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2008-06-190 Comentarios

MANUEL GARCíA

El color de la poesía

¿Quién dijo que los poetas no pueden ser músicos? Aquí hay un ejemplo claro, Manuel García, desde el norte a Santiago, trabajando por más de 10 años en darse a conocer, primero con Mecánica Popular hasta que en el 2005 se lanza paralelamente como solista y su debut “Pánico”, ahora es el turno de “Témpera” una placa madura, simple y –como bien él mismo dice- despeinada.

Manuel García 1

El fenómeno de García no es gratuito y ya obedece a una nueva escena nacional que se podría decir la Nueva Ola del Rock Folk Chileno. ¡Suena pretencioso! Es cierto, pero también lo vale, hay muchos exponentes que se han alineado como las estrellas para comenzar a brillar por si solos, ejemplos hay muchos, matices para que decir, pero las raíces van por el mismo lado, Víctor Jara, Violeta Parra, Bob Dylan, The Beatles, y Pink Floyd… Que gran herencia y Manuel García, uno de estos grandes exponentes lo sabe decir muy bien, a través de una poesía seleccionada gracias al don de la palabra… Es momento de conversar con este personaje y sus músicos, con la humildad de siempre, con la humildad de los grandes…

Témpera ha tenido una buena respuesta en la gente… ¿Se esperaban una respuesta así? ¿Tenían miedo por hacer un disco más básico en su concepción, más minimalista?

Manuel: Siempre genero una relación con el público, por lo que tenía una noción previa con las personas que son parte de nuestros conciertos, para mí fue previsible. Ahora lo que me gusta es la percepción de Diego (guitarrista), que cuando estábamos grabando el disco, no tenía idea y no lo entendía para nada, todos patas para arriba (risas). En “Pánico” todavía tenía esa costumbre media Mecánica Popular en señalar algunas “intenciones guitarrísticas” o alguna melodía esbozada con su voz. Me gustó mucho la libertad con que se trabajo en este disco.

Camilo: Para mí fue bien especial es mi primer disco, estaba nervioso y expectante lo que iba a pasar, sabía que mucha gente lo escucharía. Al momento de entrar a grabar pensaba que me iba a poner nervioso, pero con el ambiente de trabajo y compartir música no se dio espacio para eso. Era compartir y crear.

¿Pero entre ustedes esperaban que “Témpera” fuera más como “Pánico”, siguiendo esa línea?

Camilo: En mi caso Manuel me había mostrado harto los temas, entonces yo ya sabía como se venía la mano, pero igual fue sorprendente ver lo que se creó al final.

Manuel: En ese sentido, tenía que ser distinto porque en “Pánico” Camilo no estaba, y en la medida que empecé a encontrar una relación personal, exclusivamente con él, acerca de una discusión más joven, muy comprometida y mística de lo que era el folclor es que empezamos a investigar el bombo y empecé a crear canciones de acuerdo a una influencia y relación con él, de nuestra admiración por Facundo Guevara de Pedro Aznar y Mercedes Soza, de estar mirando al Danilo Donoso, uno de los jóvenes del Inti Illimani históricos, de estar atentos a esa pulsación, lo que me llevó a hacer una música en “Témpera” que tenía que ver con mi relación personal con las personas que estaba tocando, María Teresa Molina, Diego Alvarez y Camilo Morales, y como último en la línea de fuego, Gonzalo Canales que se sumó a nuestro equipo de trabajo. “Témpera” es una relación de música espiritual con las personas que yo admiro y que he querido hacer música, con las que he tenido una historia.

Diego: Yo no entendía mucho el disco, porque habían varios temas que yo no conocía y empecé a saber de ellos en el momento de grabar. Para mí fue muy sorpresivo y muy rápido, lo cual lo encontré muy saludable porque no hubo espacio para reflexionar los temas o buscar el arreglo más indicado. En las sesiones de grabación se da mucho eso de escuchar acuciosamente y de ver los detalles, pero aquí fue más a la ligera.

Manuel: Cuando uno lleva un tiempo tocando con una persona, uno dice: “wow, increíble lo que hiciste, mira esta parte la improvisamos, hicimos jam” y esa frescura en el tiempo se va perdiendo de alguna manera, y uno puede encontrar súper lindo lo que hace el otro, pero no tanto como para ponerlo en un disco, en este caso también se trata de valorar eso. Siempre nos juntamos y estamos haciendo música durante años. A Diego ya le conozco su lenguaje, ya sé hacia donde va su guitarra, él también conoce mis estructuras, varias oportunidades Diego es un indicador absoluto en decir si un tema tiene onda o no, si no se mete en él, entonces no va. Ver a Diego comprometerse con sus guitarras eléctricas en ‘Piedras’ o ‘Perderse’ yo ya sé cuando el tema tiene onda… O por el contrario cuando él se siente atascado y cumpliendo con el tema, entonces si eso pasaba no iba a forzar un arreglo “no es que el tema va en el disco”. “Témpera” no tiene la historia de otros discos donde ha habido más tensión y dificultad.

¿En algún momento sintieron la presión del sello, de la gente de sacar un nuevo disco? Me cuentas que lo pasaron bien… pero igual había que grabar… ¿no?

Manuel: En el momento de terminar “Pánico” yo me quedé de inmediato con la sensación de “Témpera” (2005), yo en ese entonces ya venía prometiendo un nuevo disco. Ahora lo que pasó es que “Pánico” no dejó que naciera este, porque nos tenía ocupado con conciertos y puestas en escena, se cruzó entremedio lo de Víctor Jara Sinfónico, lo de Catalejo, el proyecto Exile.

Diego: La ventaja y lo que permitió que se desarrollara el disco es que Manuel tenía la disposición del estudio para grabar maquetas, eso fue bien determinante…

Manuel: Claro, en ese sentido “Témpera” es hijo de “Pánico” ya que obtuvimos una mejor relación con el sello, entre nosotros y de infraestructura para trabajar, además de mostrar los temas al público en los conciertos, claro yo guardé algunas sorpresas, pero hay algunas canciones que las empezamos a destilar poco a poco y viendo la reacción de la gente. Hay muchos temas antiguos igual como ‘La Gran Capital’, ‘Canción y Plegaria’ que es el más arreglado y pareciera ser parte de mi relación sinfónica con lo de Víctor Jara. Cuando hice ese tema en el ’93 o ’94, ya pensaba en ese momento, de hecho lo compuse sentado en la plaza de Iquique, mirando el teatro, enamorado de una pianista y claro, el tema quedó articulado en una guitarra que pretendía una estructura clásica. La idea era citar estos mundos oscuros de los teatros y a la vez luminosos. Los tiempo del adorno, de la belleza. Siempre supe que no era el momento de montarlo, hasta que llegó esta relación con la orquesta y buscando por ahí en los viejos cassettes lo encontré y pensé este es el momento. También como que hay temas que son más para piano, o esta dicotomía que tenía a veces con que era mas The Beatles o más folclor, y no podía arreglar ninguna de las dos porque no tenía –en ese entonces- banda de rock ni banda folclórica y los temas están ahí, esperando su momento.

Con lo que me cuentas, rompes ciertos mitos como que Manuel García no es el solista y sus músicos invitados, si no que ahora es una banda igual más compacta…

Manuel: Uno juega con eso igual, creo más que nunca ahora somos una banda, pero a la vez canto más solo que nunca, y el otro que estaba muy arreglado no éramos banda sino que muchos músicos invitados a colaborar con “Pánico”, se produce una inversión. Y en esa medida crea mundos musicales que van desarrollando raíces por otras partes, en la música que Diego hace, lo que Camilo se pueda llevar para Cuarto de Trébol o él traer de Cuarto de Trébol para acá. No todo lo visible como a nivel de medios o lo que uno publica es lo que está pasando musicalmente con un grupo humano. Los muchachos tienen la caballerosidad, el tino y la amistad para saber que estoy desarrollando estos proyectos rápidamente. Eso que seamos muy banda en “Témpera” se va a reflejar que pronto Mecánica vuelva a estar en un escenario tocando nuevamente…

Manuel García 2Bueno, hablando de Mecánica Popular, en algún momento nos comentaste que este año se venía el disco nuevo… pero igual se te ve muy ocupado con “Témpera” ¿te quedará tiempo?

Vamos a ver en realidad porque en ese sentido “Témpera” se va a tener que esperar no más, bueno tengo en lo que queda del año hacer lo de Víctor Jara Sinfónico de nuevo, pero igual estoy muy ilusionado volver a enchufarnos y sonar como banda, y tiene que ver con la planificación de los conciertos, no digo por decir que Mecánica Popular saca un material nuevo, más aún ya lo tenemos, solo es una cosa que tiene que ver con la logística del tiempo. Pero a la vez me quedo tranquilo, porque pienso que es por algo, es como por estaciones que cierto árbol de una fruta, uno no espera duraznos en junio.

¿Cómo te sientes en este minuto con respecto a Mecánica?

 Yo siento una maduración personal, nos estamos entendiendo como personas y fue también lo que en algún momento dado dijo el sello, porque quizás nos hubiesen dicho: “Pánico está interesante, pero ahora es el tiempo que Mecánica saque un disco…” tal vez habríamos aceptado y tendríamos un disco nuevo de Mecánica enchufadísimo… Igual hay discos en el aire, existen, pero no lo hemos cuajado nunca, por ejemplo de las presentaciones que hicimos, deben haber por lo menos más de 10 temas inéditos, bien tocados, si lo sacáramos como una versión en vivo, funcionaría perfecto como nuevo disco, pero no lo hemos hecho, quizás ver el material gráfico, grabar un DVD celebrando los 10 años, no nos estamos enchufando este 12 de septiembre porque sí, no es una excusa para darse un gusto, es una ilusión para mí. Retomar algo.

Diego: Concuerdo completamente con Manuel que el “standby” de Mecánica obedece a un proceso, ahora viene una presentación y ya con una banda conformada, antes estábamos ahí casi al tres y al cuatro, “Témpera” contribuyó en eso y es por eso que soy respetuoso con todo lo que puede venir en ese sentido, un aporte valiosísimo. Estoy conciente que todo esto lo que tenemos con Manuel (solista) tarde o temprano va a decantar en algo con Mecánica y no estoy ansioso con eso.

Manuel García 4Manuel, tomando en consideración que el tiempo ha cambiado y tu entorno ha cambiado… ¿no tienes miedo de perder la rabia que tenías en tus inicios? Por ejemplo tu admiración por Chinoy es evidente y de seguro rescatas esa frescura… ¿En tu caso no tienes miedo a perder eso?

Manuel: Sí, tengo cuidado con ese proceso artístico, creo que en un momento dado es sacrificable todo lo grato que pueden dar los puentes con el público que son los medios de comunicación, los escenarios, el hacer discos, toda la gente que está en ese proceso que se relaciona con el arte, todo se sacrifica por la búsqueda de la canción, en el momento que uno se empieza a desconcentrar, al hacer canciones por estar pendiente de producir conciertos, duele en lo más recóndito de uno y si uno sigue adelante, no es solamente por el brillo de la foto del papel couché con la cara de uno, es porque sientes que habrá más comunicación, una complicidad con el público donde ahí cumplió su proceso.

En el estado de la soledad y precariedad, están más puras las antenas que captan la tensión de la vida, y con todo este otro ruido que se empieza a producir alrededor uno empieza a escuchar menos su propia conciencia. Ahí está la puerta de entrada y salida que uno no controla por eso prefiero de alguna manera entregarme a lo instintivo, y en el escenario te das cuenta donde tienes que poner el énfasis, cuando tienes la guitarra en la mano y vas a cantar. Hay que saber levantarse al otro día de los grandes conciertos, hay que saber –en el caso mío- levantarse de lo cotidiano, para mi barrer el suelo, lavar los platos, ir a comprar el pan, ponerme cualquier ropa rota que está en la casa tiene que ver una relación más natural y verdadera. Trataba de escribir algo en el disco “Témpera” que no lo hice y era como: “El artista se subirá al escenario y usará el silencio del público que se ha ganado con el tiempo, brillará por su natural relación con los astros, hará que los demás brillen con él, se bajará del escenario y volverá a caminar por las sombras de la muralla de su ciudad. El artista brilla, pero después vuelve a las sombras del pueblo donde él ha tomado sus canciones”.

Camilo ¿cómo ha sido para ti tu incorporación? Cuéntanos un poco esa experiencia…

Camilo: Ha sido muy bonito para mí aprender a conocer a las personas, conocer de música, investigar nuevos instrumentos, un descubrimiento importante lo que es el bombo y el cajón, a la vez descubrir en mí esa persona que toca ese bombo y el cajón, entrar en esos estados que no sabía que existían, y me resultan naturales, me siento cómodo con ellos. Yo los conocía a ellos (Mecánica/Manuel), los veía tocar, era fanático y por esas cosas de saber más, se dio la oportunidad de conversar y conectarnos, una magia que existe entre Diego y Manuel que se logran solo con algunas personas… Además me siento potenciando lo que es Cuarto de Trébol, Manuel siempre nos ha apoyado y son cosas que se llevan paralelamente y se pueden llegar a aplicar allá.

¿Y tú Diego? Por ahí hace tiempo que tienes la intención de hacer tu disco solista… En que va eso… ¿Qué nos puedes contar?

Diego: En estos momentos crece más la inquietud al encontrar gente y que justamente es ayuda de “Témpera” con la que me puedo sentir capacitado para hacer un trío o un cuarteto, Manuel me ha ayudado bastante, asesorado en eso, se ha generado un lazo de solidaridad. Lo que me tiene un poco atado todavía es el tiempo para hacerlo y también armarme un poco de valor para saltar, estoy empezando a perder el miedo. Siento cada vez más que todo va germinando, tengo ya un repertorio listo. Estimo que será una banda. Una cosa de lo que aprendí de “Pánico” y “Témpera” es que el Manuel siendo solista, confía en sus músicos, pero existe una confianza e intercambio de opiniones en lo estético, me gusta mucho eso.

Manuel: El ya tiene un disco solista donde en realidad hizo todo él, los temas, los arreglos, grabó todo, las baterías, la voz, la guitarra y es increíble. Ojalá pudiéramos multiplicar los días y multiplicarnos nosotros porque es una cuestión de ser sabio en esta vida para administrar eso.

Manuel García 3¿Qué es lo que se viene en el futuro inmediato?

Se viene hacer una gira del disco Exile con la gente de España, una gira allá y después poder hacer algo acá, lanzar ese disco. Lanzar el documental “Catalejo”, vamos a ver como sale eso, porque tiene 14 canciones inéditas, por ahí estoy reuniendo material para un libro de poesías que me gustaría publicar, reeditaremos el Víctor Jara Sinfónico, se grabará en Concepción se está planificando la fecha, posiblemente en Santiago, se viene también Mecánica Popular, y es posible que hagamos música para algunos documentales. Volviendo a España, cerré un trato con gente sería de un sello allá para editar “Témpera” y “Pánico”, seguramente eso será otra vuelta para allá, armar los discos, tocarlos, etc… Trabajo no nos va a faltar.

MANUEL DESPARRAMA LA TÉMPERA, TEMA POR TEMA:

NADIE MAS QUE EL SOL: Una mañana me desperté con ganas de hacer una canción, me paré en medio de la casa con la guitarra, estábamos tratando de hacer aseo, esos aseos que uno hace debajo de las camas y era un pésimo momento, me dice la Caracola: “Ahora no es el momento”, si no es el momento entonces es ahora, di un portazo “cariñoso” y empezó ‘Nadie Más que el Sol’ y le mostré lo que había hecho, la canción derivó en unos versos ecológicos muy bonitos, pájaros y cosas. La Caracola me dijo: “Está lindo, pero esa parte no me gusta”, después de un segundo portazo la terminé como quedó finalmente. Es una canción de viajes, por esa fecha viajaba mucho, yendo y viniendo, no estaba nunca en la casa entonces era la sensación que cuando a ti te bese el sol, volverán aquí mis pájaros que era decir volveré de alguna manera.

BARCOS DE CRISTAL: La completé ahora durante el proceso de “Catalejo” cuando fuimos al norte, era una canción que la empecé alguna vez pero la tenía olvidada y de pronto el recuerdo de los barcos en la noche cuando caminábamos con Ronnie Radonich, se me empezó a venir a la cabeza esta canción que era un boceto antiguo, del año 2000, no estaba muy armada, es especial porque me imaginaba ese paisaje con los barcos en la noche y era una imagen que conozco desde niño, y nunca lo pude ver completo, pero por fin cuando tuve la oportunidad de recuperar mis paisajes de los cuales yo empecé a hacer canciones en el desierto pude por fin sentir la canción terminada.

NINGUNA CALLE: No quiero contar el motivo en concreto, espero que con el tiempo vayan descubriendo su significado, pero está dirigida a un niño muy terrible, al cual una persona de su futuro más adulta con mucho cariño le habla sobre su perversidad y tiene que ver con la perversidad humana en general que también late incluso adentro de la inocencia y el no querer hacer, pero que finalmente hace y daña, entonces si este niño va por ahí cazando insectos, angelitos y después personas, bueno es lo que dice, ninguna calle llevará su nombre, no va a merecer el reconocimiento de ninguna manera, menos el de las murallas de los pueblos.

LA GRAN CAPITAL: Canción del año 1995 o 1996 no recuerdo la fecha, y recuerda mi llegada a Santiago cuando me instalé en la capital. Es una canción que rescata esa sonoridad de esos años que podría ser del Unplugged de Los Tres, las guitarras acústicas, el contrabajo que sonaba tan bonito, tan folclórico esta especie de rockabilly casero, no hay mucho más que decir. Por ese tiempo la armamos con el Mario Villalobos, el Daniel Cantillana que ahora está en los Inti Illimani, Christian Gonzalez (el Búho). Lo primero que yo grabé en Balmaceda 1215, gracias a una gestión de Mario Rojas. Gabriel Vingliensoni estaba a cargo del estudio. Esta canción me recuerda a Los Tetas, persiguiéndose como cabros chicos jugando al pillarse, los Chancho, Lucybell, estaban Los Tres, Congreso que iban a hacer talleres.

TARDE: Otra de las que compuse en el viaje de “Catalejo”, son canciones de consonancia muy extraña, de pasillos muy parecidos que se hacen cuando uno ve su propia imagen y se produce la paradoja del tiempo de verse ocupando al mismo tiempo como niño y adulto, es esta misma escena cuando Floyd aparece mirando una tele en un espacio eriazo y se acerca él mismo de niño en la época de la guerra mundial y se miran a si mismo. Fue una de las primeras canciones de este proceso, Ronnie me pidió para el documental mostrar mi forma de componer en la medida que fuera posible, y tenía la sensación de esta canción sabía que venía, y fue una de las canciones que compuse frente a cámara. Después me di cuenta que la canción reflejaba mi época de niño y era de mucha angustia, que hoy en día habría sido como depresión infantil, y ni siquiera me daba cuenta, finalmente toqué una orilla muy oscura de mi personalidad que yo no conocía. Y la canción cuando la canto, todavía la miro mucho. Todavía me sobrecojo con ella y me desahogo también porque puedo gritar, tarde que te lleve el diablo que significa, que se vaya todo a la mierda.

CANCIÓN Y PLEGARIA: Es la canción que se pudo armar con orquesta en Concepción pero que partió el año ’93 o ’94 y que estaba muy influenciada por mi estudio de guitarra, mi gusto por Chopin y Bach, tenía una fascinación por los teatros, y esos amigos que existen en región, el poeta, el músico, el cineasta, estos personajes fantásticos que pertenecen a la corte de los milagros y representan ingenuamente lo que uno entiende por arte. La canción me viene muy bien para el disco, porque también “Témpera” tiene algo de retablo, de retablo pagano religioso, y en función de las citas que se hacen aquí de la muerte, del diablo, de las sombras de la noche, me recordaban un aspecto de mi trabajo que siempre estuve mezclando, y que también tiene que ver con esa oscuridad media Pink Floyd. En todo caso no deja de ser una historia de amor esta canción, donde la fuerza de una mujer que sus golpes pueden ser tan fieros que ni Dios se salva. Eso es muy Cesar Vallejos, se me quedó de “Los Heraldos Negros”.

ES BELLO ES BUENO: La compuse en la calle Cervantes, dentro de la misma época que escribí la canción “Pánico”, no me acuerdo el año, pero si estaba preocupado en aquel tiempo, por esa sensación que se ha ido creando de boca en boca a partir del año 2000 y es sobre el deterioro de la creencia del ser humano, y es bello es bueno pasa a ser una ironía… ¿Es bello es bueno? ¡No! Es el grito que escucho inconcientemente cuando la estoy tocando. Se me conecta esa parte de “rumiando cosas al cementerio” con una rabia nacional muy fuerte, con pena, rabia y veneno, una situación que Chile todavía vive. Es una canción que terminó por responder Cristián Warken en un diario referente a la pérdida de su hijo, y ese sentido de estar vivo y tener las cosas que pensamos que son miseria, al final esta canción se me dio vuelta, al final es bello y es bueno, él dice sentirse vivo en el dolor ya es bueno. Todas las cosas que son desazón en la vida, a veces no son tan dolorosas como creemos.

PAÑUELÍ: Soñé que Víctor Jara cantaba el estribillo y como siempre tengo una grabadora, de noche lo grabé medio dormido: “yo tengo aquí un pañuelito pa’ bailar, yo tengo aquí para bailar un pañuelí”… Al otro día lo escuché y me gustó, después al mediodía, sentado a la orilla de la cama, que es un lugar donde siempre me ubico para hacer las canciones, termine de completar el resto, pero siempre con la conciencia que cantaba una mujer. Me daba la idea que era la Isabel Parra quien lo cantaba, a pesar que de alguna manera comenzó cantándolo Víctor. Por eso lo puse en el disco porque fue mi inconciente que me jugó una buena pasada en esta oportunidad.

LOS COLORES: Es una canción para una persona bien especial que no menciono por amor a ella, pero no me di cuenta como, donde y cuando la hice, apareció conmigo y no me puedo acordar. Es una pieza bien mística y que a la hora de grabar nos dio harto que hacer, en el sentido de llegar a esa crudeza del folclor. Yo quería tener una sonoridad como Café Tacuba, pero sonaba como el Inti Illimani, hasta que pudimos dar con el hecho de grabarla bien despeinada y entrar en tiempo cruzado, todo en vivo.

TÉMPERA: Venía preocupado de algunos temas, como la impotencia de decir y dentro de esa misma canción apareció el como se dicen las cosas, que es difícil ocupar un lugar en los labios, que es difícil tantas cosas y la gente se expresa en los muros con figuras surrealistas, y esa parte es un homenaje al muralismo, que de repente estas en una esquina y miras estos grandes monstruos que partieron con la brigada de Ramona Parra pintando cosas políticas hasta la expresión moderna de los raperos. A mí me gusta mucho porque aunque la toque en guitarra de palo, está muy presente el rock and roll en esta canción.

PERDERSE: La hice totalmente perdido, un día que me perdí, una canción vinculada a Concepción, en un tiempo que viajaba mucho. Iba al campo un día y alguien me dejó en la Estación Central y estaba lleno de letreros y todo el cuento, me fui al campo, y las cosas no me resultaron, era una época de desencuentros y en la vuelta me puse a pensar en la canción, medio choreado y enojado, tomé la guitarra en la misma micro y la empecé a tocar. Después se me olvidó todo ese día, en ese tiempo estaba grabando y en el estudio me acordé la empecé a recordar, hice unas maquetas, se la mostré a Camilo, a Diego y ahí quedó en el disco. Demasiado fresco.

PIEDRAS: Habla del carbón básicamente. Concepción, Lota. Fundí una canción de amor con la idea de estas piedras del carbón, estas piedras que están calladas y en el tiempo van cambiando y figuran en esta cosa de los elementos esenciales. La hice bien hippie, bien casera, un tema que pudo haber tenido millones de arreglos y cosas pero lo dejamos desnudo.

CANGREJO AZUL: Lo curioso que estos temas no tienen estructuras definidas, puede ser rock and roll, de hecho puede terminar como The Beautiful People, esas cosas pasan. Me gusta mucho porque el “Cangrejo Azul” simboliza la poesía, y en la medida que el ser humano está perdido, busca respuestas en la poesía, todos la buscan, de manera cómica incluso aparece Cristo de brazos caídos y pregunta: “¿Alguien no vio pasar algún cangrejo azul?”. Dejando el laúd de lado, pone a Cristo como el primer juglar, el primer trovador, pone a su figura dentro de un nivel artístico también, siempre se le ve en un aspecto religioso, pero pocas veces se dice que el fuerte de Cristo era su parábola, su poesía, entonces se torna más revolucionario como el juglar que va por ahí con sus historias, finalmente en esta poesía sobre la esencia humana hay un reclamo que está hecho en todo el disco y es sobre las formas políticas que no nos bien gobiernan por estos días. Las tribus urbanas que nos habitan, yo antes les tenía miedo o no las entendía y ahora encuentro que su aporte es valiosísimo, todavía cuestionar porqué no funcionan las cosas, los sistemas y los gobiernos. “Témpera” se suma a ese sentir colectivo, que diría yo, acentuadamente santiaguino. Una incomodidad de país, transantiago, viajes interminables para la casa y llegar a ver mugre en la TV, sueldos miserables, ese panorama, me da mucha pena decirlo, se parece mucho al de la dictadura y en vez de politizarme, remo para el lado de esta desazón que me parece más sincera.

Claudio Torres
Fotos: Ignacio Orrego
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