del inolvidable (al menos para mi) "Mellon Collie", este doble disco se podría haber llamado Farewell and Goodnight.
Te aseguro al menos que no perderás un peso de lo que inviertas en este álbum y ojalá puedas conseguir la versión doble, porque hasta donde tengo entendido, el primer prensaje de este CD era doble o sea edición limitada, lo demás será sólo las verdaderas y únicas Manzanas Podridas. Si, ya sé (igual que Pink Floyd y su reciente Echoes) tu dirás: "Que lata, sólo 16 temas -las calabazas caladas- califican en la categoría hit... habiendo tanta otra canción buena". Bueno, así es y siempre ha sido así, la industria lo quiere así, siendo una espectacular forma de cerrar con obligaciones contractuales, y el gran público también quiere píldoras fáciles de digerir. Es un álbum en el que puedes elegir y se agradece que se incluyan temas de ese disco póstumo, publicado solo en Internet llamado "Machina 2". La colección definitiva con un par de sorpresas en el segundo volumen, como lo son 'Believe' del guitarrista James Iha y ese chiste/en serio llamado 'Rock On'... Las únicas dos, de 34 canciones que no le pertenecen al gurú Corgan. Grandes los Pumpkins forever... y que no les vaya a ocurrir volver a reformarse, como que ya todo se pudrió... ya fue ¿no creen?
Alfredo Lewin