Cler Canifrú: Que suene fuerte

Descubriendo el interior de "Agénesis"

Tras varios años de sesionista, Cler Canifrú prioriza su producción personal. “Agénesis” es su flamante testimonio independiente, con una lectura más que explícita: mis canciones, junto a mis amigos.

Jean Parraguez
Colaboración: Fernanda Schell

«Una igual tiene que dar el doble para que reconozcan la mitad», dice en un momento la cantante y guitarrista. Sus palabras salen de su boca con total propiedad, pues su labor en lo musical habla de muchas batallas, propias y ajenas. Una todoterreno que ha estado en numerosas trincheras. Y el saldo es positivo. De tocar canciones para otros músicos, hace ya algunos años se lanzó a la aventura de un camino propio, que en pleno 2019 dio otro fruto, “Agénesis”. «Quedé conforme y tranquila como quedó. Siento que no me faltó nada que decir. Fue todo un proceso que partió y que también terminó, y por eso el disco termina con ‘Elo’, que es una canción para despedirse de todo lo malo que pasó durante ese tiempo. Quedé súper contenta por el resultado, siento que me expresé bien y no me quedó nada en el tintero», comenta satisfecha sobre el proceso de composición y grabación. Uno muy personal.

- Tu voz se escucha con total protagonismo, como si existiera una necesidad de que las palabras se puedan ser oídas.
- Este disco lo hice en un momento que fue súper sufrido. Fue un par de años que pase y que viví situaciones súper pencas, súper tristes, en varios sentidos, y la única forma que tuve de sobrevivir esos momentos fue el disco. La forma de zafar o encontrar una vía de escape fue haciendo las letras. Entonces, tampoco fue como sentir que tenía que hacer un gran esfuerzo. Realmente me da mucha pena cantar todo lo que canto, hay harto de eso, de verdad. En el primer disco estaba súper preocupada de que me saliera bien. Las canciones hablaban de otras cosas. Son netamente cuestiones personales, momentos tristes, sufridos, o malos momentos. Si no hacía las canciones, no sabía cómo sobrellevar. Por eso tiene harto protagonismo la voz. Claro, podía expresarlo con la guitarra, pero yo también soy inquieta. No me conformo con una cuestión no más. También quería expresarlo con letras.

- A veces pienso que los discos personales salen de forma muy rápida.
- Sí. No sé porqué será, pero cuando uno tiene algo muy fuerte que expresar, cuando es demasiado necesario vomitar, sea cual sea el sentimiento, sale más rápido. Cualquier expresión artística yo creo que te hace ir más rápido si tú quieres botar un sentimiento. Sufrimiento, alegría, lo que sea. Mientras estás con muchas huevás guardadas y encuentras la vía de escape para botarlo, yo creo que se va por un tubo. No es así cuando no sabes de qué hablar y solo intentas buscar. Ahí es más difícil, porque no es una carga.

La versión 2019 de Cler Canifrú está en control absoluto de la situación. Para que canciones tan personales pudieran florecer con naturalidad, ella agradece también al equipo que la acompañó en el proceso. Un entorno casi familiar, según explica. «El equipo que trabaja conmigo son amigos de toda la vida, somos como familia. Eso me ha servido ene, porque dentro de todo soy súper tímida. Y no soy para nada así como que me llevo el mundo por delante y ando mandoneando a todos. Entonces, el equipo con el que trabajo es súper importante, en el sentido que me han dado ene apoyo, fuerza, respaldo. Sé que me puedo dejar caer en ellos. Es como estar haciendo algo con tu familia, y sabes que la familia es incondicional», apunta agradecida.

- Con los otros proyectos, ¿cómo lo haces para coincidir los tiempos entre uno y otro?
- Te juro que no sé cómo lo hago. En los otros tres proyectos en que estoy –Hidalgo, Lillits e Hijos de Algo– saben que siempre estoy hasta el loli de tiempo. Entonces saben hasta dónde pueden contar conmigo. Desde el principio siempre he dicho «esto es lo que puedo ofrecer. Si lo tomai, bacán, sino, pucha, será para la próxima». Igual, siempre han entendido, las tres bandas. A mí siempre me ha gustado tocar con ellos… siempre encontrai el momento, y si no se puede: «ensayemos sin la Cler». Igual soy matea, y saben que voy a llegar al ensayo con todo listo. La pega en School of Rock me consume como el 70% de mi día. Igual, cuando te gusta tanto la cuestión, no sé cómo lo haces para encontrar el momento de congeniar. Tranzamos harto igual, pero el resultado siempre nos gusta. Entonces sigo ahí con ellos y estamos súper bien. Con esas tres bandas parece que habrá discos nuevos. Lo único que hago es ser un soldado, no compongo, no gestiono. Todo eso lo hago con el proyecto mío. Es lo que yo elegí, es lo que me gusta y soy feliz haciéndolo.

- Qué enriquecedor debe ser tu rol de educadora, también, en School of Rock.
- Es que yo en un momento estaba haciendo mucha sesión y tocaba en muchos lados, pero mucha de esa música no me gustaba, lo hacía por las lucas. En un momento colapsé. No descarto volver a hacerlo, como te digo soy súper cíclica. Justo la escuela llegó en un momento en que no quería tocar más cumbia, más pachanga, no quería hacer nada más de eso, y me llamaron para trabajar en School of Rock, que enseñamos rock todo el día. Me encanta porque en el fondo llegan los niños con inquietudes y tú los guías. Todos parten con los Beatles. Les enseñas hacer los acordes con AC/DC, les enseñas pentatónicas con Black Sabbath. No es una escuela para profesionales, es una escuela para los cabros que después del colegio se van para allá y lo pasan la raja. Es como un pequeño club. Y uno es más que un profesor, es como el primo grande que te enseña cuestiones. Entonces esa dinámica a mí me gusta. ¡Y así obvio que me encanta hacer clases!

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