
2012. Mercury
The Gaslight Anthem es una de esas bandas que gusta de jugar en el terreno de la realidad. Esta cualidad los pone inevitablemente en sintonía con las vivencias en primera persona. No por nada, la mayoría de sus líricas están escritas en tal modalidad, siempre con un “tú” entre ceja y ceja (estilo que con “Handwritten” se potencia, siendo esta una especie de carta musicalizada).
Brian Fallon, líder de The Gaslight Anthem, enfrentó el proceso de composición y promoción de “American Slang” acomodándose al cambio de folio, dejando atrás al veinteañero para asumir la madurez de los 30 años. En aquel instante decidió postergar cualquier sacudón y lo que escuchamos aquel 2010 en el tercer LP del grupo se movía con comodidad por el reconocible terreno sónico y musical ofertado en el revelador “The 59 Sound”.
Tiempo pasó y hoy Fallon ya no tiene la urgencia de los 20 años. Todo lo contrario. Los de Nueva Jersey lanzan “Handwritten” necesitados de una evolución. Para esto reclutaron a un perillero experto en llevar guitarras a las masas (Brendan O’Brien), el cual debía guiarlos en el constante ascenso que han venido sosteniendo en los últimos años.
En el ejercicio por construir canciones que sean válidas en cualquier época, el cuarteto intervino su fórmula ya reconocible y fue por “algo más”. El resultado final son cortes que en su mayoría carecen de la inmediatez de sus dos placas anteriores, que exigen un par de pasadas extra para arrojar un resultado que por fortuna es bastante convincente, mas no excitante (en lo que a "espíritu adolescente" de refiere).
Los momentos que uno quiere abrazar y no soltar más aquí son pocos. El fantástico single ‘”45’ es uno de ellos. ‘Mullholland Drive’ parece una adictiva prolongación de “American Slang”. Inesperadamente, el mejor corte desprendido de “Handwritten” es un oscuro mid-tempo titulado ‘Too Much Blood’, que parece sacado de otra banda, llevando a Fallon a un inexplorado terreno de versatilidad vocal.
El resto se mueve en ejercicios menos explosivos que demoran un poco más en convencer. No hay que ser un melómano para notar que Tom Petty se esconde tras la excelente ‘Keepsake’. ‘Mae’ es una buena balada, naturalmente épica, gancho perfecto para el cierre de la acústica ‘The National Anthem’.
A veces se abusa de los “ooh ooh” y estímulos no verbales, efecto que puede distraer de lo sólido que es lo que aquí se presenta. “Handwritten” es un disco que te hace buena compañía y eso sea posiblemente suficiente como para ir acercando nuevos curiosos.
En The Gaslight Anthem no hay temores en reconocer que quieren ser una banda tan grande como sea posible. Tienen los ingredientes, pero ellos son un claro ejemplo de cuánto cuesta a los nuevos nombres trepar hacia las grandes ligas frente al océano de nostalgia que poco a poco empieza perder la gracia. Este es uno de los nuevos referentes que debiese mover montañas en el corto plazo. “Handwritten” no es la consolidación, sino que les muestra acomodándose a su propio futuro. Tiene sentido.
Juan Ignacio Cornejo K.
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