Pangea Vol. 1

Camila Moreno

2019. Pangea

Luego de dos años de haberse registrado, el primer volumen de “Pangea”, este gran proyecto multimedial que Camila Moreno lidera, finalmente ve la luz en las plataformas digitales. Este primer apronte a “Pangea” corresponde a parte del repertorio que la música enseñó en el recital del Teatro Oriente celebrado a inicios de 2017, en el que la compositora –junto a notables invitados– celebró una catártica puesta en escena en la que ya se anunciaba este gran concepto unificador. ¿No es eso Pangea? ¿No es el nombre que recibieron los continentes unificados, antes de que siquiera se acuñara el término “continentes” en este planeta?

En dos años, pasaron varias cosas (y más, si consideramos el periodo final del tremendo “Mala Madre”). Conciertos de despedida, resurrección de viejos proyectos, canciones, documentales. Al final, “Pangea”, este meta universo tan de Camila Moreno –dudo que otro artista chileno de su generación se atreva a algo así de enorme– parece tan fragmentado, con tanto estímulo, que desvía, en parte, el foco de sus volúmenes.

Por ejemplo, mientras hablamos de este primer volumen, este disco en vivo que refleja esa sobrecogedora y feroz presentación en el recinto de la comuna de Providencia, también podríamos mencionar que en la quinceava edición del festival de cine y documentales musicales In Edit, se estrenará justamente el registro audiovisual que retrata el proceso de “Pangea”. ¿Será a eso a lo que se refería la compositora cuando, en el fin del ciclo de “Mala Madre”, decía que las obras crecían por sí mismas, casi sin control?

Mientras respondemos a estas preguntas, nos quedamos con las fotografías musicales que deja este primer apronte de “Pangea”. Se trata de Camila Moreno en un hábitat salvaje; por momentos, calmo –esa tensa calma antes de la tormenta– y que se refleja en el inicio lisérgico de ‘Tu mamá te mató’ y que parece bajar los beats en la colaboración con Natisú, en ‘Raptado’, hasta que lentamente, dentro del tema, las cosas van acelerando su tranco, un poco adelantando lo que viene, aunque primero venga ‘Piedad’, uno de esos cortes que parece una relectura del último Radiohead, pasado por el filtro de la cantautora.

Otras interesantes postales musicales presentes en el volumen 1 de “Pangea” tienen que ver con sus momentos más energéticos. La frenética visión de ‘Libres y estúpidos’ o la transformación de ‘Millones’ de canción de protesta en clave folk a himno de batalla feminista –con el notable y poderoso aporte de Natalia Valdebenito– son un reflejo de los tiempos: de la “inocencia” (si es que ese término es posible utilizarlo) perdida a la toma de la calle, de los espacios públicos, en un momento en que ya había (y aún hay) que decir basta. Por algo, la voz de la comediante pasa por un megáfono: esto es protesta pura y cruda, no un grito aislado.

Como en la misma discografía de Camila Moreno, hay momentos en que la artista también se recoge. La versión de ‘Panal’ es una muestra de ese mundo interior en el que la música transita libre. Ese mismo que aparece, aunque en una versión más “Radiohead”, si se quiere, en ‘Máquinas sin Dios’, otro de los momentos cumbres de este disco en vivo. Y quizás, el punto de inflexión más sublime aparece con ‘Te quise’, una de las grandes composiciones de la artista.

Los mundos a descubrir de Camila Moreno son infinitos. Desde sus referencias musicales a su propia manera de abordar la canción, la compositora va desgranando cada una de sus facetas en este potente y –a veces– conmovedor registro en vivo. Incluso su cierre, con ‘Ojos azules’, ratifica esa idea: que Camila Moreno es una fuerza única, más allá si es de tu agrado o no. Se trata de una artista que no tiene miedos, que va adelante con todo, tal y como mencionó ella misma hace unos años a un medio. Y eso se refleja en el portentoso primer apronte de su colosal “Pangea”.

Orlando Matamoros B.





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