Jorge González: Hablan los músicos Seis artistas reflexionan y evocan al ídolo de San Miguel. Miércoles, 18 de Enero de 2017 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis165, enero de 2017) Recuerdos, lecciones y un espacio entre Violeta Parra y Víctor Jara. Seis artistas reflexionan y evocan al ídolo de San Miguel. Pedropiedra: “Un artista sin miedo” Ya cachó que ya está bueno. Le cuesta muchísimo cantar. A pesar de que le gusta mucho y sentir el cariño del público siente, me tinca, que ya no puede entregar algo equivalente de vuelta. Nosotros (su banda) estábamos súper nerviosos para lo del Movistar Arena (concierto de noviembre de 2015), de exponerlo. A nadie le pareció una buena idea, salvo a él. Y nos tapó la boca a todos. -¿Cuál es tu impresión de la obra musical de Jorge González? -Me ha influido mucho el hecho de que él sea el fundador y máximo genio del, entre comillas, do it yourself acá en Chile. Siento que él va, dice las cosas y sigue adelante. Onda ya, si se salía Claudio Narea, Los Prisioneros se vestían de cuero y con una mina ¿cachai? Como que iba para adelante. Y para producir, también. La valentía de no quedarse callado con algo que quisiera decir. Encontró la proporción de ingredientes de lo que hace a una estrella pop, que es como una especie de triángulo entre música, discurso y look sin tener que copiar y hacer algo que no quisiera. -¿Por qué crees que convirtió en una figura referencial de la cultura pop chilena? -Tiene harto que ver con venir del pueblo y actuar en consecuencia también. Es un cliché decirlo pero es la voz del pueblo y el pueblo está con él. Es un artista realmente popular en ese sentido. -¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con Jorge? -Todos estos años que lo conozco trabajamos muy poquita música. Hicimos unas cumbias de Los hijos de Putre que nunca salieron a la luz con Hermanos brothers. Después hicimos una canción a medias en mi disco de 2013 que se llama “Emmanuel”. Cuando me tocó trabajar con él la tenía súper clara. Para montajes en vivo es un tipo que sabe montones de cómo armar un set list, de cuándo hablar y por cierto sabe de más cómo relacionarse con la gente cuando lo entrevistan, le piden una foto, cuando le gritan cosas desde el público. A mi me pareció siempre que es una persona que está en control de si mismo, y como súper trabajólico. Él sabe que vino a la Tierra a hacer canciones y tiene miles de canciones, como medio Juan Gabriel. Tiene demos y bolsos con casets. Es un cerebro que no puede dejar de inventar cosas, sean chistes, cuentos, dibujos, canciones. Es como un genio en realidad. Uno no conoce muchos en la vida pero cuando estás cerca de uno piensas “esto debe ser un genio”. Jorge nunca se repitió. El tenía un recelo bien importante con el pasado y con el rock. Yo tengo dos hijos y me dijo que no les mostrara música antigua, “no les mostrís Los Beatles, esas cuestiones, van a salir retrógados”. La figura de los cuatro chasconcitos blancos con la guitarra le dejó de interesar hace harto rato. Es un visionario. Para él Los Prisioneros podían ser cualquier cosa, como que no se compró la imagen de los tres muchachitos con zapatillas parados en la esquina. Era el primero en sabotearse porque muchos músicos pueden quedarse en su zona de confort y repetirse por miedo al condoro. Pero Jorge es un artista sin miedo. Lo único a lo que le tiene miedo es no poder hacer más. Angelo Pierattini: “No se queda pegado” -¿Qué opinión te merece el cancionero de Jorge González? ¿Cómo te llega? -Para mi es un pilar fundamental de los últimos 30 años de la música chilena, para entenderla, cuál es el camino y hacia dónde se dirige. Diría que Jorge González tiene una fuerza callejera sobre todo en su primera etapa. Luego creo que le inyectó una fuerza artística, este personaje que está en una eterna búsqueda, y que todos sus discos manifiestan un estado de ánimo distinto ¿cachai? Que no se queda pegado en los sonidos que hizo cuando chico, sino que siempre está evolucionando. Y esos, para mi por lo menos, son los artistas que más me conmueven. Yo a Jorge González lo conocí mucho más solista. Cuando salió de Los Prisioneros yo era muy chico y lo ponían en la radio y todo y conocía las canciones, pero el impacto directamente musical y artístico yo lo tuve con el disco “Mi destino”. Creo que ese álbum me marcó harto, me metí más y profundicé en su obra. El “Corazones” en los 90, que fue un disco que todos tuvimos en la casa como parte de nuestro sonido diario. Para mi es un personaje relevante dentro del montón de piezas que existen para la construcción de una historia de la música chilena. -¿El impacto cultural, traspasa la música o la figura de González sólo se circunscribe al terreno artístico? -González, su primera etapa tiene toda una disputa social, una voz que no estaba representada. Creo que desde ahí, de alguna manera, cambió nuestra consciencia también ¿en qué sentido? En que había que decir las cosas por su nombre también, y ser más frontal, inteligentemente frontal también, no como esa música tan siútica que se hacía a principios de los ochenta en algunos ámbitos que era algo barroco, por llamarlo de alguna manera, como lleno de ribetes para gente experta. González llega con dos acordes muy simples generando un discurso que tiene que ver con el ser humano a pie, sobre todo en su primera etapa. Luego yo lo tomo más como una evolución de un artista, la inquietud de un artista. En un principio yo creo que era una situación más generacional y un aporte cultural masivo, y todo lo que hizo después de su primer disco solista son expresiones que tienen que ver con un quiebre y una búsqueda artística. Y súper introspectiva, de cosas muy íntimas, y eso uno lo ve en discografías de los grandes músicos a nivel mundial, ve que es una curva común dentro de las piezas claves de la música a ese nivel, que parten de una manera sencilla y directa, y luego se expresan a través de la búsqueda personal, de esta cosa más íntima. Carlos Cabezas: “Se metió en lugares incómodos” -¿Qué opinión te merece el cancionero de Jorge González? -El trabajo como compositor de Jorge se destaca, para mi, por su honestidad y riesgo. Tiene honestidad consigo mismo, con su entorno, con su barrio, con su experiencia de vida. Por su riesgo, porque nunca se quedó en lo que se esperaba de él. Se metió en lugares incómodos, desde grabar en su casa a hacerlo en L.A. con Santaolalla. Desde canciones súperproducidas, hasta voz y guitarra. -¿Cuál es tu impresión del impacto cultural que su figura implica en Chile? -Jorge es una persona que sacó la voz escondida, atragantada, de varias generaciones en momentos muy difíciles de nuestra historia. Su voz por lo tanto va a sonar siempre y va a ser parte de quienes somos los chilenos. -Tuviste la oportunidad de trabajar con él y fue en un periodo complejo de su vida, en un disco incomprendido como “El futuro se fue”. ¿Qué recuerdos tienes de esa experiencia? -Fue una gran experiencia trabajar con él en ese disco. Jorge venía saliendo de su primer solista que había implicado embarcarse en una relación muy comprometida, y al más alto nivel, con la industria musical global, el mejor contrato conseguido por un músico nacional. Los resultados y la experiencia condujeron a este disco muy primario, instintivo, visceral. Hecho desde su casa. “Cuánto aguanta un niño” me quedó dando vueltas por mucho tiempo. Muy bueno también compartir la cotidianidad con una persona tan respetuosa, cariñosa, amable, con tanta cultura musical en su cabeza y oídos muy grandes. Don Rorro: “Convoca inmediatamente” Yo vivía en Conchalí, viví en barrios, una zona popular donde iba a carretes en casas porque no se hacían tantas fiestas en locales, sino que tú ibas al cumpleaños de alguien, caías con un grupo de amigos y estaban tocando a Los Prisioneros, siempre. Y todo el mundo coreando las canciones “por qué no se van, no se van del país ¡PINOCHET CNI!” y todos saltando. Ellos fueron voceros de una época. Gran parte de mi identidad, que he desarrollado como Don Rorro, mi perfil lúdico e irónico, tomó muchas cosas de él de manera intencionada y otra inconsciente. Logró abrirse paso musicalmente cuando las radios solo pasaban música en inglés o en español muy inocentes. Él logró pasar mensajes entre medio, era maravilloso. Tengo escenas imborrables. La primera vez que escuchamos “La voz de los 80” fue poniendo la radiograbadora con el caset y la familia empezó a llegar sola a escucharlo. Eso muestra lo que eran Los Prisioneros y Jorge González, la potencia de congregar. Recuerdo haber estado para (la época) del disco “Corazones” en trabajos voluntarios universitarios en la zona de Temuco, y pasó lo mismo. Alguien puso el disco y de repente había 20 personas, todos escuchando y comentando y hablando de ‘Corazones rojos’ y cacha lo que dice acá. Eso es Jorge González. Alguien que empieza a hablar y convoca inmediatamente por la potencia del discurso. -¿Sigue su discografía? -Si, me gusta harto, pero estoy más conectado hasta sus primeros discos solistas y algunas cosas menos conocidas como Gonzalo Martínez y sus congas pensantes. Fíjate lo que es hoy la cumbia entre la juventud, Jorge González se adelantó como 10, 15 años a eso. En muchos aspectos es un adelantado. Cuando existían estas clasificaciones sobre ser rockero, grunge, o pop igual a mierda, viene y sale con discos como “Corazones” y su primer solista. Hoy cuando se habla mucho de innovación, yo creo que Jorge González era particularmente innovador, siempre uno o dos pasos delante del resto de la escena. Es un iluminado de nuestra época. En su momento muchos se quedaban con que era desafinado, que no canta bien, pero ojalá uno tuviera el 1% de su lucidez al componer, hacer letras y decir tanto siempre. Y lo otro que he seguido mucho, tardes enteras de ver en Youtube, sus entrevistas. Hay una de Vía X donde hablaba de la relación del chileno frente a la mujer, en el tiempo en que no era tema de discusión. Él decía que los hombres chilenos andan con una huincha en el bolsillo para medirle las tetas a las mujeres, y dijo “yo pienso que tener plenitud afectiva y sexual con una persona es mucho más que eso”. “De hecho”, dijo, “para tener plenitud sexual con una persona debes compenetrarte afectivamente y conocerla y llevar un tiempo. Las tetas y los potos es totalmente secundario”. Y nunca se me olvidó. Ha dicho una cantidad de huevás que nunca se me van a olvidar. Gepe: “Conozco esa alegría” -¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza al pensar en la obra musical de Jorge? -Lo primero que se me viene es un recuerdo escuchando el “Corazones” en caset camino a la playa con mis papás, y canturreando los cuatro en el auto. Me parecía muy fuerte que mi papá, mi mamá, mi hermana y yo, cuatro mundos distintos, estuviésemos cantando ese tipo de cosas como ‘Estrechez de corazón’, me parecía muy especial, muy lindo. Más allá de analizar las letras que todo el mundo sabe y son poderosas, inmortales, súper concretas y reales y que después de 30 años del “Pateando piedras” sigan teniendo relevancia, eso lo puede decir cualquiera. Pero para mi los artistas así de grandes te pegan de una manera súper íntima también, te forman como persona y siempre me pareció especial la elección o la manera en que se grabaron esos discos, aparentemente de una forma precaria. Me acuerdo que Jorge hace un tiempo decía pucha la suerte de los argentinos siempre grabaron bien, y nosotros siempre sonábamos mal. No se si era algo premeditado o era parte de las condiciones de Chile en ese momento para grabar, pero eso mismo le da un cariz que es bastante importante y característico de nuestra música, y es lo que siempre me ha parecido más atractivo de la música chilena. Siempre es carente y precaria, pero tiene un alma muy particular y chilena. Suena redundante, pero así es. Creo que cada uno de nosotros, desde los 80 hasta ahora, seguimos siendo como esos discos suenan, toscos pero con un alma, una sequedad, que creo que la voz y las letras de Jorge tienen. Son secas, son más allá de que apunten a problemas reales, no tienen un vuelo épico como podían ser las de Virus o Sumo, una cosa más, bueno, como son los argentinos que siento que son bastante épicos, intelectuales si se quiere. Jorge no, es seco. Las letras son fragmentadas, muy visuales también. Son fragmentos, situaciones, imágenes. Eso es muy chileno y eso se le agradece, construir desde eso tan precario en cuanto a sonido, y tan esencial en cuanto a letra y alma, es el mayor aporte. Un artista así de grande como Jorge supo conectarse con eso y sacar provecho también. Sonaba como el hoyo pero todo el mundo lo cantaba y lo bailaba, y así va a suceder hasta el fin del tiempo. Que es lo contrario siento yo a lo que pasa con La Ley y espero que algún día se les haga justicia. Ellos suenan bien y como que a la gente les da desconfianza. Con Los Prisioneros es lo contrario. Discos como “La Cultura de la basura” suenan como el hoyo pero parece que nosotros sonamos así, mal, áspero, seco, como si nos estuviéramos cayendo. Hay artistas que saben cómo reflejar el alma del pueblo y el nuestro es así. -¿Qué discos o canciones de Jorge grafican mejor su música? -Creo que hay diferentes momentos en la vida de Jorge, ya sea en Los Prisioneros como solista. Creo que los dos primeros discos solistas de él son dos de sus caras. Por un lado el Jorge González del primer disco es él, o puede estar así de contento. Yo lo conozco y conozco esa alegría. Esta es para hacerte feliz es una esperanza muy propia de él, y El futuro se fue es una oscuridad muy propia de él. Quien canta su mal espanta es del tipo de canciones que son para guardar silencio un poco. “Eh, espérate un poquito, escucha lo que está diciendo”. Creo que esos temas son las dos caras de la moneda del Jorge de siempre. -¿Cuál es la trascendencia de Jorge como figura popular en Chile? -Yo creo que comparar a Jorge con Violeta Parra y Víctor Jara es muy justo. Siento que la música en Chile siempre se ha construido a partir de hitos, no hay una escuela, un sonido, sino unos héroes, unos caudillos que construyeron un idioma súper potente y trascedente. Jorge es el hito de la música contemporánea chilena. Los Jaivas también podrían estar en esa categoría pero son una banda y un espíritu. Jorge es portador de una manera de hacer canciones que llenó un vacío gigante y hoy bebemos de esa manera de hacer canciones, de ese imaginario. Yo creo que la música chilena tiene una vía muy particular en cuanto a letras y las de Jorge son elevadísimas, y al mismo tiempo muy concretas y cotidianas. Vamos a seguir aprendiendo de él y así va a ser siempre. Y lo más bonito de todo es que cuando la música es de gente tan importante como esa, son canciones de las cuales uno puede partir analizándolas desde una manera muy intelectual, y llegar a un punto y analizarlas desde una manera afectiva y sentimental y llegar al mismo punto. Manuel García: “Correr la cortina de la historia” -¿Qué destacas del cancionero de Jorge González, de su discografía? ¿Cómo te ha llegado? ¿Cuál es tu relación con su música? -Más allá de hablar de manera siempre descarnada y a la vez profunda, sus músicas se han vinculado de manera sorprendente con los versos. Por un lado lo que escribe es muy interesante en cuanto a la forma que él tiene, cuando son metáforas, cuando son relatos concretos de cosas cotidianas, cuando son reflexiones más profundas o son críticas directamente a una situación. Y por otro lado está el hecho súper importante de que las canciones no solo me han importado por su pluma, sino también por las melodías que son maravillosas. Son músicas muy bien hechas. De hecho, el disco “La voz de los 80” se puede comparar a las primeras obras de Los Beatles. Con bajo, guitarra y batería se completa un cuadro musical perfecto, pensando en una relación armónica y en cuanto a la composición. A mi me impresiona estéticamente su trabajo, independiente de que Jorge González impresiona mucho por las cosas que dice en su música. -¿Qué títulos de Jorge ejemplifican mejor esas cualidades? -Yo creo que ‘Amiga mía’, ‘Corazones’, ‘Tren al sur’. Y en el caso de “La voz de los 80” me gusta el disco entero. Por supuesto el “Pateando piedras”, los temas emblemáticos. Es difícil elegir temas en especial. Libro tiene temas súper lindos, y en los trabajos solitarios por aquí y allá hay obras de arte que han pasado un poco desapercibidas para el medio radial. No se ha tocado todo lo de Jorge González, como que hay partes perdidas de su trabajo. Ahora, el impacto social y estético de su obra, creo que está a la altura de los más grandes compositores chilenos, de eso no cabe duda. El impacto de su música tiene que ver también con un rupturismo y una transversalidad que sabemos que comenzó precisamente en los años ochenta, y que dejó en jaque mate la manera de describir el pensamiento social a través de la canción. Cuando él de alguna manera caricaturiza al cantante folk devenido en filósofo social, y él escribe de una manera descarnada esa forma de hacer crítica, y a la vez él hace otra forma de crítica. ‘Muevan las industrias’, ‘Pateando piedras’, tenían que ver con una juventud, una sociedad descontenta con el sistema social. Pero de alguna manera, al establecer una nueva forma de lenguaje, también aprovecha en la misma circunstancia extraña de decir desde un ángulo “yo también estoy en desacuerdo, pero de esta manera, y tu manera de manera de estar en desacuerdo me puede parecer hipócrita, cursi, rebuscada”. A mi me marcó mucho. Yo venía desde el canto social político latinoamericano tejiendo toda una red que tenía que ver también con un discurso y una manera de decir y por tanto de pensar las cosas. En mi caso, con 15, 16 años, me di cuenta de que finalmente el cantante social no se podía fabricar desde un hecho así como tan articulado que terminara pareciendo una falsedad absoluta, todo esto a propósito de Nunca quedas mal con nadie. Entonces siempre tuve atención de incorporar sonidos nuevos y que las músicas que me gustaban, no esconderlas, desde las influencias de Camilo Sesto hasta otras músicas del mundo, tratar de incorporarlas en vez de sesgarlas por considerarlas o no parte de un discurso social. Jorge viene y dice “una mierda buena onda” sobre lo que se había transformado la canción social en un momento, una especie de fantasmagoría para representar los problemas de una sociedad, había toda una forma que era más forma que contenido. En el fondo lo que hace Jorge González es correr la cortina de la historia y decir dejémonos de hipocresías y cursilerías. Ahora, él mismo después descubre a Víctor Jara y declara que quería ser folclorista, y finalmente tiene buenas palabras para Eduardo Gatti y Silvio Rodríguez, a quien encuentra una fomedad. Tiene un criterio más equilibrado. No solo su valor está (en las letras), sino porque estéticamente está súper bien logrado y por eso se instala, y no solo por decir cosas descarnadas, sino porque su obra está bien construida desde lo estético y lo poético. No necesitamos banderas tiene un bajo extraordinario con ese solo que hay a la mitad, y lo que dice y cómo está hecho y cantado. Tiene esa crudeza y lucidez de Violeta Parra. Sus canciones siguen siendo útiles, estudiables, importantes más allá de la época y la moda. Estamos frente a un compositor de la categoría de John Lennon. Eso es lo que hay que mirar. Marcelo Contreras Tags #Jorge González # Pedro Piedra # Angelo Pierattini # Gepe # Carlos Cabezas # Manuel Garcia # Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Nuevos Sonidos Chilenos: Taliska, Légamo, Javier Mudz y más Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026