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PRIMUS

Green Naugahyde

Desde 1999 que la banda de Les Claypool no editaba un álbum de larga duración y, en estricto rigor, de 2003 y el epé, “Animals Should Not Try to Act Like People”, que no tenía material nuevo que mostrar. Por este motivo, el regreso del inclasificable e influyente trío con “Green Naugahyde”, no es un hecho menor para la escena musical. Nada más ni nada menos, que el primer disco de la agrupación en más de diez años.

Aparte de Claypool y del histórico guitarrista Larry LaLonde, en esta alineación 2011 está de vuelta el primer baterista de la banda, Jay Lane, quien se fue, incluso, antes de grabar el álbum en vivo Suck On This (1990), que finalmente registró Tim “Herb” Alexander. Lo importante de esta formación, es que Primus guarda una continuidad histórica con respecto a sus integrantes. Además, Lane ha salido de gira con la banda en el último tiempo y participó en varios otros proyectos de Claypool, como Frog Brigade y Sausage.

En este disco, la banda sigue profundizando en su adictivo estilo funk rock arrebatado, humorístico y experimental, que toma para sí dosis igualitarias de influencias desde Frank Zappa, Rush, The Residents, Captain Beefheart y King Crimson, entre otras.

El álbum comienza con la oscura introducción ‘Prelude To A Crawl’, para luego -sin mediar espacio- continuar con ‘Hennepin Crawler’, esencia del sonido y cualidad rítmica de Primus. El bajo siempre complejo y astuto que lleva toda la base del trío, se completa con la percusión compacta y la guitarra, que combina acordes funk con punteos experimentales, siempre funcionales a la estética extraña de la banda. Todo esto, complementado con las voces narradas, tan típicas de Claypool, así como sus destacadas secciones solista en bajo.

Un excelente comienzo para adentrarnos en el mundo particular e hiperquinético de Primus y que da pie, para que entre ‘Last Salmon Man (Fischerman’s Chronicles, Part VI)’. Un tema con historia dentro de la obra del conjunto, ya que su primera parte, ‘John The Fisherman’, apareció en el debut Frizzle Fry, disco que, sin duda, es una referencia a la hora de describir el sonido y la vibra general de este nuevo Green Naugahyde.

El tema, como era de esperarse, se construye por medio de los acordes en el bajo, las vocalizaciones absurdas y sardónicas, la guitarra que, en todo momento, va creando líneas angulares y poco heterodoxas en el contexto rock y la base rítmica, infatigable y llena de detalles. La más circense ‘Eternal Consumption Engine’ cambia de giro en relación a las anteriores y se caracteriza por ser entretenida y lúdica. Además, resalta un diálogo vocal que se responde a sí mismo.

‘Tragedy's a' Comin'’ es uno de los puntos altos del elepé. Un funky-rock potente y al punto, con melodías dinámicas en la voz y una impronta instrumental, que ha marcado el sello del grupo en estos largos años de carrera. Virtuosismo al servicio de un concepto sonoro, que está en las antípodas de la pirotecnia. La densidad “primusiana” llega de la mano de ‘Eyes of the Squirrel’, que es más pausada en su métrica, demostrando que el trío -sin perder el humor- tiene una sensibilidad más asfixiante, experimentalista y melódicamente seria. 

‘Jilly's on Smack’ mantiene el tono más sobrio de la anterior, con una línea de bajo lineal y sin slap, una melodía vocal imperturbable y secciones instrumentales en constante exploración sonora. Dos temas de inflexión en el contexto más festivo del disco, que luego dan paso a ‘Lee Van Cleef’, otro funk-rock endemoniado y gracioso, marca registrada del trío que entendió –junto a Mr.Bungle- que se puede hacer rock de vanguardia, sin ser grave e impenetrable.

‘Moron TV’ combina fracciones intrincadas de potencia rock e ingenio musical y melódico casi surrealista, con partes vocalizadas y momentos de imperturbabilidad y psicodelia por montones. ‘Green Ranger’ cambia el foco del disco, ya que es un tema mucho más lisérgico y –a su modo- trágico, que se caracteriza por el bajo tocado con arco, los detalles sonoros de la guitarra y una batería de precisión.

El hard rock á-la-Primus, que se hacía ya necesario, aparece con la energética ‘HOINFODAMAN’, en la cual, por primera vez, destaca un riff de guitarra distorsionada, que gana en fuerza con la entrada de bajo y batería. Sin embargo, el tema evoluciona a lugares más estrambóticos, en otro de los buenos temas del registro.

Ya llegando al cierre, ‘Extinction Burst’ es, al mismo tiempo, potente, extraña e inventiva, destacando los armónicos y acordes de LaLonde, la percusión afanosa y eficiente de Lane y, como siempre, las líneas de bajo dinámicas y voces juguetonas del líder.  Finalmente, ‘Salmon Men’ sirve de epílogo para un álbum muy entretenido y energético, que trae de regreso en excelentes condiciones a Claypool y compañía.
 
Green Naugahyde es un trabajo variado y de enorme dinámica musical. Claro está, que no estamos hablando de las grandes glorias de la década 90 de la banda, con discos imprescindibles de rock bizarro, como Sailing the Seas of Cheese (1991), Pork Soda (1993), Tales from the Punchbowl (1995)e, incluso, The Brown Album (1997). Sin embargo, estos Primus versión 2011 salen más que bien parados con un trabajo seductor, original y, como siempre, con la impronta musical identificable a kilómetros de la banda de un genio iconoclasta como lo es Les Claypool.

Héctor Aravena A.
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