Con una carrera musical que ya se empina por las dos décadas, este power trío norteamericano sigue adelante con ‘Ogre Tones’, álbum editado en 2005. Esta placa los confirma como una de las bandas más influyentes de los últimos años y los mantiene absolutamente vigentes, mientras las dudas de por qué no consolidaron su posición o cómo se les escapó de las manos el reconocimiento masivo, siguen siendo parte de sus pensamientos… pero a pesar de ello, King’s X sigue disfrutando y revitalizándose con cada uno de sus trabajos.
King’s X es, ciertamente, una de las mayores incógnitas en la historia del rock. El trío formado por Doug Pinnick (bajo y voz), Ty Tabor (guitarra) y Jerry Gaskill (batería) nunca fue un fenómeno mundial, pero a través de su música crearon una nueva manera de hacer hard rock, introduciendo elementos del metal, rock progresivo y una decena de otros estilos. En 1998, el legendario baterista Carmine Appice (que ha trabajado con Jeff Beck y Rod Stewart entre otros) comentó: “Todos los guitarristas destacados de los últimos años, de bandas como Pearl Jam o Soundgarden, fueron obviamente influenciados por Ty Tabor”. Esa afirmación ganaría peso años más tarde, cuando el propio Jeff Ament, bajista de Pearl Jam, dijera con todas sus letras: “Los King’s inventaron el grunge”.
La admiración de tantos otros músicos se entiende como una propagación de los trabajos de la banda, que ha llenado los ojos de otros nombres como Billy Sheehan, Yngwie Malmsteen, Living Colour, Kip Winger y los mismísimos Anthrax. Es Charlie Benante quien saca la voz a nombre de ellos, afirmando que “King’s X es la mejor banda de los años noventa”. Dream Theater también entró al ruedo, pues Doug Pinnick tuvo una participación especial en su disco “Falling into Infinity” de 1997 y John Myung montó Platypus junto a Ty Tabor.
Por primera vez en las páginas de Rockaxis, un miembro del grupo de Texas, el batero Jerry Gaskill, nos habla de su último disco “Ogre Tones”, sus giras con grandes íconos del rock y de las probables razones de porqué una banda tan idolatrada nunca recibió el debido reconocimiento.
King’s X lanzó hace poco “Ogre Tones”, su undécimo álbum de estudio. En sus registros anteriores tuvimos ese típico sonido de power trío con músicos muy habilidosos. En este trabajo reina un sonido accesible, con más toques a The Beatles, y como siempre, a los años setenta. Háblanos un poco más de este disco y qué representa para la banda…
“Este fue un disco muy esperado por nosotros. Hace rato que queríamos hacer un álbum como éste, y finalmente registramos uno del que nos podemos sentir enteramente orgullosos de nuevo. Las canciones son más pegajosas, más accesibles, pero no diría tampoco que es un disco pop. De ninguna manera. Los arreglos también están mucho mejores. Estoy seguro que los fans disfrutan más al oír este cedé que sus antecesores. Adoro las composiciones, la producción está perfecta, en fin, todo nos agradó. Disfrutamos cada momento de la grabación y nos divertimos mucho juntos. “Ogre Tones” nos revitalizó y tenemos mucha confianza en el trabajo que hicimos. Pregúntale a cualquier miembro de King’s X qué piensa de este álbum, y la respuesta será la misma: es de lo mejor que hemos hecho juntos en muchos años”.
¿Cómo fue trabajar con Michael Wagener que ya produjo a artistas como Metallica, Ozzy Osbourne, Mötley Crüe, Accept y Skid Row?
“Fue realmente óptimo. Es una grandísima persona y un maestro como productor. Michael sabe exactamente lo que está haciendo y es muy bueno tener la tranquilidad para componer y depositar total confianza en el trabajo de tu productor. Nos acercamos a él y al escucharlo hablar, dijimos “éste es el tipo que necesitamos”. Le ofrecimos el trabajo y lo tomó, porque ya nos conocía. No pudo haber una mejor elección, Michael llegó a nosotros en el momento justo”.
La mudanza de un sello a otro también es algo importante. Ustedes salieron de Metal Blade e ingresaron a Inside Out. Analizando el aspecto netamente musical, ustedes no se ajustan a la propuesta de ninguno de los dos...
(Jerry ríe e interrumpe) “Tienes toda la razón y los tres estamos concientes de eso. Lo que acontecía con Metal Blade era que, a partir del momento en que estábamos con ellos, supuestamente debíamos ser una banda que cumpliera los patrones y tuviera las características del heavy metal, y nosotros no estamos exclusivamente en esa categoría. Es muy difícil etiquetarnos. Tenemos elementos del metal, pero también del hard rock, ya sea el actual, el setentero o el ochentero. Yo prefiero decir que somos simplemente una banda de rock & roll. El cambio a Inside Out, un sello más volcado a lo progresivo, tampoco tiene tanta relación con nuestro estilo. Pero ellos realmente apostaron por nosotros. Yo he oído personas decir que les recordamos a Rush y la colaboración de Doug con Dream Theater estrechó nuestros lazos con lo progresivo, aunque de todas maneras no encajamos tampoco con esa vertiente. Lo que nos llevó a Inside fue su confianza, dedicación y compromiso con nosotros”.
El entusiasmo de la banda y de los medios con “Ogre Tones” es justificable. Pero aún así, trabajos como “Gretchen Goes to Nebraska” (1989), “Faith, Hope, Love” (1990) o el homónimo de 1992, son suficientes para colocarlos entre los grandes nombres del rock. ¿Cómo ven eso? En su opinión, ¿por qué King's X no explotó como otras agrupaciones surgidas en la misma época?“No lo sé. Pienso mucho en ello y no logro entenderlo. Pasamos por algunas transiciones, trabajamos con distintos empresarios y gente que nos manejara, y creo que eso, de alguna u otra forma, hizo que nuestra situación fuese siempre irregular con el correr de los años. En un momento determinado de nuestra carrera éramos considerados una banda grande, teníamos presencia en la TV, las radios y tocábamos para mucho público como cabezas de cartel. No consigo responder exactamente qué nos pudo haber detenido. Fue extraño, pues todo fue muy abrupto. Tal vez más gente debió habernos oído y así convertido en fans nuestros. Pero por la experiencia que tenemos, sabemos que quienes nos siguen realmente se apasionan por King’s X”.
En la mejor etapa de su carrera, entre 1988 y 1994, con el hit ‘It’s Love’ sonando en todas partes, King’s X tocó con las bandas más aclamadas de la época, como Anthrax, AC/DC, Dio, etc. ¿Qué recuerdos tienes de esas giras?
“Tocar con todos ellos fue espectacular. Cada una de esas agrupaciones tiene algo singular de lo cual nunca vamos a olvidarnos. Dio fue especial, pero tal vez AC/DC ha sido lo mejor para mí, particularmente. Acababan de lanzar “The Razors Edge” y la rompían noche tras noche. No recuerdo ninguna presentación que fuera calificable como “regular”. Todas fueron excelentes. Andar con Mötley Crüe y Anthrax también fue muy divertido. Son muy distintas entre sí, pero con ambas funcionamos bastante bien, pues en aquella época la mayoría de los espectadores ya conocía a King’s X. Living Colour tiene músicos fenomenales y estaban en su mejor forma en la época de “Time’s Up”. Con Pearl Jam fue diferente. Los acompañábamos y veíamos esta impresionante reacción del público con ellos. Tengo el nítido recuerdo de haber visto la historia siendo escrita”.
A pesar de no haberse convertido en un fenómeno mundial, como ya lo conversamos, King’s X tiene un status fantástico, son admirados por renombrados músicos. De alguna forma, ¿es algo positivo, no?
“Sí. A veces estamos tristes, medios nostálgicos, por la posibilidad que tuvimos y por cómo pasó todo. Nuestra carrera sigue, pero somos más realistas y tenemos más experiencia. Alguien dijo que para hacerse conocido y ser un gran éxito, se necesita algo más que talento, lamentablemente. Las cosas en el mundo de la música no son tan limpias como todos imaginan. De cualquier manera, cuando pienso en algún gran admirador de King’s X, recuerdo a Dimebag Darrell. No puedo creer lo que pasó, aún logro verlo en nuestros shows. Más que un fan, fue una de las personas que más luchó por mostrarle nuestra música al mundo. Él hablaba a todos de King’s X, y aparecía siempre que podía en nuestros shows”.
Thiago Sarkis