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FESTIVAL SUE 2005

Kings of Leon/The Strokes

2005-10-290



Estadio Víctor Jara
Sábado 29 de octubre de 2005

La expectativa era alta. Eran 2 grupos parte de este revival del rock de guitarras, uno no tan popular en Chile como los Kings of Leon y los grandes héroes de este nuevo grupo de bandas, superventas en todo el mundo: The Strokes.

El destino quiso que no alcanzáramos a llegar a la primera parte del show de Kings of Leon. Mil disculpas por eso. Yo también lo lamento, más que nadie. Alcancé a llegar al comienzo de ‘The Bucket’, temazo del disco nuevo “Aha shake heartbreak”. A medida que avanzaba su presentación, la atención la iba concentrando cada vez más el líder, vocalista y guitarrista Caleb Followill. Su hermano Jared en el bajo en su propia onda, tocando con la espalda totalmente paralela al suelo. El primo Matthew un loco a cargo de la guitarra, era lejos el con mayor actitud rocanrolera, súper potente con sus riffs. El otro hermano, Nathan, animando la fiesta desde su puesto en la batería. La postura de los Kings of Leon es bien clara. Armaron la banda para darse el gusto de sus vidas y pasarlo bien, y que tu hagas lo mismo viéndolos. Fue un gusto, y lo pasamos increíble, así que pueden darse por satisfechos.

Tocaron buena parte de su disco nuevo, e incluso Caleb agradeció el respeto del público por escuchar su material nuevo. Una mención para la preciosa ‘Milk’, un momento de mucha intimidad entre Caleb y el público. Gran interpretación además. Lograron el clímax de su show con la gran seguidilla ‘Four Kicks’, ‘King of the rodeo’ y la conocidísima ‘California Waiting’. La fiesta ya estaba desatadísima, y el cierre perfecto con ‘Trani’ y una versión tremenda, con cada uno de ellos dejando el alma en el escenario y Caleb tirado en el piso con su guitarra, una vez que había hecho volar el micrófono. La comunión con el público fue notable, tal vez pudieron cerrar con algún éxito, como la ausente ‘Red Morning Light’. En un breve show se pasearon por el country, el punk, el rocanrol y el blues, todos de gran manera. Ojo con los Kings of Leon, tremenda agrupación, tremendo recital.

Una vez que abandonaron el escenario tuve un pequeño momento de lucidez y me vino una reflexión no muy brillante pero atinada para el momento: esta postura minimalista de los Kings of Leon y los esperados Strokes de agarrar sus guitarras, un bajo y una batería y hacerte pasar un buen rato garantiza que por lo menos las interpretaciones sean casi perfectas. Simplemente se necesitan guitarras con alto volumen y listo. En sus discos no hay ningún efecto ni partes instrumentales muy extensas que hagan que en vivo la cosa sea difícil de reproducir como lamentablemente le pasa a muchos grupos contemporáneos. La producción en sus discos es muy básica, por lo que sobre el escenario suenan, por lo menos, igual, nunca peor.

Hasta aquí, todos felices. Tremendo show de los Kings of Leon, con un sonido muy bueno. Pero todos esperaban a The Strokes, no había duda. La espera entre una banda y otra se hacía eterna, fueron más de 45 minutos agotadores.

A las 23:05 se apagaron las luces, y entraron uno a uno. El primero fue Nick Valensi, con su pinta de hippie rezagado. Albert Hammond Jr. vestido con su tradicional chaqueta, Nikolai Fraiture con su sobriedad acostumbrada y su cara de nerd setentero, y finalmente Fabricio Moretti con una de sus innumerables poleras rojas. Por atrás de la batería salió el que sería el personaje de la noche: Julian Casablancas. El tándem Hammond Jr-Valensi agarra sus guitarras y comienza ‘Last Nite’. El Víctor Jara se vino abajo, literalmente. En 2 minutos y medio Casablancas y sus muchachos ya tenían al público en el bolsillo. Tremenda versión. De ahí en mas, un tema tras otro con pocas detenciones salvo las intervenciones de Casablancas, que regaló primero su reloj y luego sus lentes. Rápidamente pasaron ‘Soma’, ‘Under control’ y ‘The Modern Age’, con un solo de antología de Valensi. A esa altura ya no quedaba voz, porque así como Casablancas no canta, sino que grita, el público hace lo mismo. La intensidad de las interpretaciones de, desde hoy, Don Julian, es tremenda. Qué carisma Julian!!

Aquí me quiero detener. La impresión que teníamos todos era de un Julian Casablancas con poco ángel, casi aburrido en vivo, preocupado solamente de cantar. Reconozco mi error, de haber dicho en estas mismas páginas que tenía poco carisma. Pobre de mi… Lo del sábado fue otra cosa, también hay que reconocer que fue una versión súper especial de Casablancas, mucho más intenso de lo normal. Se robó el escenario, uno seguía sus pasos, hipnotizaba con su sola presencia. El Casablancas del Víctor Jara es el que nació para ser rockstar, no el apático que habíamos podido ver en actuaciones en otros países, incluso de esta misma gira como el de Brasil. El resto del grupo lo pasa bien en escena. Él no se sabe, pero es el que hace que nosotros lo pasemos bien. Genio Julian.

La noche siguió con la dulzura y belleza de ‘12:51’ y la primera canción nueva de la noche, el single ‘Juicebox’. En vivo suena mucho mejor que en estudio, recupera la onda Strokes en vez de ese aire a Franz Ferdinand que deja la versión que se escucha en las radios. Tremendo rocanrol, puro power. Las dulces melodías vuelven con ‘Automatic Stop’. La explosión del público vino con la seguidilla ‘Someday’ y ‘Hard to explain’ de su primer disco. MA-RA-VI-LLO-SAS. A la perfección melódica de estas canciones se les agrega la potencia con que las interpretan en vivo, ante un público enfervorizado que cantó cada verso de prácticamente todas las canciones y era parte importante de la fiesta del Víctor Jara.

Recuperamos la calma con ‘Is this it’, la canción. Gritada por todo el estadio, Casablancas sacó una frase tan infaltable como efectiva: “don’t tell anybody but you are the best fuckin’ crows of all”. Listo, se cumplió con ese rito, el público se volvió loco y aprovecharon de mostrar 2 temas nuevos que fueron escuchados con muchísima atención. Ufffff, como promete ese “First impressions of Earth”. Lo estamos esperando muchachos, porque lo poco que mostraron el sábado fue espectacular, en especial ‘You only live once’, tremendo riff a cargo del gran Nick Valensi. ‘New York City Cops’ puso otra vez todo el rocanrol estilo Strokes en la cancha, con una versión arrasadora. Saludo a sus amigos de los Kings of Leon incluido, saltaron con ‘The end has no end’, que nunca me gustó mucho en estudio pero la versión en vivo fue otra cosa. Moretti desde su humilde puesto en la batería le dio otra cara a la canción, puro power. Si la noche no había estado lo suficientemente intensa, llegó ‘Barely legal’, que fue uno de los puntos más altos de la noche, el grupo más metido que nunca y toda la garra de los riffs del perfecto equipo que conforman Valensi y Hammond Jr. Una joya, inolvidable momento.

La intensidad siguió con ‘Whatever Happened’ que terminó con Hammond Jr. de rodillas en el piso tocando su guitarra como si de ellos dependiera su vida. Luego vino ‘I can’t win’ una de mis favoritas debo decirlo, la emoción de escucharla me quitó toda objetividad a la hora de hablar de la versión que dieron acá. Sencillamente un temazo, una melodía Beatle genial, no hay palabras… Pensábamos que con esa cerraban la primera parte, ya que suelen hacerlo así, pero nos sorprendieron con otra maravilla: ‘Alone, together’, con Fraiture comandando al grupo con su bajo y luego Nick rockeando como nadie con su fantástico solo. A esa altura, Julian ya tenía su show propio, de hecho no cantó el último coro del tema, pero bueno, él es así. El cierre ahora si vino con la avasalladora ‘Take it or leave it’, con Casablancas haciéndolas de pileta en el piso con una botella de lo que dudamos haya sido agua. Gloriosa versión, no quedó nadie con voz, pero fantástico cierre.

La espera para el bis fue breve, no más de 3 minutos, suficiente para que un grito ensordecedor de la gente pidiendo ‘Reptilia’ los sacara al escenario otra vez. Tocaron ‘Trying your luck’, completando 10 de las 11 canciones de su disco debut, lo cual hay que decir fue un acierto. Ese disco ya es un clásico del rock moderno. Un último tema nuevo, las últimas palabras prometiendo regreso pronto y el tan esperado fin de la noche con ‘Reptilia’ destrozando las gargantas de las 6 mil personas que repletaban el Estadio Víctor Jara. Gloriosa interpretación, con Valensi otra vez inspirado. El verso “please don’t slow me down if I’m going to fast” era una perfecta ironía de lo que pasaba. Una lluvia de 23 canciones en una hora y media que nadie quería que llegara a su fin, pero lamentablemente así tuvo que ser.

Fue una noche inolvidable, uno de los mejores conciertos de rock & roll de los últimos años, nunca las guitarras habían tomado por asalto con esa fuerza y esa intensidad un escenario. Todo eso sumando a 2 bandas que dieron cada una un show espectacular, con un tremendo sonido. Cada generación tiene su música que la identifica o que la marca: los jóvenes de los 80 con el rock de Poison, Bon Jovi, Guns N’Roses y otros; los jóvenes del 90 con el grunge. Y los jóvenes del siglo XXI? Con el rocanrol de los Strokes, sin duda. Y ahora podemos decir con todo orgullo y con mucho de fanatismo que ya los tuvimos acá, que hicieron uno de sus mejores shows (para alguien que ha tenido la suerte de escuchar y ver varias presentaciones de ellos) y que, más que nada, nos volaron la cabeza y nos hicieron disfrutarlo. Gracias por eso. Muchas gracias.

Juan Ignacio Cornejo
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