Gonzalo Cordero: "Pensamos en el cabro chico de diez años y pone sus deditos en la guitarra"

El guitarrista de Joe Vasconcellos es el autor de “¡Qué buena onda!”, libro con las transcripciones de los 18 cortes de “Vivo”, obra cumbre del autor de ‘Mágico’ e ‘Hijo del sol luminoso’, entre otros temas. En exclusiva a Rockaxis, el músico revela detalles y alcances de este imprescindible tomo.

“Antiguamente, se decía ‘sácate el tema como el cassette’, cachai. Uno ponía el cassette y en entre más parecido sonaba uno como que más sentía la gloria”, dice el guitarrista Gonzalo Cordero Riquelme respecto una de las razones que existen para la creación del libro-cancionero “¡Qué buena onda!” (Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2018), que contiene las transcripciones de los 18 temas presentes en el disco “Vivo” de Joe Vasconcellos.

Cordero es guitarrista en la banda de Vasconcellos –además de tocar junto a Ana Tijoux y colaborar con otros artistas del medio nacional– y desde su llegada a la banda del creador de ‘Hijo del sol luminoso’, el año 2014, ambos trabajaron en la idea de publicar un libro que recogiera la obra del autor de ‘Mágico’. “En un principio, la idea era hacer un cancionero de todas las canciones del Joe, que son caleta. Eran como noventa, más o menos, y empecé a transcribir”, cuenta el guitarrista.

De ese número, finalmente quedaron las del disco “Vivo” gracias a, primero, una sugerencia del representante de Vasconcellos, César Monrroy y a que, tras un par de años de postulaciones infructuosas al Fondart, la independencia fuese el camino para editar el tomo. “Finalmente, como por una cuestión práctica de costos y de ir al grano porque igual, un libro de noventa canciones iba a ser tipo biblia (risas), decidimos hacer estas 18 canciones del disco “Vivo” y las versiones del disco “Vivo”, con la particularidad siempre que desde un principio, fue la idea de hacerlo en partitura pero también, en este formato de cifrado básico”, explica Cordero.

¿Qué es el cifrado básico? a grosso modo, es un método de escritura musical desarrollado en Brasil durante las décadas del ochenta y noventa por Almir Chediak, músico de sesión de ese país que publicó una serie de libros-cancioneros de los distintos artistas con quienes trabajó. “Él escribía la partitura pero también escribía una cosa que se llama cifrado básico de acordes, que es la letra con los acordes arriba pero no la típica cuestión como de cancionero de revista sino que tiene una nomenclatura, una forma como para guiarse aún mejor con la rítmica y todo eso”, dice el guitarrista y añade que “como el Joe estuvo hartos años viviendo allá, tocando, justo estuvo en la época de auge de esos cancioneros, conoció a Amir Chediak. Bueno, no sé si personalmente pero el Joe se movía en ese círculo de músicos, entonces siempre su sueño fue tener su música escrita en este formato”.

- La idea de tener este libro-cancionero con este cifrado, ¿es para que las canciones las pueda tocar desde alguien que recién comienza hasta un profesional?
- Sí po, es que la idea es esa, llegar a un público amplio de receptores. O sea, no necesariamente un músico que sepa leer partituras sino que cualquier persona que tenga una guitarra en la casa, si se desconecta del Facebook y del celular y se mete en el libro, de más que se puede sacar las canciones.

Para este trabajo, el guitarrista viajó a Río de Janeiro a “hurguetear un poco en las librerías antiguas, ver si todavía se estaban editando estos libros”. Ahí, además notó que músicos nuevos continuaron esta tradición iniciada por Chediak (quien murió en 2003 por cuatro disparos luego de un violento asalto del que fue víctima). “Yo lo digo en el libro: es como se presenta la música popular hoy en día, que no es como la música docta en la que hay partituras para cada instrumento y tienen que tocar exactamente lo que ahí dice sino que esto es como una guía y nosotros, los músicos populares, lo vemos habitualmente”, asevera.

Cordero –autor también del libro “La guitarra tropical chilena”, basado en el trabajo de Eduardo “Lalo” Macuada, guitarrista de los Viking 5– cuenta que a diferencia de su otro texto, más especializado, para “¡Qué buena onda!” había que llegar a todo el mundo: “esto del Joe es más sencillo por esta cosa de la cifra que te comentaba y además porque también los temas son más conocidos. Hubo un ejercicio, no sé si llamarlo “intelectual” pero sí de claridad para decir “chuta”, pensando en el cabro chico de 10 años que tiene una guitarra en la casa y pone los deditos, cachai, por ahí como que nos fuimos”.

- ¿Es el rescate de la tradición de la música popular lo que te guía en la realización de estos cancioneros?
- Mira, yo creo que el trabajo que hago es producto del cariño por la cultura popular, por la música popular, cachai, de no solamente tocarla y sacarle plata, (risas) sino que tratar de transmitirla de alguna forma y el papel, en este caso, la notación, sea cual sea, siempre es una buena alternativa.

El guitarrista apuesta a más textos de este tipo, en especial para los más chicos, para “no canonizar un repertorio Yo siento que tiene que haber material de todo porque este del Joe hacía falta y ahora está. Después, el día de mañana, va a estar, qué se yo, el de Los Tres, por ejemplo, que sería mortal que hubiera un cancionero bien hecho de Los Tres o qué se yo, de la Ana. El asunto es que no hay que perder de vista que igual los gustos musicales de los cabros chicos pueden ir de la música clásica hasta, qué sé yo, el jazz, el rock, de todo”.

Felipe Kraljevich M.

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