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FULANO

En El Bunker

1989. Alerce
 
Fulano es una de esas grandes sorpresas que ha dado vida la escena musical chilena: un grupo que a pesar de ser popular, sólo la inmensa minoría ha tenido la suerte de disfrutar. Una excelente propuesta compuesta por seis grandes músicos, partiendo por el irónico planteamiento de Cristián Crisosto en saxos, los rockeros y enérgicos bajos de Jorge Campos, la potencia y certeza de Willy Valenzuela en batería, la deleitante voz de Arlette Jequier, los volátiles e inteligentes teclados de Jaime Vivanco y los precisos solos de saxo de Jaime Vásquez.
 
De los cuatro discos de estudio grabados por la banda en 20 años de trayectoria, “En el Bunker”, el segundo álbum, es sin duda el más emblemático. Sus sarcásticas letras en contra del sistema y la dictadura, respaldadas por una potente y original propuesta musical, convirtieron a Fulano en una banda de culto, uno de los grupos pilares de la vanguardia chilena y por supuesto, en un referente obligado al hablar de la historia de la música popular de nuestro país.
 
El álbum originalmente salió a la luz en dos cassettes convirtiéndose en el primer trabajo musical de más de 100 minutos grabado en Chile. Sus carátulas, una roja y otra azul, tenían la imagen del cañón de un tanque, la cual fue reemplazada en su edición para cedé del año 94, por una foto de una puerta metálica bajo varios candados. En esta versión  también quedaron fuera tres grandes piezas  llamadas “¿Y ahora, qué?”, “No me gusta que se metan conmigo” y  “Que o la tumba serás”.
 
De esta forma la revisión del disco en formato cedé parte con “La historia no me convence, sólo me atraganta”, la que luego de un hipnótico y atmosférico comienzo, llega al lado más rockero del tema. Una composición de intensos 10 minutos duración, con un gran comienzo que da paso al siguiente corte, el entretenido “Perro Chico Malo”, compuesta por una dinámica y pegajosa melodía.
 
Luego el swing y las síncopas se hacen presente en la vigorosa “Nena no te vayas a Chimbarongo, no te vayas hoy, ándate mañana”, una pieza jazzera de principio a fin, con un espacio para una intrépido solo de batería, los saxos de Crisosto y Vásquez dándole un toque big band al corte, la voz de Arlette con una dinámica improvisación de scat, mientras las voces masculinas cantan caricaturescamente la galante frase “Nena no te vayas, nena no te vayas”, otra alegre y energizante composición.
 
El golpe de una puerta al cerrarse, los pasos de una persona entrando a una pieza y una  música sonando en un tocadiscos son la introducción al denso corte llamado “En el Bunker “. La experimentación con distintos sonidos, todos muy oscuros, la grabación de  una inquietante voz, reflejan el encierro que se vive al estar dentro de este bunker, una sensación de miedo y claustrofobia, el que luego pasa  a “Buhardillas”, en donde la puerta se abre, saliendo otra vez al exterior, al aire libre, el sonido de los pájaros y de unos niños que juegan y corren por un jardín se combina sutilmente con este delicado valse.
                                  
El siguiente es “Rap - Rock”, un corte que de rap no tiene mucho, pero que se diferencia de su parte rockera por tener acompañamiento en octapad o batería electrónica. La otra parte en cambio, se caracteriza por la potente batería y un rockero riff de guitarra eléctrica a cargo de Jorge Campos, quien más adelante se luce además con un enérgico solo. Para la edición de CD se incluyo un track de solo 12 segundos de duración, llamado “En este momento Ud. se encuentra en el medio del disco”, una experimental improvisación de jazz que ve su final con un repentino corte.
 
El siguiente es sin duda uno de los cortes más intensos del disco. Se trata de  “Buscando Peyotl”, una volátil composición de Vivanco y Campos, en la cual la batería de Valenzuela siempre con un beat muy marcado y robusto le da el andar la pieza. Los demás instrumentos se mueven como si se dejaran llevar por esa penetrante pulsación, con un momento en solitario para que cada uno de ellos pueda explayarse con un solo. En pocas palabras un relajante y lisérgico viaje que invita a dejarse llevar con la música y a volar con la imaginación.   
 
“Gran Restrictor ten piedad (de nosotros)” tiene un toque circense, pero tomado de un circo perteneciente al infierno, con sonidos oscuros y tenebrosos y una letra aún más densa y directa cantada en una primera parte por Crisosto y luego por Jequier, quien con una voz lírica nos entrega en una parte un fuerte mensaje en relación a las torturas: “Estoy temblando, se quema mi cerebro, no más electros, prometo estar de acuerdo”. Esta tétrica pieza contrasta rápidamente con la siguiente, una de las más enérgicas y reconocidas de Fulano, “Adolfo, Benito, Augusto y Toribio”. Acá el caos, potencia e ironía se mezclan en esta gran composición perteneciente a Jaime Vivanco, en la cual sin duda el arrollador bajo slapeado de Jorge Campos, le entrega al tema esa electrizante dosis rock y vitalidad, mezclada por supuesto con el efusivo canto su sarcástica lírica.
 
“Honor, Decencia, Dignidad, Moral  y Patria”, es un track que luego de pasar por tres minutos agudos de intrincadas melodías y cortes, incluso con un virtuoso solo de bajo de por medio, da paso a un sombrío texto recitado sobre un oscuro manto sonoro, el que luego de finalizar, va de a poco retomando otra vez esa intensidad del comienzo, llegando a su final del igual forma. En “Sentimental Blues” llegamos claramente el momento más íntimo de la revisión. Un intenso blues cantado por Arlette, quien con una apasionada interpretación, a veces desgarradora y por otros momentos sutil, hace de esta pieza uno de los clásicos del grupo.
 
Finalizando, “El dar del cuerpo”, es una composición de Cristián Crisosto que prende con su enérgico comienzo, intensas líneas de saxo, cambios de velocidades y metros, ritmos sincopados, para luego entrar a la parte cantada, con una característica estrofa compuesta por una de las letras más directas del álbum: “Quisiera ver el horizonte, quisiera estar en libertad, no aguato más los uniformes!!... no puedo ver, no puedo hablar”, una urgente y clara necesidad de poner fin a ese largo período de dictadura, el que por supuesto ya pasaba sus días en cuenta regresiva.
 
“En el Bunker” es sin duda un álbum que marcó a una generación, un trabajo redondo en el cual todas sus composiciones, incluyendo las que se quitaron de la edición de cedé, son de excepción. Todas reflejan esas ganas de descubrir, explorar y experimentar que el grupo tenía, esas ambiciones de romper barreras, crear nuevos sonidos y reflejar a través de la música emociones contenidas, sentimientos de decepción, rabia y descontento social. A pesar de que han pasado 18 años desde su lanzamiento, es un disco que aún suena fresco e innovador. Por lo mismo un trabajo imperdible y por supuesto, un clásico obligado de nuestra banda sonora nacional.
 
Ilse Farías A

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