Huellas: Los Vidrios Quebrados Lunes, 13 de Septiembre de 2010 (Publicado originalmente en revista #Rockaxis93, septiembre de 2010) Estamos instalados en el Chile de 1967 escuchando un disco llamado “Fictions” de Los Vidrios Quebrados, que contiene la canción ‘We Can Hear the Steps’, en la que podemos escuchar los pasos -como en todo el mundo rebosante de ideales- los de una nueva era que comenzaba, también para el rock chileno. En una conexión mágica y temporal, escuchamos también el murmullo de algo que se sentía venir, cuando ya intuíamos que los últimos vientos de los setenta habían muerto. Llegaba ‘La voz de los ‘80’, la canción de Los Prisioneros, aunque 17 años más tarde que los Vidrios Quebrados. Ambas canciones coinciden con momentos novedosos para Chile y que son un reflejo de la situación mundial y cómo nuestro país se inserta en ella. A finales de los sesenta, los Vidrios Quebrados y su tema ‘We Can Hear the Steps’ coinciden con un Chile que se aproxima a vivir uno de los momentos mas críticos de su historia con la llegada de un gobierno progresista como nunca antes lo hubo, el abortado gobierno de Allende, y como contraparte, en el momento de la salida de ‘La voz de los ‘80’ de los Prisioneros en 1984, se da inicio a una lucha frontal de un segmento de la población contra una dictadura que ya había probado ser totalizante. No deja de ser curiosa la similitud entre el texto de ‘Se oyen los pasos’ y el material lírico que inspira ‘La voz de los ‘80’, grabada por Los Prisioneros en su álbum debut. Más allá de la sincronía aparente entre dos producciones que nunca se vieron la una a la otra, existe una vitalidad rotunda en ambas canciones, generadas por la sola intuición de construir algo que se percibe como diferente al orden conocido hasta entonces. El espíritu de rebelión que mueve a los Vidrios Quebrados era el de “la primera vez”, en el que el cambio estaba en manos de los jóvenes que creían que podía efectivamente suceder. ‘Se oyen los pasos’ (literalmente traducida) de Los Vidrios Quebrados señala una instancia para el individuo social -armado de una abrumadora cuota de esperanza- involucrado en un cambio de estructura. En cambio, en ‘La Voz de los ‘80’ -si bien tiene el mismo empuje que se siente de la fuerza lírica- el cambio indica uno de naturaleza involutiva, el cambio que renuncia al sueño colectivo para situarse en el mero individuo y no en la sociedad. Bienvenidos al egoísmo del capitalismo neoliberal. ILUMINACIONES CONFRONTADAS Se escucha en ‘Se oyen los pasos’ un claro “Abre tus ojos/ es el cambio del tiempo/ empieza tu verdadero camino y vive”. Esto es tal cual como lo interpretó el propio bajista de la banda, Cristian Larraín, en una traducción más poética que literal. Nosotros recomendaríamos traducirlo más en la línea de “Abre bien tus ojos/ es el punto de quiebre de una nueva era/ ponte en marcha/ más vale que estés listo/ porque puedes empezar a vivir”. Los Prisioneros dijeron a su vez: “Abre los ojos/ponte de pie/ escucha el latido/ sintoniza el sonido/ agudiza tus sentidos y date cuenta que estás vivo”. Al enfrentar estas dos letras de canciones emblemáticas de dos grupos tan importantes en el rock nacional -que nada tuvieron que ver el uno con el otro- uno no puede dejar de asombrarse. Entre el disco “Fictions”, de finales de los sesenta, y el de “La voz de los ‘80”, de principios de la misma década, hay un período de tiempo sideral para los efectos de una cronología de producción de rock nacional, gran parte de una década oscurantista para la música debido a la dictadura imperante durante los setenta. LOS VIDRIOS QUEBRADOS Juan Mateo O'Brien se ha referido en ocasiones acerca de las temáticas que recorren el hoy día considerado paradigmático disco “Fictions”, el debut de Los Vidrios Quebrados, diciendo que ahí se trató de abarcar mucho en un espacio corto, algo inevitable que suceda cuando se es joven y se quiere salvar al mundo a los 18 años. Ellos percibían que, a través de su música, estaban entregando una visión de las inquietudes y anhelos de la primera generación pensante de la música rock chileno. Aceptando que cantaran en inglés, con las limitaciones que ello significaba, que por cierto hacía más difícil la absorción del mensaje por parte de su público. Hay que hacer el alcance, no obstante, que la construcción de ideas en un idioma que les es era ajeno en el caso del disco “Fictions” era muy compleja y no por ser segunda lengua quedaba como un remedo de lo que podían hacer los grupos a los que ellos seguían y en cierta medida imitaban, especialmente los grupos británicos de la década de los sesenta. Tal como Bob Dylan lo había hecho años antes, Los Vidrios Quebrados estaban hablando de las diferencias generacionales de los padres e hijos, las inevitables criticas sociales, las reflexiones existenciales, los cuestionamientos propios de una juventud que creía en el cambio y tenía la esperanza de que incluso podían acaparar un pedazo de la luna -que planeaba ser conquistada en aquél entonces- para ellos mismos. Los sesenta hicieron florecer de manera muy saludable, muy extravagante también, las primeras letras del rock nacional, un discurso lleno de influencias anglosajonas sobre todo en el idioma -lo que podía ser algo criticable- sin embargo, la distancia con el movimiento que venía sucediendo justo antes conocido como La Nueva Ola era reveladora y abismante. Se había recorrido mucho para decir cosas que tenían que ver con la proclama de aires de cambio, que sonaba como himnos renovadores, como una épica en definitiva. O'Brien como líder de Los Vidrios Quebrados debe haberse sentido como el Dylan de “The Times They Are a-Changin’” -los tiempos están cambiando. ‘Se oyen los pasos’ es un llamado al colectivo, tan arrogante como pueda sonar, es una canción que le estaba hablando a una generación entera, al menos a los que quisieran escuchar. LOS PRISIONEROS Han pasado más de 25 años y no hay nada que huela a espíritu tan adolescente como lo de Los Prisioneros al componer y grabar esa canción que le dio el nombre a su álbum debut. El trío de San Miguel, a principios de los ochenta, logró un alcance insospechado, perfilándose como un fenómeno masivo que logró rasgos muy distintivos tanto en su texto como en la forma musical que esgrimían y, por supuesto, en la relación tan especial que supieron establecer con los circuitos de la industria en general. Los Prisioneros son, por una parte, el reflejo directo de toda una masa que estaba inmersa en la ignorancia política y cultural, todos hijos del poder de un Pinochet incombustible hasta 1981, justo cuando empiezan a esbozarse las primeras protestas, y, por otra parte, los que canalizan una especie de actualización repentina en ciertos códigos musicales, ciertos moldes rockeros que tienen mucho que ver con el new wave imperante a principios de los ochenta, llámese The Cure, The Clash o Depeche Mode. Los Prisioneros presentaban elementos que citaban directamente a estructuras musicales de finales de los cincuenta y mediados de los sesenta, rockabilly, rock & roll, más aquella expresividad de texto provenientes de los vocalistas del punk británico, y por supuesto indesmentible es la evidencia del new wave, el dark y el tecno. Todos estos componentes sónicos mezclados muchas veces con el aporte de la música popular melódica y la balada internacional. Los textos prisioneros presentan una ausencia total de maquillaje metafórico o eufemismos, era poesía en contraposición a todo lo que era el mundo lírico del Canto Nuevo, que era lo que en 1980/ 1981 empezaba a dar de hablar, el tipo de música folk comprometida que se tocaba en las peñas. No es menos cierto que en el caso de Los Prisioneros también había una carga transgresora en lo político, así como una introducción a una crónica social. Jorge González habla como la canción de los Vidrios Quebrados, de que “se oyen los pasos de un cambio”, a partir del cual ya no se creerán el cuento de las utopías hippie -en las que seguramente los Vidrios Quebrados creyeron- sino más bien comulgarán en un mundo mucho más egoísta e individual. Igualmente era una realidad que cambiaba finamente de algo aún peor, que era la situación de la nada misma en que se vieron sumergidos los músicos chilenos en los setenta. Es por eso que un mundo político que se había empezado a reconstituir con nuevos actores, encontró a nuevos jóvenes tratando de reflotar de alguna manera el proyecto cultural de los sesenta. Imbuidos de un espíritu romántico en un instante histórico absolutamente diferente, tratan de reconstruir Chile con la música con un mensaje generacional y nuevamente ahí nos encontramos con esta banda que surge con un alcance insospechado. Los Prisioneros, lejos de la tradición artística que fetichiza hoy día por ejemplo a Víctor Jara o Violeta Parra, estaban hablando de un nuevo reflejo del punk rock en toda Latinoamérica. De ello, para llegar hasta el Bicentenario de nuestro país, 25 años. Un cuarto de siglo, cuánto hemos cambiado. Alfredo Lewin Bibliografia: “Se oyen los pasos” -Gonzalo Planet (Cápsula Libros-2004) “Frutos del país”- Héctor Escárate (Fondart-1994) Tags #Huellas # Los Vidrios Quebrados Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. 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