
2012. Sumerian Records
Los orígenes de Periphery trascienden más allá de su debut homónimo. Antes de “Periphery” (2010), el sexteto oriundo de Maryland trabajó por más de 5 años a punta de maquetas y demos, alcanzado el centenar de pistas. El éxito de su primera entrega no fue sorpresa y los dejó a la cabeza del math metal, o como la prensa prefiere llamar, djent.
Su inclinación más progresiva ya se sentía venir desde su EP “Icarus” (2011) y se instaló definitivamente en “Periphery II: This Time It’s Personal” (2012). La pulcritud de Misha Mansoor tras las seis cuerdas se hace indiscutible y se termina de consolidar con la participación de Guthrie Govan (The Arstocrats), Wes Hauch (The Faceless) y John Petrucci (Dream Theater), tío de Jake Bowen (guitarra, sintetizadores).
Es este quien se encarga de inyectarle al disco un sonido más electrónico, incorporando bases con downtempo. El trabajo de Bowen plasma de atmósfera el álbum, dotándolo de un particular nexo entre cada track. La integración de Adam Getgood (bajo) a la banda parece darle más soporte a la línea rítmica que completa con Mark Holcomb (guitarra) y Matt Halpern (batería), que esta vez fue un paso más allá con los poliritmos.
Spencer Sotelo decidió darle un mayor protagonismo a su voz melódica, dotándola de un matiz diferente al del primer LP. Al contrario, lo gutural perdió energía y se acercó peligrosamente a niveles que hacen recordar a Corey Taylor. ‘Ji’, ‘Scarlet’ y ‘Erised’ unen perfectamente cada pieza del presente y pasado, reconociendo así la influencia de Dream Theater, con quienes hicieron una gira el año que recién pasó.
La variedad sonora del CD radica esencialmente en la composición de este, que si bien tuvo a Mansoor como cerebro, incluyó mayor participación de los otros 5 miembros. Se puede pasar desde una delicada ‘Muramasa’ hasta un potente single ‘MAKE TOTAL DESTROY’, que saca lo más crudo de la agrupación. El fiato se hace evidente en ‘Ragnarok’ y ‘The Gods Must Be Crazy!’, destacando como los tracks mejores logrados. El único tropiezo es ‘Epoch’, canción compuesta por bases y sin algún sentido aparente.
Periphery firma un tratado de independencia con su último disco. Logró llamar la atención y ahora comienzan a pavimentar lo próximo. Ya no se busca impresionar y eso se nota en el reposado trabajo de cada pieza. Mansoor y compañía abrieron nuevos horizontes con un amplio discurso musical, que sin lugar a dudas, no dejará a nadie exento de la avanzada progresiva.
Por Nicolás Pereira
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