
2011. Merge
Unión de talentos que puede pasar perfectamente desapercibida para el mainstream. De las bandas Sleater-Kinney, Helium y The Minders nace Wild Flag, un cuarteto de chicas que quizás están en la búsqueda de algo que no consiguieron con sus agrupaciones anteriores, donde el indie pueda desarrollarse de una forma mucho más fresca y con la experiencia que dan los años de circo.
A un año de su formación llega este debut homónimo, el cual se transforma en un prometedor documento hecho por mujeres que definitivamente vienen de vuelta: las vocalistas y guitarristas Carrie Brownstein y Mary Timony, Rebecca Cole en teclados y Janet Weiss en batería. El bajo no existe y eso ni siquiera se percibe, lo que es un gran logro. Y es que se nota que saben exactamente lo que tienen que hacer.
Aquí convive una buena mezcla entre Television, Sonic Youth y Patti Smith. Considerando que la química no se puede forzar, lo que se escucha salir de los audífonos es un verdadero triunfo. En ‘Glass Tambourine’ crean diversas atmósferas, sonando angelicales o más rockeras cuando es necesario. ‘Black Tiles’ es una invitación abierta a un lugar de mucha calidez sónica proporcionada principalmente por las guitarras. En la más épica y variada ‘Racehorse’ (con una letra muy sugerente), hay una gran mezcla entre el lado experimental y urgente de la banda.
El comienzo es probablemente lo mejor del álbum. ‘Romance’ es juguetona, con guitarras a lo Sonic Youth, y buenas armonías que incluyen la recurrente frase “el sonido es la sangre entre tú y yo”. Pero los momentos memorables no terminan allí. ‘Boom’ es puro punk/pop a lo Patti Smith y ‘Short Version’ es tan adictiva como cualquiera del primer disco de otra buena banda conformada por chicas, The Like.
Este es un disco que pide a gritos ser reproducido en vivo. Acá hay una gran celebración La razón es simple: poder hacer música por el placer de hacerla y sin ningún tipo de prejuicios. Ideal para disfrutar, mover los pies y perder un poco el control. Si Wild Flag sigue haciendo bien las cosas, podría transformarse en un esencial dentro de nuestra colección de discos.
Jaime Meneses J.