Nivhek

After Its Own Death / Walking In A Spiral Towards The House

2019. Yellow Electric
 
Sin Embargo El Júbilo. Exquisitamente melancólica, la estadounidense Liz Harris abandona momentáneamente su alias Grouper, y asume la particular denominación Nivhek, arrojando, en esta primera selección, cuatro amplias composiciones. Creaciones minimalistas en su sonido, maximalistas en su femenina y solitaria expresión. Una ensoñación coral de discurso indescifrable abre los dieciséis minutos de ‘After Its Own Death: Side A’, difuminadas voces que se refuerzan con pulsos que surgen distorsionados desde el fondo de la composición, acercándose secretamente hacia la abstracción, expandiéndose hasta convertirse en un drone que no es más que la búsqueda de la introspección como síntoma de la repetición, de aquello que debe esperar para racionalizarse. La sombra de Liz Harris permite una sección de vibráfono o de campanas electrónicas, percusiones lúcidas en un principio, angustiantes y temibles posteriormente. ¿No era acaso un imposible celebrar la vida en este paraíso?
 
Las Luces y Los Colores. ‘After Its Own Death: Side B’ ofrece una secuencia de acordes emocionalmente devastadores provenientes de una desnuda guitarra eléctrica, arpegios etéreos y tristes que invitan a la penumbra y a la reclusión. Una ruina o fisura existencial que muestra, a su vez, la conocida comodidad de Liz Harris sobre las cuerdas metálicas del instrumento. Disfrute y habilidad que acentúan su calidad interpretativa, la máxima expresividad de su ser. Vuelven luego las notas de vibráfono o los suaves golpes sobre campanas tubulares, nuevamente taciturnas, pero esta vez dejando escapar una parcial luminosidad. La grabación de los pasos y rumores de una persona desconocida, de lo que pareciera su ajetreo cotidiano, permite una vuelta a la voz ceremonial y divina de Harris, una dicción que se rompe frente a un breve y pesado drone que interrumpe el collage casi en forma sorpresiva. Más voces y susurros, y luego una nueva sección de campanas tubulares, la que se pega casi arbitrariamente a otra de características similares. Hay algo decididamente anómalo en la edición de estas múltiples áreas sonoras, la permitida imperfección de quien continuamente experimenta.
 
Las Canciones del Calor. Las dos partes de ‘Walking in a Spiral Towards the House’ no son más que una excusa para desarrollar algunas secciones ya presentadas en las dos invernales partes de la composición anterior, esencialmente de aquellas en que predomina la ejecución de campanas, explotando su protagonismo, aprovechando las resonancias que se desprenden de su infinito vibrar. ¿Cuál es la verdadera utilidad de todas estas tristes voces? Casi citando a la diputada Ximena Ossandon refiriéndose a la segunda visita a Chile del discutible Bad Bunny. ¿Cuál es el aporte de esta música? ¿En qué contribuyen estos sonetos áuricos de melancolía? Largos instantes de una emoción fornida e íntima, de legítimo desconsuelo. Contra la enumeración de la vida, contra su geometrización. Seis. Cinco. Cuatro. Triángulo. Círculo. Rectángulo. Contra ese frío e inacabado ida y vuelta. A favor de la duda vital, del esclarecimiento esencial. ¿Cuál es el sentido de esta música del verano? ¿Cuál es el aporte de esta música del sol?
 
Carlos Navarro A.



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