Maiden England Tour 2012
Charlotte, Verizon Wireless Amphitheater
21 de junio 2012
En días en que la escena metalera no presenta grandes ni nuevos nombres capaces de llenar arenas y anfiteatros, Iron Maiden vuelve a apostar por una mirada al pasado. Como ya lo hicieran con “The Early Days Tour” y la magnificente “Somewhere Back In Time”, esta vez se fueron a la carga de Norteamérica de la mano del “Maiden England Tour”, gira que se centra en torno al Home Video del mismo nombre publicado en las postrimerías de la década de los ’80 y que documenta sus show en Birmingham (Inglaterra), en el marco de la gira del disco “Seventh Son of a Seventh Son”.
Puede parecer una jugada sin mayores riesgos, pero la verdad es que por lo demostrado el pasado 21 de junio en el Verizon Wireless Amphitheater de Charlotte, los ingleses nuevamente lanzaron toda la carne a la parrilla y no escatimaron en recursos para presentar la que quizás sea una de las mejores giras del verano norteamericano 2012.
En esta primera fecha del tour, Alice Cooper fue el encargado de calentar motores. En un sólido show de 45 minutos, despachó todos sus trucos y teatralizaciones de la mano de zombies, latigazos, guillotinas, serpientes y descuartizamientos, que han animados sus shows por más de tres décadas. Temas nuevos, así como también clásicos como 'No More Mr. Nice Guy', 'Hey, Stoopid', 'Poison' y 'School’s Out', dieron forma a un entretenido set que dejó conformes hasta a los más acérrimos fans de Maiden.
Cuando el reloj marcaba las 9 de la noche, en punto, se encendieron las pantallas del anfiteatro, provocando una estruendosa respuesta del público asistentes. Una intro mostró las gélidas imágenes que dan vida a la carátula de “Seventh Son Of a Seventh Son”, disco con el cual gira el concepto de este tour. El escenario se encuentra decorado completamente con los colores de la portada de ese clásico “long play”.
Como era de esperar, 'Moonchild' abrió los fuegos de un espectáculo lleno de pirotecnia, “Eddies” por doquier y un gran puñado de clásicos de la doncella de hierro. 'Can I Play with Madness, 'The Prisoner' (tocado por primera vez desde 1991) y '2 Minutes To Midnight' fueron las siguientes canciones interpretadas, sin dar tregua al un público de todas las edades (mayoritariamente adultos con sus hijos), que repletó las cerca de 25 mil localidades del recinto.
La banda demostró ser, una vez más, una máquina con todas sus piezas pulidas y engranadas: Bruce Dickinson derrochando energía por todos los rincones del escenario, con una voz que, si bien es cierto no alcanza los afilados tonos de los ’80, sigue siendo una de las mejores del Heavy Metal actual; Steve Harris, por su lado, machacando como de costumbre las cuatro cuerdas, mientras que el trío conformado por Adrian Smith, Dave Murray y el siempre histriónico Janick Gers se repartían los riffs, armonías y solos de guitarra a la perfección. Atrás, escondido tras un murallón de platillos y tambores, Nicko McBrain marcaba los ritmos a la perfección, con la clase y maestría que lo caracteriza.
Luego de la primera tanda de temas, vino la primera pausa y palabras de la mano de Dickinson quien agradeció a la audiencia y les preguntó si querían volver a 1988 y quizás un par de años después. Dicho esto, la banda se despachó 'Afraid to Shoot Strangers', joyita del disco “Fear Of The Dark”, no incluido en sus shows, desde 1998. El tema fue interpretado como calco a su versión original, despachado con gran potencia por parte del sexteto.
Aquí cabe destacar la actitud del público estadounidense. Si bien es cierto, gozaron a su manera con el show, la onda y pasión del público latino supera por años luz a la audiencia del hemisferio norte. Y eso la banda lo sabe y lo hizo notar. Cada vez que Dickinson y compañía pedían aplausos, gritos o coros, el público respondía tibiamente, ante la cara de impotencia de la banda. Sin embargo, esto no fue obstáculo para que el grupo desarrollara su repertorio lleno de energía y entregado a mil a la causa. Se nota que sigue existiendo química entre ellos y que disfrutar el tocar juntos.
Luego vendría el turno de 'The Trooper', clásico que volvió a desatar la euforia en el anfiteatro, con la tradicional performance de Bruce Dickinson enarbolando la bandera británica. Uno de los peaks de la noche se dio en “The Number Of The Beast”. Aquí no se escatimó en el uso de llamas, explosiones y gran despliegue de luces. En un rincón del escenario se podía apreciar, en tanto, un pequeño demonio robotizado, que daba el ambiente perfecto a este tema.
Una grata sorpresa fue la presentación 'The Phantom Of The Opera', el cual incluyó en su presentación previa, las notas musicales de la composición de Andrew Lloyd Webber. Luego, fue el turno de 'Run To The Hills', tema que marcó la aparición del primer “Eddie” de la noche: el gigante muñeco apareció caracterizado de soldado de la época colonial de Norteamérica.
'Wasted Years' antecedió a otra de las piezas esperadas: 'Seventh Son of a Seventh Son'. El tema sonó a la perfección. Cada detalle y armonía presentes en el disco homónimo de 1988 fue replicado magistralmente en la interpretación de la banda. Luego de la melódica sección media, en donde apareció un segundo “Eddie” en acción, vino la catarsis: explosiones y llamas salían de cada rincón del escenario, para dar la bienvenida a la canción que fue reestrenada en vivo luego de 24 años.
Para el final, la banda se reservó los “hits”de siempre. 'The Clairvoyant' y 'Fear of the Dark', fueron al antesala ideal para el tema-himno “Iron Maiden”, que como era de esperar trajo consigo la presencia de un tercer “Eddie”. Esta vez, la mascota-zombie apareció al fondo del escenario, reencarnando la portada del disco “Seventh Son of a Seventh Son”, con llamas en la cabeza y corazón latiente en mano incluidos.
Tras esto, la banda se despidió, para regresar luego con el “discurso de Churchill”, antesala del poderoso 'Aces High'. Finalmente, las dos horas de show tuvieron su broche de oro con el esperado 'The Evil That Men Do' y 'Running Free', tema con el cual la banda por fin se logró la participación activa de todos los fans que atestaban el anfiteatro en Charlotte.
En fin, fue una larga noche, con 120 minutos de puro y clásico Heavy Metal. Si la banda cumple con la promesa de llevar a escala mundial este tour para el resto del mundo el 2013, habrá que pedir que agranden el Estadio Nacional, porque de seguro se va a hacer chico para recibir esta delirante nueva-vieja gira de la “doncella de hierro”. So It Shall be written, So it shall be done…
Álvaro Arroyo
SETLIST
Moonchild
Can I Play With Madness.
The Prisoner
2 Minutes to Midnight
Afraid to Shoot Strangers
The Trooper
The Number of the Beast
Phantom of the Opera
Run to the Hills
Wasted Years
Seventh Son of a Seventh Son
The Clairvoyant
Fear of the Dark
Iron Maiden
Encore:
Aces High
The Evil That Men Do
Running Free
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