Cecilia: La canción que nunca calla

La carrera de Cecilia Pantoja Levi empez� desde muy adolescente. Primero con Los de Tom�, un grupo sin mayor popularidad, pero cuya experiencia le sirvi� para darse a conocer. A principios de los 60 ya estaba grabando su primer sencillo como solista �el tango �Uno de tantos� y el rock n roll �I wanna live�� de la mano del director art�stico de EMI Ode�n, Rub�n Nouzeilles. Desde ah�, no pas� mucho tiempo para llegar a la cima de la  m�sica pop nacional: su estilo atrevido, su insuperable voz y su personalidad avasalladora, la convirtieron en una cantante empoderada que incluso hizo amistad con la otra matriarca art�stica, Violeta Parra. A sus 75 a�os, sigue siendo referente para todas las artistas mujeres, aunque su �ltimo disco editado sea de 1970. �No hace mucho�, bromea desde el pasillo de la casa en La Cisterna en donde est� alojando desde su �ltima hospitalizaci�n, ante la pregunta de su amiga y m�nager, Yasm�n Bau.

Como quien acaricia un piano, Cecilia canta bajo sobre los arreglos de sus canciones. Eran pasadas las 8 de la tarde en el Club H�pico, y sigilosa pero compenetrada en su performance, acompa�ada de Denisse Malebr�n, pimpone� las palabras de la intro de la cl�sica �Ba�o de mar a medianoche�. Noche, playa, brisa, penas. Ah�, en pleno atardecer estival, se sinti� la fuerza de su interpretaci�n, a pesar que ya no puede recorrer el escenario con la elocuencia de anta�o tirando besos de taquito, ni menos su voz es la de esa veintea�era que dejaba boquiabiertos a todos. El p�blico joven, unos siete metros m�s abajo, se enciende cuando estalla la primera estrofa. Graban, bailan, cantan. Lloran. �lvaro Espa�a �l�der de Fiskales Ad-Hok�, solo atina a decir �Cecilia es la m�s punk de todas�. Ella, en las alturas, sigue siendo gigante sobre el escenario. La muchacha de Tom� que s�lo so�aba con cantar, hoy es una de nuestras artistas fundamentales de la patria. �Mi m�sica es la que llega fuerte y siempre la transmito desde lo m�s profundo de mi coraz�n. Eso llega. Hay que ser muy verdadera, muy abierta. Eso creo que provoca el llanto espont�neo de la gente como se dio en La Cumbre y en el Caupolic�n. Es maravilloso y me motiva bastante. Pero me confunde, tambi�n. Me conmueve, y pido a Dios que me de fuerzas para salir adelante. Y paren un poco el llanto, mejor me disfrutan�.

Cecilia no ha abandonado los escenarios. Es m�s, sus �ltimas presentaciones han sido triunfantes, como en la ya mencionada edici�n pasada de la Cumbre del Rock, y un show hace tan solo unas semanas en el Teatro Caupolic�n. Su tono de voz es susurrante, dolido, pero nunca quebrado. �Me tengo que cuidar para no caer otra vez con este principio de neumon�a que me altera mucho, aunque no me ha perjudicado las cuerdas vocales. �Incre�ble!�, comenta con aire de triunfo y vanidad, como quien gambetea el paso del tiempo con estoicismo. �Ni cagando me muero todav�a�, recuerda haberle dicho a los m�dicos en una crisis respiratoria que la aquej� a mediados del 2016, y en donde se encendieron las alarmas por su estado de salud. Desde aquella vez, ha sufrido nuevos y m�s recurrentes episodios problem�ticos, el �ltimo el pasado septiembre, en San Antonio, donde se encontraba descansando. �Ah� cloti�, confiesa.

La forma que ha encontrado el staff de la cantante para seguir perpetuando su legado es el lanzamiento de un nuevo disco en vinilo. �Cecilia, La Incomparable. 60 A�os Art�sticos�, es un compilatorio con cl�sicos de su repertorio que incluye hasta �Muchacha triste y solitaria�, su primera canci�n grabada con Los de Tom�, entre otros �xitos incombustibles como �Un compromiso� o �Aleluya�. �Lo escuch� y encontr� que est� muy bien hecha la masterizaci�n doble que hicieron (Jean Herrera). Todas las canciones en un primer plano, y todo m�s destacado que en mis primeros discos�, dice mientras contempla el arte del vinilo, con un dise�o ilustrado de uno de sus retratos de joven, en tonos p�rpuras, realizado por Claudio Bau. La int�rprete de �Dilo calladito� recuerda que fue en 1970 la �ltima vez que edit� un �lbum en vinilo de 12�. ��Fue un boom! Empez� a crecer y crecer hasta que vino el golpe, ah� jodimos�. Con orgullo, menciona tambi�n que es en ese disco donde realiz� un cruce improbable en nuestra m�sica pop, grabando �Gracias a la vida� de Violeta Parra y �Plegaria a un Labrador� de V�ctor Jara. Primer y �ltimo track, respectivamente. Folclore, Nueva Canci�n, baroque pop y rock sinf�nico fusionados y grabados gracias a la ayuda del maestro Valent�n Trujillo. �Eso lo hice directo, con 45 m�sicos en el estudio de grabaci�n. Muy bonita esa experiencia�. En aquel �lbum, refleja su inquietud musical en constante movimiento, y que casi le cuesta algo m�s que su carrera tras el inicio de la dictadura. �Para el 73 segu� haciendo mis shows, porque no pertenec�a a ning�n partido pol�tico, aunque s� me postergaron y vetaron. Como hab�a grabado estos temas, los militares creyeron que era comunista, mirista o qu� s� yo. Entonces, me tomaron presa y me torturaron; me pegaron con un palo en un ri��n�.

45 a�os han pasado desde entonces y se ha mantenido inflamable, con la capacidad para enredarse y mutar con todo. Cantando tangos italianos o rock lento (como ella etiquetaba algunas de sus canciones, como la conocid�sima �Pur� de papas�), estilos que ella refund� en los 60, pues los conoc�a bien desde que era una adolescente tomecina fan�tica de Astor Piazzolla ��me gusta mucho, era caperuzo�� y Elvis Presley, el artista que la motiv� a cantar. �Me gustaba todo el rock de la d�cada del 50. Por ejemplo, �bamos al cine a ver una pel�cula de rock �n roll y cuando apagaban las luces del teatro �nos larg�bamos a bailar en los pasillos! Eso era maravilloso. Me encantaban tambi�n las solistas mujeres como Brenda Lee, Wanda Jackson o Aretha Franklin� �Uf, esa mujer, por Dios! Ten�a una fuerza para cantar divina. Era fant�stica, y aunque est� fallecida su m�sica siempre estar� latente. En fin, me encantaba el rock, pero no mucho esas experiencias de grupos como Los Beatles. Para m�, eran como cuatro Elvis Presley juntos, no me llenaban. Hay algunos temas que son muy buenos, pero me gustaron m�s cuando estuvieron en forma individual, John Lennon solo, por ejemplo. S� me gustaban los conjuntos corales, como Los Platters o Los 4 Ases, que si no los conoces, escucha �El amor es algo esplendoroso��.

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Cecilia se emociona cuando habla de m�sica, y no tarda en marcar la diferencia cuando se le liga a la Nueva Ola. �Fui paralela a todo eso, estaba en otra, en mi ambiente propio: de quien me diera la mano o me abriera las puertas, ah� estaba yo. La Nueva Ola abri� unas cu�ntas, s�; la Violeta con su rollo abri� otras tambi�n. Y ah� al medio estaba yo�. Su v�nculo con Parra no es azaroso pero tampoco obvio. Si bien Cecilia proven�a de una ciudad sure�a, no era muy af�n a las m�sicas de ra�z. �No tuve un mayor encuentro con el folclore, aunque siempre cantaba una cueca con mis amigos de ese entonces, �La rosa y el clavel� �recita los primeros versos� pero para tararear nom�s, como juego�. Con la de San Fabi�n se toparon incontables veces en pe�as y carpas, seg�n cuenta, y se fueron haciendo amigas a pesar de la diferencia de edad. Otras cosas m�s sustanciales las un�an. Ambas encarnaban un tipo de mujer impensada en esa �poca: empoderadas y talentosas, so�adoras y libres, que se escapaban del modelo femenino impuesto por el patriarcado imperante del siglo XX.

�C�mo habr�a sido un dueto entre ambas? Dif�cil saberlo. Parra admiraba a Cecilia, al punto de ponerla como ejemplo ante sus propios hijos, �ngel e Isabel. �Les dec�a que ten�an que cantar como yo�, cuenta adem�s de recordar otro hito algo conocido: �la Violeta me escribi� en un pergamino con l�piz rojo: �anda a la pe�a, te espero. Te tengo tres canciones�. Y bueno, no fui, no pude ir, y despu�s pas� lo que pas�. En efecto, la autora de �Gracias a la vida� se suicid� en la Carpa de La Reina en 1967, dejando solo para la fantas�a el cruce art�stico. Pero un par de a�os m�s tarde, en un impulso visceral, Cecilia decide grabar aquella canci�n que Violeta dej� como despedida. �Nunca pens� grabar un tema de ella pero, un d�a escuch�ndola en casa, empec� a hacer algunos arreglos�, recuerda, dejando entrever una veta art�stica poco conocida, un camino propio en la m�sica donde transit� a su manera.

�Todos los arreglos musicales los hac�a yo. Eleg�a al director art�stico y listo, les iba diciendo los detalles y todo. Aprend� a puro o�do, autodidacta, aunque despu�s estudi� Direcci�n Orquestal con Don Luis Mella, creador de varias bandas de la Marina ��adem�s de compositor del himno oficial de la Armada de Chile� y que tambi�n fue profesor de Horacio Saavedra y Valent�n Trujillo�, dice con una seguridad el�ctrica tan caracter�stica de su esp�ritu. El dato, por su parte, no deja de ser menor, ya que habla de una incursi�n en el mundo de la m�sica docta, dominada por hombres. Y quiz�s esa fue la raz�n para que la industria siempre respetara su visi�n. �A pesar de mi condici�n de mujer, en una industria machista, no me fue dif�cil entrometerme. Los varones fueron bastante accesibles. Siempre que propuse una idea se me respet�. Don Rub�n Nouzeilles admiraba mucho mis ideas, como yo respetabas las suyas. Por eso era mi director art�stico�.

Ese esp�ritu por tener el control de todo ha sido la esencia de Cecilia. Tan solo bastan unos minutos para buscar alguna de sus performances y ver las emociones que lograba provocar. �En el escenario, un artista tiene que dominar y elevar esas expresiones a trav�s del canto. Calmarlas y provocarlas, pero de forma innata. As� es mi personalidad, por eso el discjockey de Radio Nuevo Mundo, Luis Jara, me presentaba como �la incomparable Cecilia�. Algo muy potente, porque hay que hacer m�ritos para mantener eso, y creo que los hice�.

Independiente, sincera y sin filtro, hasta nuestros d�as, a sus 75 a�os no deja de estar vigente incluso en temas sobre la coyuntura ciudadana. Su apoyo a las demandas del movimiento feminista fueron la confirmaci�n de una de las primeras m�sicas empoderadas de nuestra escena. �Tenemos que seguir adelante, l�gico. Las mujeres tambi�n tenemos derechos. Por ejemplo, en una familia la mujer debe tener tanto derecho como el hombre, frente a todas las situaciones, respetando sus valores mutuamente. Yo estoy a favor del aborto, porque hay que aceptar esas cosas que son algo tan personal para las mujeres, porque cada uno sabe qu� hacer con su vida. Si una mujer no se encuentra bien o no est� preparada para tener un hijo, deber�a poder decidir abortar libremente, sin problemas, al igual que si decide tener tres o cinco hijos. �C�mo en una violaci�n vas a tener que aceptar un hijo? No, no se puede�.

Transcurre la conversaci�n, y en un momento vemos y escuchamos algo del nuevo vinilo (que a�n no estaba a la venta). En ese minuto, volvemos a una edici�n de su primer disco que hab�a llevado a la entrevista, �Cecilia� de 1964, una joya de la discoteca musical popular. �Bendita  juventud�, dice al ver las cuatro hermosas fotos que aparecen en la car�tula. En ese instante de reencuentro con su juventud, aprovecha de aconsejar a las nuevas generaciones de artistas. �Lo principal es que nunca dejen de estudiar y que toquen con humildad, con intensidad y con mucha creaci�n. Dentro de la cuadratura, hay que salirse un poquito y ser uno mismo�. Adem�s, reconoce con certeza quienes son los m�sicos actuales que siguen ese camino que profesa: �me gustan mucho la Anita Tijoux y el Rorro (de Sinergia), porque mezclan el rap con canto, algo muy raro pero que es su estilo propio, y son muy buenos haci�ndolo. Tambi�n le he dado algunos consejos y le he tirado las orejas por ah� a la Mon Laferte, desde que estaba en Rojo y ahora a veces que nos whatsappeamos. Ella ha dicho que he sido su mentora, as� que olv�date, �es fant�stico! Un privilegio que mis ra�ces est�n dando frutos estando viva�.

Volvemos al vinilo m�s antiguo. Tambi�n escuchamos algo. Cecilia tararea sus primeras canciones, pero no le preocupa quedarse en la nostalgia.

- �Te gustar�a reeditar estos primeros vinilos, descatalogados y muy escasos en estos d�as?
- No. Mira, aqu� est� el vinilo nuevo, que qued� muy bueno. Esos d�jalos en el pasado. Me gusta mirar hacia el futuro.

C�sar Tudela

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