BBS PARANOICOS
La victoria del perdedor
2009. Oveja Negra.
Dieciocho años y el tesón no se agota. Luego de varios meses de espera y bajo la asesoría del avezado director Mauricio Rudolphy, quien también estuvo detrás del video clip para ‘La rabia’, BBS Paranoicos finalmente pudo plasmar uno de sus principales anhelos como agrupación: una pieza audiovisual acorde al nivel conseguido en “Antídoto”, el disco mejor logrado de su extensa iconografía independiente.
Cobijado en las acogedoras instalaciones de la SCD de Vespucio, el 14 de junio del 2008, BBS Paranoicos inmortalizó un pulcro desfile de sus casi dos décadas de punk rock. Para los que han tenido la chance de asistir a alguna de las presentaciones del cuarteto, a partir del punto de inflexión que significó “Antídoto”, no debería ser una sorpresa redundante la gran factura de sus shows. Mucha garra, pasión, exuberancia melódica y un set muy parcelado de toda su carrera.
El sonido (2.0 y 5.1) está muy bien logrado. Por ejemplo, emociona de sobremanera escuchar versiones tan recónditas como ‘El regreso’ sonando como cañón o una canción más nueva como ‘Esperando un adiós’ integrándose a la perfección al repertorio. La respuesta de la gente también es notable, coreando con todo la totalidad del set (menciones especiales para ‘Un minuto de silencio’ y ‘Taquicardia’).
Ahora, los fanáticos de la vieja escuela también tienen como regodearse con la notable inclusión de piezas completamente descontinuadas y de culto para los escuchas del punk rock chileno como “Fabricas mágicas…lápidas tétricas” y el favorito de muchos, “Hardcore para señoritas”, ambos remasterizados. Además, en los contenidos hay una galería de fotos que expone varias tomas históricas de la formación, muchas de ellas registradas por el fotógrafo Sebastián Jiménez, quien desde hace varios años acompaña a la banda en sus travesías.
En resumen, un trabajo triple con un booklet de primera línea que enaltece con prestancia la trayectoria de BBS Paranoicos, luchadores insignes de nuestro rock independiente que ya se acercan a los dos decenios de música subterránea, están en excelente forma y aún tienen mucho que ofrecer. Todavía hay cosas por pelear y quién sabe, tal vez las bodas de plata sean celebradas con más logros en el cuerpo. Vaya que lo merecen.
Francisco Reinoso Baltar