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THURSTON MOORE y KURT VILE en Chile

Una noche de contrastes: folk, punk y ruido

2012-04-161 Comentarios


 

Domingo 15 de abril, Teatro Oriente
 
El concierto de anoche era esperado con ansias por los fanáticos del guitarrista y cantante de Sonic Youth y, también, por los entusiastas seguidores del joven canta-autor Kurt Vile, quien ha dado mucho que hablar en el último tiempo, sobre todo, por su celebrado más reciente álbum, “Smoke Ring From My Halo”. Por su parte, Moore venía, en el papel, a presentar su disco solista de 2011, “Demolished Thoughts”. Sin embargo, el artista, como era de esperarse, se salió de la sensibilidad más acústica folk-rock del álbum y desplegó un show, donde punk, tormentas noise y varias sorpresas, se apoderaron del escenario. Thurston Moore no puede dejar de ser él mismo, por más que lo quiera.
 
El encargado de abrir los fuegos, fue Kurt Vile, quien se presentó junto a su cuarteto, The Violators. La figura flaca y desgarbada, marcaba su presencia con prestancia inusitada y, desde el primer tema, mostró que lo suyo combina su sensibilidad folk, con rock de garaje y mucho espíritu punk. Las credenciales del mencionado álbum “Smoke Ring From My Halo”, se hacían presentes con las especiales versiones de “Jesus Fever” y “On Tour”, dos temas que exhibieron la voz nasal y profunda de Vile, que por momentos recordó en demasía a Syd Barrett y, en otros, a Iggy Pop. 
 
No hay duda sobre el talento melódico y vocal del artista y, a mi juicio, eso fue lo más destacable de su presentación. Aunque la banda aportaba en poder y energía rockera, le faltó sutileza a la hora de potenciar la sensibilidad musical del cantante. De hecho, en mi opinión, la parte más emocionante del show fue, justamente, la interpretación solista que hizo de uno de los mejores temas de “Smoke…”, llamado “Peeping Tomboy”. Pura sensibilidad y una melodía que llegaba a erizar los pelos. 
 
Vile además, pasaba de la guitarra eléctrica a la acústica de un tema a otro y equilibraba de buena forma ambos mundos. Sin embargo, la banda sonaba un tanto opaca, pese a algunos buenos arreglos que aliñaban de buena forma las canciones. En este contexto, entre los temas destacados, no podemos dejar de mencionar “Ghost Town”, “Heart Attack”, “Hunchback” y “Breathin Out”, algunas con largos pasajes instrumentales que de pronto se acababan, para dar paso al sonido desnudo de la acústica y la voz tan especial –y espacial- de Vile.
 
Tras un intermedio, fue el turno de un relajado Thurston Moore, quien junto a su banda, integrada por la violinista/bajista Samara Lubelski, el versátil guitarrista Keith Wood y el baterista John Moroney, ofreció un concierto impecable y asombroso, que contó con varias sorpresas. Entre ellas, un cover punk del clásico de The Rolling Stones, “It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It)”; o también, una jocosa historia, que narró, medio en broma medio en serio, de que por circunstancias casuales, conocieron a mediados de los 70, a la legendaria banda nacional Los Blops y que, entonces, Sonic Youth, vendría a ser una extensión de la música sicodélica chilena.
 
Más allá de la anécdota, el show de Moore estuvo plagado de aciertos, al combinar su faceta folk, que se puede apreciar en el mismo “Demolished Thoughts” –producido por Beck- o en “Trees Outside the Academy”, con su amor por las tormentas de ruido y ese crudo indie-rock de guitarras, tan característico de sus temas en Sonic Youth. Desde un comienzo, el sonido fue cristalino y seguro. En la primera parte del recital, canciones acústicas como “Blood Never Lies”, “In Silver Rain with a Paper Key” u “Orchard Street”, exhibieron la cara “psychofolk” de Moore, con nitidez insospechada. 
 
No obstante, el músico tomaba su guitarra eléctrica y, en numerosas ocasiones a lo largo del concierto, desarrollaba extensas secciones ruidísticas, que definían claramente el perfil ecléctico de Moore, que puede pasar, sin problemas, desde una canción folk a momentos de noise intenso y radical. Entre los temas destacados de la noche, llamaron la atención, “Ono Soul”, “Circulation”, “Mina Loy” o la cruda interpretación de “Pretty Bad” del álbum “Psychic Hearts” de 1995. 
 
En todo el show, la banda estuvo a la altura del mismo Moore: aportando con sutiles arreglos en las piezas más calmas; entregando el punch necesario a los temas más rockeros; o dando énfasis a las atronadoras experimentaciones de ruido. En lo extra musical fue, sin duda, destacable la sencillez, la ironía y el humor que demostró Moore durante todo el show, que finalizó de manera apoteósica, con “Psychic Hearts”, la canción. 
 
Fue un lujo participar en la jornada doble de ayer. Claramente, quienes fueron al Teatro Oriente, se convirtieron en testigos de un acontecimiento relevante para la cultura musical de nuestro país. Un joven talento como Vile, en su mejor momento y un Moore con un lenguaje musical definido y que supo diferenciarse de Sonic Youth con un show personal pero que, como decíamos al principio, no dejó de lado su gusto por el ruido y el ethos punk. En mi experiencia personal, entré para apreciar a Kurt Vile y terminé viendo a Thurston Moore.
 
Héctor Aravena A.-
Fotos: Sebastián Jiménez.-
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