Movistar Arena
Viernes 12 de marzo de 2010
El fenómeno que pasa con Dream Theater en Chile es ya casi inexplicable. Son muy pocas las bandas que llevan tanta gente a sus conciertos, siendo que los músicos de Berklee no son así de populares en el resto del mundo. Es por eso que Portnoy, Petrucci, Myung, LaBrie y Rudess siempre vienen con grandes expectativas a nuestro país, donde ya tienen claro que se encontrarán con una gran afluencia de público. Esta vez, la cosa no fue distinta. El Movistar Arena terminó por llenarse, incluso tanto como en el 2008. Parece que las réplicas del terremoto no asustaron tanto como se pensaba... al menos a los fans.
Los integrantes de la banda norteamericana llevaban un par de días en Santiago, lugar donde tuvieron oportunidad de pasear por la capital, disfrutar de nuestras virtudes, pero también sentir algunos movimientos telúricos que los dejaron con el recuerdo de lo ocurrido en 1995, donde tuvieron que soportar un terremoto en Kobe, Japón. Mike a esa altura ya declaraba el miedo que sentía, las ganas de tocar y marcharse de inmediatamente eran lo único que pasaba por su cabeza: “Just had our 4th aftershock of the day here in Santiago...totally scary stuff...can’t wait to play the show and get the hell outta here!!!!".
Tras la eterna espera, finalmente el 12 de marzo había llegado. Hoy volvíamos a revivir aquellos momentos que emocionaron a tantos en los shows de 2005 y 2008, teniendo en claro también que Dream Theater procura no repetir ninguno de sus temas en los setlist de cada país. Por eso la expectación era aún mayor.
18:30 horas. El Movistar Arena abría sus puertas a los miles de fanáticos que se alistaban para escuchar en vivo el nuevo material en promoción: “Black Clouds & Silver Linings”, uno de los álbumes más exitosos de la historia de los norteamericanos, al menos en las ventas. Se trata de un disco que si bien mantiene la potencia de la última década, también rememora lo mejor de la melodía de la primera etapa. Un disco que muestra lados contrapuestos, pero siempre ligados con la tecnicidad y toque que sólo Dream Theater puede dar.
19:20. La banda telonera esta vez no era chilena (como ocurrió el 2008 con Delta), sino que se trataba de la agrupación que los venía acompañando desde el “Progressive Nation” del año pasado. Bigelf, siendo unos totales desconocidos para muchos, demostraron ser más que un grupo de soporte al dejar a la mayoría boquiabiertos con la gran propuesta sónica que traía hasta nuestra década lo mejor de la música de los setenta. No se trataba de una mera reproducción, pues los oriundos de Los Ángeles también incorporaban esa locura e interpretación despampanante que dejó perplejo a Mike Portnoy.
Damon Fox es un demente, cosa que se agrava más cuando utiliza su clásico sombrero de copa. Su interpretación vocal es tan emotiva, como alucinante; mientras que su ejecución a dos teclados deja en claro que estamos frente a un tremendo músico. El resto de los integrantes no se quedan atrás. Todos con una propuesta “setentera” que nos hace recordar donde están las verdaderas influencias del rock progresivo.
Pese a que se notaba que Bigelf estaba viviendo uno de sus mejores conciertos, los músicos finlandeses-norteamericanos también se dieron el tiempo de invitar al “patrón de fundo”. Mike Portnoy hizo relevo en la batería para interpretar el tema ‘Blackball’, momento más ovacionado por los miles de fanáticos que estaban a la espera de Dream Theater. Casi todos disfrutaban de la música de Bigelf. Esto se demostró con total elocuencia en la interpretación del temazo ‘Money, It’s Pure Evil’, donde el recinto se llenó de luces de celulares que se movían de un lado a otro. Bigelf, sorprendentemente notable.
20:00 y la espera comenzaba a llegar a su fin. Mientras retiraban el backline de los teloneros, toda la fanaticada coreaba versiones acústicas de ‘As I Am’ y ‘Pull Me Under’, dos temas que definitivamente no estarían en el setlist de ese día.
20:35, cinco minutos después de lo previsto, comenzó a sonar la intro que a todos hizo poner los pelos de punta. Quizás deberían haber apagado las luces de inmediato, pero al parecer los músicos todavía no tomaban sus posiciones tras el telón que aún no bajaba. Para cuando la oscuridad reinó en el Movistar Arena, recién pudimos entender la razón de ser del telón que no caía. Mientras sonaba la primera parte de ‘A Nightmare To Remember’, sólo podíamos ver las sombras de los integrantes de una de las bandas más esperadas en nuestro país. Dream Theater regresaba para hacer un concierto de lujo… una vez más.
La ovación fue ensordecedora, instancia que explotó definitivamente con la caída del telón y la ejecución “in situ” del primer tema del “Black Clouds & Silver Linings”. El sonido no era parejo en todo el recinto. Para los que estaban más cerca del escenario existieron algunas dificultades para escuchar, pero la verdad es que la mayoría de los asistentes disfrutaron de un sonido perfecto y una iluminación más que correcta. Tres pantallas (una central y dos laterales) daban la posibilidad de ver con más detalle las impresionantes piruetas que los músicos ejecutaban con sus instrumentos. Curioso fue ver a LaBrie más enérgico que de costumbre, corriendo de lado a lado, animando al público e incluso dándose el tiempo de ponerse lentes oscuros en la parte lenta del primer tema de la noche. Portnoy siempre asesino y perfecto en la batería, donde además cumplía las labores de segunda voz interpretando con mucha potencia la voz aguerrida de la parte final de esta canción.
Como era de esperar, el segundo tema fue la continuación discográfica de lo ya escuchado. ‘A Rite Of Passage’ hizo nuevamente saltar a toda la cancha, canción que se hizo acompañar de manera perfecta con el video de uno de los singles de la última producción. Notable, sólo por decirlo menos, fue la ejecución de Jordan Rudess, quien con su “Bebot” dejó alucinando a los fanáticos.
Era el minuto de John Petrucci, guitarrista que nos hizo recordar los mejores pasajes del DVD ‘Live At Budokan’ con la hermosa interpretación de ‘Hollow Years’, el primer punto alto de la noche. Una versión que además tenía su actualización vocal previa al coro, distinto solo de guitarra y una magistral ejecución de Rudess y Portnoy al final del tema. Simplemente emocionante.
Jordan Rudess también tuvo su minuto. Acompañado de su propia animación, el mago de los teclados realizó un solo consigo mismo. ¿Cómo? Si, consigo mismo. Dejando que la animación tomara vida propia, para acompañarlo en uno de los solos más originales que hayamos visto. Quizás un poco innecesaria su incursión sobre el escenario en el teclado portátil, pero Jordan es un maestro y la fanaticada lo apoya en cada una de sus acciones.
Siguiendo con el show de Rudess, fue el turno de ‘Prophets Of War’, la canción “electrónica” del “Systematic Chaos”, donde obviamente el teclado tenía mayor preponderancia. De a poco se sumó el resto de la banda y también el público, quienes en un pequeño “karaoke” corearon el estribillo de esta gran canción. Tras esto, y recién a las 21:30 horas (casi 1 hora de show), vino el primer descanso de la noche. LaBrie realizó los saludos y agradecimientos correspondientes, para continuar con otro tema más del último disco. La más tranquila ‘Wither’ calmó de cierta manera a los asistentes, quienes de igual manera cantaron la composición de Petrucci.
Sin embargo, y cuando ya estaba haciendo falta otro punto alto en el concierto, vino el climax de la noche. ‘The Dance Of Eternity’ hizo estallar nuevamente a los fanáticos, quienes a esa altura ya esperaban algo más clásico. La ejecución de Myung fue impresionante, al tiempo que Mike se daba el tiempo de jugar con la baqueta en su nariz. No había nada que decir, simplemente sorprenderse con la exquisita técnica de algunos de los mejores músicos del mundo.
Y el asunto no quedó ahí, todos lo deseaban en lo más profundo del corazón. ‘One Last Time’ emocionó a absolutamente todo el recinto que cantó cada una de las letras que conforman parte del maravilloso disco “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory”. Pero cuando ya muchos se daban por satisfechos con lo escuchado, vino la mayor sorpresa. ‘The Spirit Carries On’ ya había sido tocada el 2005, pero esta vez tendría un significado distinto. LaBrie dedicó el tema a todos los chilenos que fueron la representación de un país completo que sobrevivió a la catástrofe del terremoto. En ninguna otra parte esta canción habría tenido el peso que tuvo esa noche. Miles fueron las voces que dijeron al mundo: “If I die tomorrow, I’d be alright because I believe that after we’re gone, the spirit carries on”. Esas palabras ya nunca volverán a ser lo mismo, desde esa noche representan el espíritu de todos los chilenos.
21:47. La emoción de lo vivido esa noche sacó incluso lágrimas, pero todo no había acabado aún. ‘In The Name Of God’, que pese a haber sido incluida en el “Shmedley Wilcox” del 2008, esta vez regresaba hasta nuestros oídos de manera íntegra. Destacable fue el desempeño de James, que a esta altura del show no tuvo ningún problema con los complicados tonos del coro. También fue notable el solo en conjunto entre Rudess y Petrucci, que sacaron otra ovación de los asistentes.
22:00… ¿despedida? No, aún quedaba algo que ya se había anticipado. ‘The Count Of Tuscany’, el impresionante último tema del “B.C. & S.L.”, hizo cantar nuevamente a todos el público. Ésta debe ser una de las mejores canciones de Dream Theater en los últimos tiempos, pero no podía ser el final. La verdad es que este concierto fue más corto que los anteriores, y faltaron algunos temas clásicos como ‘6:00’, ‘The Mirror’, ‘Lie’, ‘Another Day’ y tantos otros que suponemos serán incluidos en un futuro setlist. Por ahora la sensación fue de que pudo haber sido un show más extenso, pero hay que reconocer que lo vivido ese viernes 12 de marzo fue una de las grandes demostraciones de técnica, virtuosismo, melodía y –por sobre todo- emoción. Dream Theater, Chile es tu casa.
Rodrigo Bravo BustosFotos: Ignacio Orrego