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JON ANDERSON en Chile

Miércoles 07 de diciembre de 2011, Teatro Oriente

2011-12-076


En el último tiempo, se ha convertido en una constante, ver a grandes artistas de la historia del rock, interpretando sus canciones en formatos distintos. El caso más reciente, fue el de Chris Cornell en Maquinaria, con su show acústico y, sin ir más lejos, Peter Gabriel, ejecutando sus canciones con una orquesta en el Movistar Arena. Tampoco podemos dejar de mencionar, hace ya varios años atrás, la desapercibida visita de Peter Hammill, otra leyenda del rock progresivo, que cantó sus canciones solistas y en Van Der Graaf Generator, solamente con guitarra o piano.

Pues bien, ayer fue el turno del eterno cantante de la banda británica Yes, Jon Anderson, quien ofreció un show de intimidad y poder emotivo en el Teatro Oriente de Santiago. Por supuesto, que las condiciones del emblemático vocalista son bastante distintas, ya que Yes optó por contratar el cantante canadiense Benoit David para su gira 2010-2011 y para su nuevo disco, “Fly From Here”.

Sin embargo, Anderson no se ha quedado atrás ni menos lamentándose y lanzó en 2010, el álbum “The Living Tree” con su viejo compañero de Yes, el tecladista Rick Wakeman y, este año, su trabajo solista, “Survival & Other Stories”.

Con estos precedentes, el músico llegó a Chile, con la promesa de presentar, en formato acústico, un repertorio bastante impresionante, que ya cruza cuatro décadas de incesante labor creativa. En resumidas cuentas, el show recorrió los más grandes clásicos de su carrera en Yes, con algunos guiños a su trabajo con el músico griego Vangelis y, por supuesto, algo de su obra solista, tanto actual como del pasado.

Lo más llamativo del concierto, aparte de poder apreciar a una leyenda en un recinto pequeño e íntimo, fue que las canciones de Yes fueron despojadas de sus aspectos “sinfónicos” y ejecutadas por Anderson sólo con una guitarra acústica y, en un pequeño fragmento del recital, en un teclado, con el que hizo un remix de canciones.

Por supuesto que los punteos de Steve Howe, las líneas de bajo robustas de Chris Squire o los solos de teclado del mismo Wakeman, fueron suplidos por la voz de Anderson desnuda y sin parafernalia alguna. En pocas palabras, fuerza rockera y virtuosismo, por familiaridad y cercanía, en una especie de Yes en clave folk.

Otro aspecto interesante que se pudo percibir ayer, fue que en general, las estructuras de canciones de Yes, no son demasiado complejas y se pueden adaptar de buena forma, al concepto acústico planteado por Anderson. De hecho, las traducciones de clásicos imborrables de la historia del Yes más temprano, como “Your Is No Disgrace”, “Sweet Dreams”, “I’ve Seen All Good People”, la versión reggae de “Time And A Word”, la conmovedora “Starship Trooper” o el cover de Simon & Garfunkel, “America”, emocionaron hasta los huesos por la desnudez, simpleza y espiritualidad, con que las ejecutaba el cantante.

Otros momentos altos del show, al menos para los más fanáticos, fue el fragmento acústico del clásico de “Tales From Topographics Oceans”, “The Ancient” e, innegablemente, la sección dedicada a su álbum debut como solista, “Olias Of Sunhillow”, del cual ejecutó con el instrumento chino de cuerdas dulcimer, “Flight of the Moorglade” y “To The Runner”. También fueron bien recibidas las versiones de los temas de Jon & Vangelis –con anécdota hilarante incluida-  “I'll Find My Way Home” y ya, al final del concierto, una gran interpretación de “State of Independence”.

Por otra parte, la voz de Anderson sonaba bastante bien, inclusive más aguda que de costumbre y, aunque en algunos momentos algo gastada, nunca perdiendo el brillo y la magia que la caracteriza. En canciones de Yes, como “Long Distance Runaround", “Owner Of A Lonely Heart”, “Roundabout” y tal vez, en la más querida de las piezas de la banda británica, “And You And I”, el cantante se pudo ver resuelto y en buena forma vocal.

Tan sólo dejando por un pequeño espacio de tiempo la guitarra por un teclado, Anderson hizo un extraordinario mix de canciones, que incluyó fracciones de los clásicos de Yes, “Close To The Edge”, “Heart Of The Sunrise” y “The Revealing Science Of God”. Además, sorprendió con un ukelele ejecutando “The Light Of Love” y, regresando a la guitarra, “Music is the God of the World”.

Para la sección final, Anderson aún tenía varias cartas bajo la manga, empezando por la mencionado “State of Independence”, pasando por una magnífica versión de “Wonderous Stories” del álbum “Going For The One” de Yes, para concluir de manera genial, con el clásicos de clásicos, “Soon”, última y tercera parte del opus del disco “Relayer”, “The Gates Of Delirium”.

Fue un show completo, lleno de potentes emociones, de simpatía, anécdotas y amor por la vida expresados por Anderson. Nadie podría decir que faltó uno u otro tema ya que, básicamente, se paseó por todas las canciones representativas de su carrera en Yes, pero también, con buenas adaptaciones para otros momentos de su extensa trayectoria.

Al terminar, Anderson alzó las manos hacia arriba, hacia el cielo, hacia Dios, mostrándose, entre los aplausos afectuosos del público, como una figura arquetípica, espiritual y luminosa, de lo mejor de la historia de la música rock.

Héctor Aravena A.-
Fotos: Julián Pacheco.-
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