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COTA ZERO

Volver a Cero

2012. Mylodon

“Volver a Cero” es el nombre del nuevo trabajo de la banda de la V Región, compuesta por Freddy Pizarro en guitarra, Humberto Barbieri en batería y Federico Melo en bajo. Fieles a un estilo ligado al rock progresivo, regresan tras varios años de ausencia discográfica, dotados de nueva formación y con un trabajo de gran calidad.

En lenguaje técnico, cota cero, corresponde al nivel del mar, el llamado nivel cero. De ese concepto surgió el nombre de la banda y tomó significado, por la importante relación entre el mar y la ciudad de origen del grupo, Valparaíso.

Formados el año 99, editaron tres discos, titulados “Nivel 1”, “Nivel 2” y “Nivel 3”, haciendo una clara alusión al concepto mencionado anteriormente. En esta misma línea, “Volver a Cero”, la cuarta producción, es un título que refleja el volver a empezar, retornar a esa cota cero y reencontrarse con sus raíces.

En esta nueva placa, la primera bajo el alero del sello nacional Mylodon Records, nos encontramos con una retrospectiva de doce cortes, creados entre 2004 y 2011, todos netamente instrumentales. Potentes riffs y ese característico toque progresivo en sus rítmicas y sonoridad, se fusionan con enérgicos ritmos funk y latin, pero también, con momentos más limpios e introspectivos. Tanto la guitarra, como los bajos están hechos por el mismo guitarrista Freddy Pizarro, quien también se desempeña como luthier, otorgándole una identidad especial al sonido del trío.

La sólida batería de Humberto Barbieri da inicio a “The Dark Side Of Two Faces”, un envolvente corte, compuesto de sólo una parte, que se va repitiendo desde distintas miradas. Primero desde la guitarra limpia, fusionada con cálidas melodías en bajo fretless, para luego subir su intensidad y peso con algo de overdrive, finalizando con un electrizante solo de guitarra. Una pieza que marca desde un comienzo, la contundente solidez y groove característico del trío.

Le sigue “Boobalooba”: ritmo más funkeado y enérgico, ejecutada siempre desde esa enraizada veta progresiva, con pasajes cargados de velocidad y cortes bien marcados. En “Ruta Norte”, la banda invita a un eléctrico e hipnotizante viaje, sustentado en ostinatos y efectos de delay.

Los siguientes cortes, “Maruchi” y “Moncho”, generan una calidez y luminosidad innegable, ambos dotados de conmovedores pasajes melódicos. “Maruchi”, desde una propuesta introspectiva y relativamente pausada, imprime un sentimiento de pureza, mientras “Moncho”, despliega emoción y energía, en un corte dedicado a las personas que luchan contra el cáncer.

“Clásico” es una pieza definida en dos secciones, con dos ostinatos reconocibles que se   alternan constantemente: un enérgico rasgueo con características de funk, versus un arpegio de tempo más lento. En “Metro los Héroes” el bajo es protagonista y motor fundamental, en un corte basado, principalmente, en un cadencioso groove y en las percusiones del invitado, Manuel Estay.

“Comanche”, es uno de los tracks más rockeros del álbum. Está compuesto por un potente riff, que transita  a un paso reposado, pero arrollador, sustentado por el peso de la batería y el bajo. A medida que avanza, su velocidad se ve acelerada, para comenzar el recorrido por laberínticas melodías. En “Jack Lalein”, la intensidad baja considerablemente, para explorar, primeramente, un terreno más etéreo en compañía de una pastosa melodía de bajo fretless, para luego adentrarse por pasajes más extrovertidos.

“Amor Masoca” y “Latin”, son piezas de corta duración, -dos minutos y fracción. Ambas se sostienen de un prendido groove, adornados por electrizantes rasgueos y melodías de guitarra. Para finalizar, las revoluciones reposan en “Tango”, otra de las piezas cargadas de una envolvente emotividad, esta vez, desde una mirada de contemplación. Acá se fusiona de forma sutil, momentos de delicadas dinámicas, versus otros de mayor potencia, como también secciones rítmicamente reposadas y lentas, contraponiéndose a otras más aceleradas.

En líneas generales, “Volver a Cero”, es una placa cargada de energía, rock y groove, con composiciones simples en su forma, pero trabajadas pulcramente desde su rítmica, armonía y melodías. Mención aparte es la calidad de interpretación y ejecución de cada uno de los músicos, quienes dominan a la perfección cada uno de sus instrumentos. En definitiva, Cota Zero reúne todas las características que uno espera de un power trío.

Ilse Farías A.-

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