Iron Maiden: Viaje al fin del mundo Domingo, 10 de Abril de 2011 La siguiente es una nota publicada en la revista inglesa Metal Hammer el mes de julio de 2011 por el editor de la publicación Alexander Milas. Esta es una crónica de los días que Milas pasó con Iron Maiden en Sudamérica, especialmente los agitados días en Chile y sus conversaciones con los distintos integrantes de la banda. Una visión distinta al fenómeno Maiden en tierras lejanas. Estamos disfrutando de unos asientos muy amplios a precisos 30 mil pies de altura abordo del Astreus Airlines Flight 666, alias Ed Force One. Por fuera de la ventana del asiento 1A, un lugar reservado normalmente para Bruce pero generosamente cedido para quien escribe en esta ocasión, las nevadas cumbres de Los Andes aparecen a la vista. Sentado atrás nuestro, disperso entre varios otros miembros de la tripulación de Iron Maiden, Rob Smallwood está tomando un merecido descanso. Claro, la aeronave puede servir para propósitos prácticos, pero el triunfo que representa es imposible de ignorar. En el fuselaje del avión se lee “Iron Maiden” pero bien podría decir “Ganamos”. Si estás al tanto de la historia reciente de Iron Maiden, entonces esta escena no debe sorprenderte. Tras el lanzamiento de “The Final Frontier” en agosto de 2010, el décimoquinto álbum del grupo, se han embarcado en una gira que no sólo consideraba el Reino Unido sino que incluyeron territorios vírgenes para ellos, como Singapur e Indonesia. Y, más allá de lo que cualquiera pudo haber predicho, Maiden están agotando tickets incluso en estadios. Un par de días atrás el entusiasmo casi se convirtió en desastre en Rio de Janeiro, cuando las barreras que separaban al público del escenario colapsaron a pocos minutos de iniciado el show, y la banda concluyó su set para proteger la seguridad de todos y retomó al día siguiente para cumplir con lo pendiente. “Sí, eso no debiese pasar nunca” dice Steve Harris. “No se trata de apuntar el dedo acusador a nadie, pero lo único que puedo decir es que no fue nuestra culpa, intentamos dar un show y se desmoronó. Gracias a Dios nadie salió lastimado”. Como el fundador del grupo reconoce, es ese nivel de fervor el que caracteriza a las audiencias latinoamericanas, de ahí la decisión de encargar a Banger Films – la misma empresa detrás de la película “Flight 666” – un DVD de dos partes para ser lanzado más adelante. Se le otorga a un continente apasionado por el fútbol y una cultura de cánticos de estadios. “Sí, creo que en parte es por eso” concuerda Steve. “Todos son fans del fútbol por acá y todos saben además cánticos futboleros. Es decir, anoche (en Buenos Aires) fue algo impresionante. Es como si todos los presentes fuesen hinchas del mismo equipo. No hay rivalidad. Es una de las razones para venir a grabar a Sudamérica, los fans son fantásticos”. Steve Harris está siempre trabajando y su agenda está tan llena como la de cualquier ejecutivo. En este momento se aleja para conversar con el productor Kevin Shirley acerca de las mezclas que hará de los shows de Buenos Aires y Santiago. “La gente cree que soy un maniático y que me gusta tener el control de todo, pero no es así. Me encantaría tener ayuda pero el resto simplemente no sabe llevar esto adelante. Estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado, trabajamos duro para ello. Al comienzo cada presentación era sagrada porque queríamos llegar a donde nos habíamos propuesto en un principio. Ahora podrán decir que no tenemos mucho que probar, pero no nos quedan tantos shows en nuestra carrera, así es que tomas cada momento que puedes y lo aprovechas”. ¿Se acerca el fin de Iron Maiden? “Bueno... creo que habrá otro álbum y después de eso hay muchas conjeturas, pero estoy listo para eso y estoy seguro que todos lo están. Pero estamos demasiado enfocados en el presente. No veo razón para no seguir en esto el próximo año. No lo hemos conversado, pero es algo que quedó abierto”. Se encienden las luces para ponernos el cinturón, pues estamos por aterrizar en Santiago, ciudad donde un ejército de fans espera por ellos, por lo que debemos hacer una rápida salida. A la mierda los Beatles. Gentíos así son inéditos, y debemos salir a toda prisa en vans que nos llevarán al centro de Santiago. Extrañamente, varios taxis nos rodean a ambos lados del vehículo y se puede ver que los ocupantes de estos llevan poleras de Maiden y van sacando fotos y saludándonos. Es un juego peligroso que no se detiene hasta que llegamos al hotel, donde es imposible estacionarse en la puerta principal por la cantidad de gente que espera a la banda. El fervor y entusiasmo son contagiosos. A pesar de que falta un día y medio para el show, pareciera que este ya empezó. Ingresamos por la entrada de servicio y luego nos derivan a un salón en el que dentro de media hora unos cincuenta o sesenta medios chilenos esperan por los músicos. Sin tiempo para llegar a sus piezas, la banda va a enfrentar la batería de preguntas de la prensa. La relación de Iron Maiden con Chile ha sido ‘inusual’, por decirlo amablemente. En 1992 la iglesia católica impidió que tocaran aquí por supuestas tendencias al satanismo. Las preguntas, predeciblemente, apuntan a ese incidente. Alguien pregunta “¿es una revancha con esa gente que les impidió tocar aquí antes?”. “No estamos aquí para demostrarle algo a gente que probablemente esté muerta” dice Bruce. “Chile es una democracia madura ahora, y esto no se trata del demonio sino de música”. Otra: “llevan 35 años desde que la banda empezó, ¿cuál es su secreto?”. “Tomar mucho”, contesta nuevamente la voz de Maiden. Una vez concluida la conferencia, es hora de dar algunas vueltas. Adrian Smith, Dave Murray, Janick Gers y Nicko McBrain se unen a su comitiva probando una fina selección de vinos chilenos, al mismo tiempo que se encantan con la cantidad de gente que está en las afueras del hotel. “Ayer me puse mi gorro y gafas y salí, fui a un bar y caminé”, dice Gers. “Me gusta salir y caminar entre la gente para la cual estás tocando. Puedo sentirlos, son una audiencia con una cultura diferente y distintas visiones de la vida. Si puedes salir y absorberlo, conoces a tu público y eso hace una gran diferencia para m. Somos muy afortunados de estar tocando en estos países. Mucha gente daría un brazo por estar aquí”. La conversación se desvía ahora hacia el setlist de la banda. A diferencia del Somewhere Back in Time, el tour de “The Final Frontier” se enfoca en el Maiden post-Blaze Bayley, desde “Brave New World” en adelante. ¿Controversial? Claro que sí. Pero esta es la misma banda que ya en 2005 salió a tocar “A Matter of Life and Death” en su integridad. “No muchas bandas podrían hacer eso”, agradece Janick. “Me hace sentir orgulloso que toquemos ‘Where The Wild Wind Blows’. Tienes que tomar estas oportunidades, de eso se trata esto. El rock and roll se ha convertido en una parodia. No veo a las bandas que yo amaba haciendo lo que nosotros. Los fans de los Rolling Stones son tan viejos como ellos, pero nosotros tenemos gente de todas las generaciones viéndonos. Hay que correr riesgos”. “Es increíble ver todo lo que hemos pasado en esta banda”, continúa Nicko. “Pareciera que cada vez somos mejores, aunque todos sentimos que no es así. Para mí es difícil hacer lo que hacía 10 años atrás, estoy más viejo. Te sientes de 22 años hasta que tu cuerpo dice ‘hola!’”. Estamos hablando del fenómeno antropológico que es la adoración por Iron Maiden en todos los rincones del mundo cuando aparece Bruce Dickinson, con una botella de aguardiente brasileña y un licor chileno llamado pisco. “Pide un par de vasos”, dice con una sonrisa. “Hablemos”. El pisco puede hacer que tu cabezas dé vueltas si no tienes cuidado. Llevamos cinco robustos cortos en el cuerpo y hablamos de aviones. Su mente va de un tema a otro sin descanso. “Debimos haber nacido hace cientos de años, cuando las personas estaban aún haciendo descubrimientos”. Es una sentencia peculiar viniendo del frontman de una de las bandas que fue pionera en el mundo. Pero hay que recordar que Bruce Dickinson es el hombre que abandonó todo después de un tour de despedida en 1993. Considerando que las canciones de esta gira son mayoritariamente del periodo posterior a su retorno, la historia del ascenso de Maiden en los últimos 10 años es en realidad la historia del retorno de Bruce después de la desilusión, renacido después de varios proyectos durante los 90. “Hay momentos en los que uno fantasea con lo genial que debe ser convertirse en una estrella de rock. Pero se pierde completamente el sentido de realidad”, explica. ¿Cuándo fue la primera vez que pensó en esto? “Al final del tour de “The Number of the Beast” tuve un tremendo bajón. Estaba arrastrándome en el corredor del hotel con mis manos y rodillas en Tokio. Había hecho una gira mundial. Nunca había estado siquiera en Europa antes de eso. Es difícil para la gente entender por qué me fui. Me fui de Maiden porque tenía que averiguar qué había más allá de esto”. Su vuelta se gestó con un llamado a Rob Smallwood – con quien nunca perdió contacto – en el cual puso algunas condiciones. “Dije ‘primero, Adrian tiene que volver. Y tampoco quiero que hagamos un toour de nostalgia. Debemos hacer al menos un álbum en serio para ver qué pasa’. Ese fue “Brave New World”, el cual creo que es un álbum clásico de Maiden. Tienes que tener esa ausencia de miedo. O tienes el atrevimiento o no lo tienes. Me metí en problemas por decir que somos mejores que Metallica… pero es cierto! Quizás ellos sean más grandes que nosotros, quizás vendan más tickets que nosotros y quizás tengan más burgueses de clase media en sus shows, pero no son Maiden”. Es el día del show y los fans fuera del hotel se han multiplicado durante la noche. Hay lienzos, banderas y todo tipo de poleras de Iron Maiden. Lo que impacta es que todos quienes están son jóvenes – fanáticos nacidos al menos una década después del primer éxito de Maiden. Llegamos al Estadio Nacional en medio de una tormenta de actividad en el backstage. Aun así, la banda se ve tremendamente relajada ante la tarea en frente de ellos. Bruce juega pinball con dos amigos pilotos. Smallwood fuma cigarros que le duran sólo segundos está comandando una armada de roadies y gente de la comitiva, al menos 65 personas incluyendo al equipo de producción de Banger Films. La electricidad en el aire es conmovedora. Se intensifica apenas comienza a sonar ‘Doctor, Doctor’ de UFO, que luego da paso a la introducción de ‘Satellite 15’. Es el inicio de un set que tendrá a Bruce Dickinson enfrentando a 50 mil hermanos y hermanas chilenas de todas las generaciones. Se escuchan cánticos de estadio que salen de todos lados el estadio de Santiago y la energía te deja sin respiración. “Si miran a Nueva Zelandia o Japón que han tenido un terremoto, o a Libia o Egipto – en todos esos lados hay fans de Maiden, y si eres un fan de Maiden eres parte de una familia” dice Dickinson en el escenario. Es difícil no estar de acuerdo con él, porque esta noche se siente como una reunión en todos los sentidos. Hay 600 policías que no son necesitados, porque el estado de ánimo único aquí es el de júbilo frente a un set sin errores. Esto es más que un triunfo. Es la visión sin miedos a través del heavy metal y la sensación palpable de que , de verdad, donde quiera que estés Iron Maiden te va a atrapar, sin importar lo lejos que estés. Texto: Alexander Milas Traducción: Juan Ignacio Cornejo K. Tags #Iron Maiden # Bruce Dickinson # Dave Murray # Adrian Smith # Janick Gers # Steve Harris # Nicko McBrain Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus. Ultimos Contenidos Chile Noticias Shows de Desierto Drive y Pxndx Vive tendrán presencia chilena Martes, 28 de Abril de 2026 Chile Discos Undercroft Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Paranoia anuncia su regreso a Argentina Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Hermanos Ilabaca continúan adelantando su segundo disco Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias ''Monstrosity Pop'': Saken confirma su nuevo álbum tras una década Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Noticias Ventrial presentará ''Destinos'' en vivo Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Discos teodioteodio Lunes, 27 de Abril de 2026 Chile Shows Asia Menor y Columpios Al Suelo: Cerrando una etapa Domingo, 26 de Abril de 2026